26 nov 2023

Justicia para ella

Sidney Lumet  (1924-2011) fue uno de los más prolíficos y exitosos directores de la llamada "generación de la televisión", formada, entre otros, por Franklin J. Schaffner, George Roy Hill, Richard Donner o Fielder Cook. Todos ellos llegan a Hollywood mitad por la competencia televisiva al cine (hace nada menos que 70 años que ésto sucede) mitad por la búsqueda de nuevos talentos ante el inevitable paso del tiempo que se llevaba por delante los directores clásicos.
Lumet centró casi toda su filmografía en un tema: la justicia. Sus personajes suelen ser abogados, fiscales, miembros del jurado, detectives, policías... Todos ellos buscan la verdad pero ante todo quieren cambiar las cosas "desde dentro", sin saltase la ley (en principio) y chocan con un sistema implacable cuando no corrupto. 
Fran Galvin (un colosal Paul Newman, que no fue la primera opción para el papel) es un abogado que ha tocado fondo. Su aparición no puede ser más patética: se presenta en un funeral, de donde le echarán, buscando clientes. Galvin es un hombre derrotado, con un solo amigo, Mickey (el siempre perfecto Jack Warden) que, como sabremos después por boca del propio Mickey, estuvo cerca de ser alguien importante. Caído en desgracia por sus vicios y errores, Galvin recibe de su amigo un caso aparentemente sencillo. Una mujer ha quedado en coma irreversible tras una negligencia de un Hospital Católico de Boston. En un principio todo parece sencillo, ni la hermana de la víctima, ni la Iglesia quieren complicaciones, un acuerdo económico bastará para evitar el escándalo. Galvin conseguirá un dinero que necesita y volverá a tener un cierto prestigio. Mas Galvin va a conocer a su cliente al hospital y allí ocurrirá lo que casi podría decirse que es una epifanía: con sus fotos de Polaroid, en una escena maravillosa, Lumet consigue transmitir la sensación de Galvin de que esa mujer postrada inconsciente en la cama merece una oportunidad. Galvin decide, sin consultar a sus clientes rechazar la oferta del hospital, que es otra no menos magnífica escena entre el abogado defensor, Concannon (implacable James Mason) quién ofrece el generoso cheque que cambiaría la vida de varias personas. Galvin, humillado por las formas, entre el lujo gótico del despacho, dice no, más por dignidad que por convicción. Empieza entonces un litigio largo, tortuoso, con altas y bajas en la búsqueda no sólo de justicia, sino también de su propia redención como ser humano.

En este trasiego, Lumet destacan las distintas formas de trabajar: Galvin y Mickey a pie de calle, usando la memoria (la experiencia es un grado) y echando horas en el despacho. En frente, el equipo de abogados implacable de Concannon, que no duda en usar los medios de comunicación, la coacción a testigos y el desprestigio de Galvin en su contra. Tan lejos llega que utiliza a Laura (Charlotte Rampling), otro ser al margen del sistema, que ve en la oportunidad de traicionar a Galvin una tabla de salvación a sus problemas. 
Mas con lo que no cuenta Concannon es precisamente con eso, con la desesperación de Laura y de Fran: no se acorrala a quien ya está acorralado. Cuando localizan a la enfermera que, persuadida con la oportunidad de hacer justicia, acepta declarar a última hora y cambiar el veredicto final del jurado (que ignora la recomendación del juez, una vez más la justicia en entredicho), consiguen mover la balanza de su lado.
Por desgracia para Laura, Galvin descubre que trabaja para su rival. Además, él no sabe que ella renunció en el último momento a todo para que él triunfara. Fran no cogerá el teléfono... ¿o sí?
Nota final: aunque sea tópico, destacar la lúgubre fotografía de Andrzej Bartkowiak, oscura en interiores, fría en exteriores y el guion de un joven David Mamet adaptando la obra de Barry Reed.
Imágenes: 20th Fox.

5 oct 2023

Ratones, mujeres y Lovecraft

En mis recientes lecturas, he mezclado el comic con el ensayo y, si eso lo consideramos leer, los libros de ilustraciones que, para todo aquél al que le guste dibujar suelen ser fuente de inspiración cuando no de deleite. Paso a hacer el típico repaso a estos libros que, a juicio de uno, son dignos a tener en cuenta. 

Michel Houellebecq se da a conocer en 1991 con este ensayo sobre la vida y obra del mítico escritor H. P. Lovecraft, escrito desde la más rendida admiración y casi la identificación con el autor de Providence. Empieza su redacción con sólo dieciséis años, por eso se advierte ese entusiasmo en el texto, típico de la juventud y de una persona enérgica y madura para su edad. Es un libro que es tanto más interesante como biografía que como valoración a las obras del escritor estudiado. Houellebecq  enlaza cronológicamente la experiencia vital del biografiado con sus cuentos y novelas y desmonta tópicos (sobre el manido tema del sexo en la obra y vida de Lovecraft) y consolidando incómodas realidades (el racismo). Estamos ante un ensayo ligero, mas para nada superficial o inane, todo admirador del escritor norteamericano disfrutará de él y es, en adición, una perfecta forma de introducirse en el mundo de Lovecraft, no sólo para entenderlo sino también para disfrutarlo. En la presente edición de Anagrama, se incluye un entusiasta prólogo de Stephen King. 

El Whodunnit? es una expresión inglesa que se usa para identificar a las novelas policiacas típicas que contienen una especie de puzzle cuyo objetivo es saber precisamente eso, quién cometió el crimen. Este simpático y cuidadísimo comic lleva precisamente ése título, "Whodunnit" y es obra de El Torres, Vicente Cifuentes (guion) y Ulises Arreola (color), pertenece a este género aunque con toques fantásticos, dando como resultado una trama tan típica como entretenida sobre el asesinato(s) que sucede en una mansión lujosa y decadente. Excelente ambientación, original (pese a lo trillado del tema) y bien resuelta, tiene como característica más llamativa el hecho de que sus protagonistas sean animales antropomorfos: conejos, gatos, zorros y otras variedades que no he logrado identificar, vestidos de etiqueta o andrajosos pero que remiten, inevitablemente, a la inglaterra victoriana. Un elegante pasatiempo digno de tener en cuenta por el esfuerzo de la editorial granadina KARRAS y los (numerosos) financiadores que han colaborado en este proyecto que no tiene nada que envidiar a las grandes editoriales.

Para finalizar, un repaso a un par de libros de ilustraciones. El primero, "Las chicas de Atilio", 2015, Atilio Cambedotti, ed. La Cúpula. Habitual de las portadas de la difunta revista "Kiss", esta obra se centra en las voluptuosas mujeres que han aparecido en las obras del autor argentino mas se incluyen varias inéditas. Ojos grandes, senos generosos, mujeres descaradas y mucho colorido hacen de este libro un buen mosaico de su obra, además de mostrarnos su proceso creativo, destacando los dibujos steampunk y sus ilustraciones para las obras Celtas y Pompeya, las cuales permiten demostrar que es un gran artista dibujando escenarios y acciones. Excelente edición en tapa dura. 
La ilustración empieza a ser un género muy femenino. De un tiempo a esta parte se ha puesto de moda las lujosas obras literarias clásicas o cuentos de siempre a todo color, donde destacadas dibujantes muestran sus virtudes con el lápiz y pincel. Quizás sea porque en esta época del libro digital, el dibujo siegue teniendo un valor (hasta la IA también les deje sin trabajo, claro) o quizá porque los temas e historias "para mujeres" está de moda y/o se venden bien, noto una gran proliferación de obras en dicho género. En España una de las más famosas es Esther Gili, que empezó trabajando en cine y publicidad pero ya, hecho un nombre, hace trabajos más personales. Su estilo es sencillo y elegante, no son dibujos descuidados pero me gustan más los que tienen más detalle, imagino que eso es más difícil si utilizas la técnica de la acuarela, poco valorada para la dificultad que entraña. El libro que comento es de una exposición, editado por Lunwerg, en 2020. Se trata de ilustraciones que acompañan al libro "El legado Catherine Elliot", con mujeres de ayer y hoy, en escenarios y paisajes elegantes de diferentes épocas y lugares. Un libro agradable para conocer a la autora que, en esta entrevista, confirma muchas cosas que ya intuíamos sobre la producción editorial para mujeres.  

20 sept 2023

Agatha en el cine

Agatha Mary Clarissa Miller, más conocida como Agatha Christie, no necesita presentación. La escritora más exitosa de todos los tiempos le interesa en este momento al autor del blog no sólo por sus libros (del que soy un fan bastante ponderado)  sino por sus adaptaciones cinematográficas. Ahora mismo está en cartel la adaptación de una sus menos celebradas novelas "Las manzanas" (1969) dirigida por el prolífico director británico Kenneth Branagh, el cual va por su tercera adaptación consecutiva de la "reina del crimen".
Bien es cierto que un servidor cada día ve más cine antiguo (porque ya el siglo XX es 'antiguo') y prescinde de nuevas versiones así que, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, voy a comentar las cuatro lujosas adaptaciones que, en los años 70 y 80 del pasado siglo, Richard B. Goodwin y John Brabourne, realizaron de algunas de las mejores obras de la escritora británica. 
Asesinato en el Orient Express (1974) de Sidney Lumet.
Con un presupuesto bastante ajustado para el estelar reparto y el lujoso escenario, el film fue uno de los grandes éxitos de 1974, valiéndole el Oscar de la academia a Ingrid Bergman por su cortísima pero intensa interpretación de Greta Olhsson. Lumet hizo gala de su fama de realizador económico y buen director de actores, supo evitar los egos y obtuvo un producto lujoso sin ser acartonado, además de sorprendente y realmente entretenido. La mismísima Agatha Christie dio su visto bueno diciendo que esta era, con "Testigo de cargo" (1957, Billy Wilder) la mejor adaptación de una obra suya.  
Bajo mi punto de vista es un film con un prestigio exagerado, algo plano, donde el enorme talento de los técnicos (la fotografía de Geoffrey Unsworth, el guion de Paul Dehn, la música de Richard Rodney Bennett) salva un conjunto tan atildado como la interpretación de Poirot Albert Finney. 
Muerte en el Nilo (1978) de John Guillermin
Tras cuatro años de espera, Goodwin y Brabourne, repiten el plan con gran número de estrellas, profesionales de prestigio como Anthony Shaffer, Nino Rota o Jack Cardiff mas esta vez con varios cambios. El primero, para mí el mejor, es el uso de escenarios reales, aquí el mismo Egipto. El film se rueda en Asuán, El Cairo y Abu Simbel, cuenta con un guion más trabajado y que evita comentarios políticos (no se caricaturizaba al personaje del marxista, Jon Finch, como se hacía en la novela) y, sobre todo, sustituye a Poriot, ya que Finney se negó dado las agotadoras sesiones de maquillaje y al calor a soportar. El resto del reparo combina actores jóvenes (Mia Farrow, Jane Birkin) con veteranos (Bette Davis, George Kennedy) destacando el siempre impecable David Niven.
El resultado es, a mi modo de ver, excelente, el más industrioso pero igualmente impecable John Gillermin, ofrece una trama entretenida y se beneficia de que "Muerte en Nilo" tenga un desarrollo y, sobre todo, un desenlace tan inesperado que sorprende a cualquiera. Eso unido al gran trabajo del simpático y elegante Poriot que incorpora con humor Peter Ustinov, hace de esta película, en mi opinión, la mejor del dúo de productores.
El espejo roto, (1980) de Guy Hamilton.
Film que carga con la fama de ser el peor de la serie, algo que me parece cierto aunque exagerado. 
Los técnicos son de primera, en especial la fotografía de Christopher Challis (Dos en la carretera, La vida privada de Sherlock Holmes) lo que no es novedad, más es cierto que el cambio de Poriot por Miss Marple (Angela Lansbury) no resultó como se esperaba, quizás porque la historia da más importancia a su sobrino, un excelente Edward Fox.
No obstante hay en ella detalles que la hacen muy singular. Por ejemplo, la decadencia física de sus estrellas; un fondón Rock Hudson, una Elisabeth Taylor con sobrepeso, un Tony Curtis con peluquín... le da al film un tono mortuorio pero a la vez autoconsciente de que todo es una representación. Representación que se ve reforzada por la escena del interrogatorio de Fox a Curtis, elegantemente relacionado por Hamilton con el teatro de marionetas que hay en el despacho del productor; el magnífico momento en el que Taylor parece "confesar" a Fox... cuando realmente está recitando un diálogo de una película suya; o la exagerada interpretación de la diva Lola Brewster (Kim Novak) con sus constantes pullas a Marine (Taylor).
Pero hay una escena que, por sí sola, justifica toda la película, casi al final, cuando Hudson, consciente de todo lo sucedido, se despide de su esposa con una infinita tristeza, siendo sinceros el uno con el otro. Dada la relación de profunda amistad entre Taylor y Hudson es difícil no ver en ese diálogo una autenticidad que sobrepasa la pantalla. Finalmente, Hamilton regresa al tema de la representación, la imagen final con Fox y Lansbury saliendo del castillo es toda una declaración de principios.
Muerte bajo el sol (1982) de Guy Hamilton 
Última película de la serie, que tiene un aire más ligero, socarrón y también malévolo en tanto en cuanto casi todos los personajes tienen un punto antipático. Ustinov parece sentirse a sus anchas pues se rueda en Formentor, donde veraneaba y veraneó durante cuatro décadas, la música de Cole Porter hace el resto para que todo resulte elegantemente frívolo. Tampoco es que nos importe mucho que asesinen a Diana Rigg porque resulta odiosa más la forma de solucionarse todo el crimen (mezclado el robo de un diamante con él asesinato) es muy entretenida, los personajes están por encima de los actores pese a ser grandes estrellas y todo ello redunda en una película tan agradable como ligera. Agatha Christie siempre tuvo un punto inquisitivo en la sociedad que le tocó vivir más nunca olvidó su principal función: entretener. Las películas de Goodwin y Brabourne (pues eran films de productor) eran eso, pero con esplendor y una elegancia nunca más vista.


28 ago 2023

Trágicas damas de la canción

 El reciente fallecimiento de la cantante Sinead O'Connor nos lleva a recordar a todas esas grandes cantantes que, por las circunstancias que sean, terminaron entre mal y regular, dejándonos con la miel en los labios y la sensación de que sus voces se apagaron demasiado pronto. En casi todas hay circunstancias comunes (abuso de sustancias, infancias problemáticas, hogares desestructurados), mas cada una de ellas con alguna particularidad que las hace especiales. Todas tenían un don, justo es recordarlas.


Janis Joplin (1943-1970)

Nacida en la más tradicional Texas, Janis Lyn Joplin, decidió pronto dejar atrás el estado de la estrella solitaria y marcharse a la bohemia San Francisco sin terminar sus estudios de Bellas Artes en la universidad de Austin.
Allí comenzó una corta pero exitosa carrera en grupos como Big brother and the holding company o Kozmic blues band donde destacó por encima de sus compañeros en talento y capacidad para consumir alcohol y drogas. Tras míticas actuaciones en Monterrey (1967) o Woodstock (1969) y aparentemente olvidadas las adicciones Janis empezaba una feliz época pero falleció en 1970 de una sobredosis de heroína.
Se dice, se comenta, que la película "La rosa" está inspirada en su vida.


Amy Winehouse (1983-2011)

Amy Jane Winehouse es un caso diferente al de Janis. Si bien comparte con ella una muerte prematura, un abuso del alcohol y los estupefacientes además de una muerte a los 27 años, Amy decidió cambiar. Su último año de vida podría ser lo mejor que había pasado nunca más los efectos sobre su cuerpo de excesos anteriores pasaron factura.
Amy nunca estuvo a gusto con la fama, da la impresión de que era más bien una cantante de jazz, más cómoda con su éxito minoritario que con ser una estrella pop y, evidentemente, el lograr lo segundo acabó con lo primero para siempre. No hay más que verla actuando en pequeñas salas y clubes de jazz a verla en grandes escenarios de audiencia multitudinaria. Tampoco ayudaron ni su padre ni su entorno, demasiada notoriedad mediática, demasiada droga y alcohol al alcance de la mano... Al menos nos dejó su voz como legado inolvidable.


Dolores O'Riordan (1971-2018)

Vocalista y líder de un grupo señero de los 90, The Cranberries, empezó en esto de la canción desde muy niña. Como en el caso que veremos luego, se iniciará en la música cantando en la Iglesia y su extraordinaria voz (demás de la formación en piano y otros instrumentos que le pagaron sus padres) le abrió las puertas de la industria discográfica sustituyendo al anterior líder del grupo que le dio la fama. Ella no se limitó a ser la vocalista y también compuso varias canciones, incluída su más famoso éxito, "Zombie". Su particular interpretación la catapultó a una fama que da la impresión de que no asumió muy bien. 

Dejó el grupo a principios de este siglo e inició una carrera en solitario no muy exitosa debido, en parte, a su anorexia, contra la que luchó toda su vida. Uno de los factores por los que quizás enfermó pudo ser los abusos sufridos en la niñez por alguien de su entorno aunque esto no está muy claro. El grupo volvió a unirse en 2011 aunque brevemente. Dolores falleció víctima de una intoxicación alcohólica en un hotel de Londres, donde se alojaba mientras grababa una nueva versión de "Zombie" con la banda Bad Wolves, dejando tres hijos.


Sinead O'Connor (1966-2023)

Con sencillísmo pero impactante vídeo musical de John Maybury y, claro está, su enorme talento interpretativo al versionar una canción de Prince, la joven cantante irlandesa, Sinéad Maria Bernadette O'Connor (luego cambiaría de nombre varias veces) pasó del casi ostracismo a la primera línea musical mundial, con lo que todo ello conlleva. 

No me detendré demasiado en su carrera musical, que no volvió a llegar a alcanzar el éxito que pronosticaba más su vida siguió unos derroteros, digamos, poco ortodoxos.

Quizás por nacer en un hogar roto (divorcio) y a su adolescencia díscola (cambios de colegios, reformatorio) hizo que la música la "redimiera" y, por un tiempo, le diera felicidad. Pero algo hizo crack en su cabeza el día que rompió la foto del Papa en TV y ahí empezó a dar tumbos: disculpas al sumo pontífice, se ordenó monja, colgó los hábitos, varios matrimonios, tuvo dos hijos, múltiples parejas, se hizo lesbiana pero luego lo desmintió, ... El suicidio de su hijo fue sólo el preludio de su propia desaparición. 

28 jul 2023

Ibáñez, DEP

Como todo español (y algún alemán) aficionado a los tebeos, la reciente noticia del fallecimiento de Francisco Ibañez (1936-2023) nos ha sumido en una profunda tristeza. Como si de un familiar al que no solemos ver pero del que guardamos un grato recuerdo de la infancia se hubiera ido. Con Ibañez se va una parte de la historia de nuestro país, de la que el autor barcelonés fue un certero cronista y un digno heredero de nuestra más que respetable tradición literaria ligada al humor y la picaresca pues sus personajes y sus aventuras son reflejo de la actualidad vivida. También escapismo, no cabe duda, pues si Mortadelo, Filemón, Rompetechos, Pepe Gotera, Otilio, Sacarino o toda la vecindad del n° 13 de la Rue del Percebe no se hicieron famosos por representar la sociedad de su tiempo sino por divertirnos. 

Juro que llevaba meses pensando una entrada sobre Mortadelo y Filemón, los mejores álbumes y tal pero la luctuosa noticia me ha pillado y me obliga no sólo ha destacar sus mejores obras. Es verdad que el dúo de detectives (primero), agentes de la T.I.A. (después) son su obra magna y más prolífica empero, otros personajes fueron claves para el éxito del autor de la casa Bruguera. 


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Rompetechos: de una larga presencia editorial (1964-1978) Rompetechos era el personaje más querido por Ibañez. Con historias cortas, de no más de seis páginas, el principal leitmotiv es la mala vista del pequeño protagonista leyendo letreros lo que lleva a acabar siempre mal o alguien a su alrededor. Tan sencillo como efectivo, Rompetechos terminó siendo un personaje secundario en algunas obras de Mortadelo como la reciente "Misión por España"(2021). Lamentablemente tuvo una penosa aparición en la deplorable película de Javier Fesser "La gran aventura de Mortadelo y Filemón" (2003) donde el personaje era franquista (???) para cabreo de Ibáñez. Fesser corrigió el error en la siguiente película, ya animada, pero hay gente que tiene en la cabeza la política para todo. 

- 13 Rue del Percebe: aunque Ibañez no inventa la trama de una fachada de un edificio seccionada donde vemos a todos sus habitantes, es el primero en lograr una continuidad (1961-1970) que hace de sus personajes un crisol de la sociedad de entonces, añadido unas gotas de humor absurdo y golpe y porrazo. Hubo, con el tiempo, algún cambio en los personajes como la desaparición del científico loco, sustituido por una portera que realquila las habitaciones pero el resto siempre mantuvo la misma línea siendo, el más famoso, el vecino moroso de la azotea. Durante los años 80 y debido al conflicto de Ibañez con Bruguera, crea 7, Rebolling Street, para la revista Guay! aunque con menor éxito, lo que propició su corta andadura editorial. 


- Chicha, Tato y Clodoveo: Chicha es la típica punki juerguista de los 80, Clodoveo es melenudo y maestro del disfraz (como Mortadelo) y Tato un Rompetechos "moderno". Tres pobres diablos en paro, pedigüeños del Snack Joro Bar, que fracasan en los negocios y que se burlan del poder en forma de Felipe González y sus "800.000 puestos de trabajo". Un trabajo breve (1986-1989) y muy personal (Ibáñez estaba en el ya comentado conflicto con Bruguera y no podía dibujar a sus personajes habituales), para mí memorable y cuyo argot ochentero lejos de resultar ridículo le da el toque justo de parodia. Porque eso es lo mejor del tebeo español, reírse de nosotros mismos.

-Mortadelo y Filemón: no sé qué decir de los más famosos personajes del cómic español, al menos algo que no sea repetir lo geniales y graciosos que son. Tampoco puedo explicar la razón por la que me gusta, pese a irregularidad de su obra (claramente más floja en los últimos años) y la progresiva pérdida de detalles en el dibujo (por propia iniciativa del autor, según él nadie se fija en los fondos) así que me limitaré a destacar algunos álbumes que se encuentran entre mis favoritos.

Safari callejero (1969-70), para un servidor, la más graciosa de las obras de Ibáñez. Con dos tramas que convergen (Mortadelo y Filemón buscando los animales del profesor Bacterio  y el desafortunado gendarme) recoge los mejores gags visuales del autor. Tronchante. Como curiosidad, el personaje de Bacterio empieza a ser recurrente desde entonces.

Valor...y al toro (1970) publicada (que no dibujada) a continuación de la anterior, es considerada por los fans de Ibañez su mejor obra con El sulfato atómico. No iba a estar protagonizada por los agentes de la TIA pero se cambiaron a última hora, con la obra terminada, borrando a los personajes y sustituyéndolos por la pareja habitual, de ahí la inusual americana roja que luce Filemón: sólo cambiaron la cabeza. El dibujo es de un detalle y elegancia extraordinarios, estilo cómic belga (Ibañez era muy fan) y la trama, sin ser perfecta, es más elavorada de lo habitual. La memorable corrida de toros final está entre lo mejor de la larga saga. 

El circo (1973), pese que se realiza en el mejor momento del autor, esta obra rara vez aparece entre las mejores para los entendidos, cosa que me sorprende. Magnífico dibujo, desarrollado en un entorno muy agradecido donde las meteduras de pata de los agentes provocan tremendos desastres. Es uno de los más "brutos" por los golpes y caídas, algunas mortales... o casi. Ningún respeto por los animales, sobre todo un pobre león. Un trabajo a reivindicar.  


¡Pesadillaaa! (1994), c
onforme pasaban los años Ibañez tenía que recurrir a ideas del cine o la televisión para sus obras y aquí eligió al asesino de Pesadilla en Elm Street (1984, Wes Craven), el icónico Freddy Krueger. La libertad que permite el tema de los sueños y el protagonismo que toma la secretaria Ofelia hace de este, uno de los más tronchantes e imagitanivo álbumes del autor en los últimos años. 

Corrupción a mogollón (1995), como acabamos de decir, Ibañez empieza a tomar ideas de la actualidad para sus historias y aquí lo hace que la corrupción del PSOE, en concreto del "caso Roldán" (aquí, caso Rufián). Hay cosas que con el tiempo no cambian pero con humor, antes y ahora, la cosa entra mejor. El final, con Felipe González en persona, es de lo más "pólitico" que le he leído nunca al autor. Los mejores gags están centrados en la pobreza de medios de la "Guardia Viril" por culpa del latrocinio político. Por desgracia tuvo que reincidir en el tema porque esto no acaba nunca.

Seguiría pero para qué, el peor "Mortadelo" le da mil vueltas a muchos comics de ahora. Incluso sus obras apócrifas, durante su divorcio con Bruguera están bastante bien... y eso que él no tuvo nada que ver y mandó destruir los originales. Aunque esa es otra historia.  

24 jun 2023

El año madridista

 

La sección femenina, solidaria con Vini Jr.
Terminada la temporada futbolística - baloncestística hacemos balance de las secciones deportivas de nuestro (espero) querido clab.

Empezando por las damas, lamentar la preciosa ocasión perdida con la derrota en los penaltis de la Copa de la Reina (sin reina en el palco, pocas ganas de fomentar el deporte femenino)  ante el siempre repugnante Atlético de Madrid, club racista y acomplejado que, por una vez, nos derrotó pese a que en Liga terminó muy detrás de nosotr@s. En fin, pocas oportunidades tendremos en el futuro con el poderoso y despilfarrador Farsa ganándolo todo. Cagada importante.

En el fútbol masculino hubo más cosas malas que buenas. Empezando por las malas, una tremenda desidia en liga por más que los arbitrajes fueron, otra vez, indecentes. Sobre el Caso Negreida espero que algún día se escriba un libro y no caiga en el olvido, me conformo con que el Farsa siga en Europa haciendo el ridículo, pues no están dopados desde el punto de vista arbitral. Mas, como digo, eso no debería ser excusa: no se puede dimitir de la liga en enero y dejarse ir antes del mundial por interés egoísta de los futbolistas. Es verdad que con Vinicius Jr se superaron todos límites por inacción arbitral y de la justicia mas percibí poca solidaridad por parte de algún compañero de las llamadas "vacas sagradas". 

Las derrotas en la Supercopa y en Champions fueron dolorosas no tanto por el fondo (perder una final o una semifinal no es ninguna deshonra) como por la forma, bordeando el ridículo y siendo muy inferiores. Carlo Ancelotti es culpable en parte del desatino por no ser capaz de motivar los futbolistas y poner siempre a los mismos. 

Rodrygo ha realizado una extraordinaria temporada 
Bien es cierto que en lo bueno pesa la Copa, título largamente acariciado y logrado con brillantez: esa goleada en el Spotify, la victoria contra el Patético de Madrid o la remontada en Villarreal y eso se logró con los de siempre mas la pregunta es fácil ¿por qué a veces sí y otras no? De los títulos menores, Supercopa de Europa y Mundialito poco que decir, bien hecho, hay que ganar hasta el trofeo más random.

La canasta decisiva de Llull en Kaunas

En el baloncesto tengo sensaciones encontradas. La traumática (no para mí) salida de Pablo Laso tras su infarto dio como resultado unos cuantos cambios en la plantilla... Para que todo siguiera igual. Llull, Chacho y, mermado por las lesiones, Rudy siguen llevando la voz cantante. La única diferencia es que el tiro de Llull en la final entró esta vez y que el Farsa llegó mejor a la final de la liga. En la Copa, mal pero Unicaja está a intratable, con nivel defensivo y de acierto descomunal. 

Es verdad que también se ganó la Supercopa en la ya lejana pretemporada y que a Chusma hay que agradecerle el fin del sistema "sólo triples", sacando lo mejor de Tavares pero estuvimos en el filo de la navaja con aquél 0-2 contra el Partizan tras la tremenda tangana que, miren por dónde, lo cambió todo. A veces, cuando todo está en contra esta camiseta hace milagros. 

15 may 2023

El cine histórico según dacosica

El cine y la historia siempre han tenido muy buena relación. El uno ha sacado de la otra ideas y ha servido para dar a conocer, poner en valor o manipular sucesos acaecidos tiempo ha. Aquí en Dacosica somos muy de cine histórico pero entendiendo que es eso, pura ficción, todo lo inspirada que se quiera en "sucesos históricos" empero, entendiendo que pocas cosas hay más interpretables y/o manipulables que la historia. 
A continuación, una breve reseña de algunos excelentes films que merecerían un lugar privilegiado en la historia del cine, sea histórico o no, realizados en la época de esplendor del género, la primera mitad de los años 60, del siglo pasado. 
El capitán Jones (John Farrow, 1959)
Primera producción de Samuel Bronston en España, relata parcialmente la vida y aventuras del capitán John Paul Jones (Robert Stack), quien fundó la marina de EE.UU. El film es una producción de lujo, como toda película histórica de la época, y cuenta en papeles secundarios con Bette Davis, como emperatriz rusa, Peter Cushing o Charles Coburn. 
Su rodaje se concentró principalmente en Denia, Alicante, además de ser la primera producción cinematográfica que pudo rodar en el Palacio Real de Madrid. 
Desde un punto de vista histórico, parece un film de aventuras, no sé si muy riguroso pero que entretiene y nos deja claro que el origen de la hoy todopoderosa fuerza naval useña fue la piratería. Siendo la víctima los ingleses no deja de ser justicia poética. En cuanto al trazo aventurero, he de decir que por momentos languidece y sólo en el tramo final, remonta. Quizás el correcto pero algo adusto Robert Stack, no sea del todo el carismático protagonista que la cinta pide. 
Nota curiosa: la hija del director, la futura actriz Mía Farrow, fue elegida reúna de las fiestas de Denia.
El Cid (Anthony Mann, 1961)
Primera de las dos producciones de Bronston que dirigió el gran Anthony Mann, es sin duda una de las mejores, si no la mejor. La historia, adaptación libérrima del Cantar del mío Cid, con el asesoramiento del historiador Ramón Menéndez Pidal al que da la sensación, hicieron poco caso.
Dejando a un lado licencias que, cinematográficamente hablando pueden ser necesarias para darle emoción, todo en esta película es admirable: su vestuario, el guion, las interpretaciones, el equilibrio entre drama y espectáculo... Mann le da hondura a la historia de éste caballero y concede no poca importancia al personaje de doña Jimena, espléndida Sofía Loren. Me gusta más la primera parte, la que concluye con la traición en el cerco de Zamora, un historia de traiciones familiares con personajes secundarios muy interesantes (esos hermanos peleados por el trono, padres heridos en su honor, juramentos de fidelidad) es una pena que se nos escamotee el largo destierro de Don Rodrigo Díaz de Vivar, por mucho que se solucione con una espléndida elipsis en la que vemos a un envejecido y curtido Charlton Heston (completamente entregado al personaje) llevado ante el Rey. El final es épico, de leyenda, como todo film del género merece. A "El Cid", los años cada vez sientan mejor.
Becket (Peter Glenville, 1964)
El cine británico tiene una larguísima tradición de films históricos, siempre bien cuidados y con todo el talento de su industria al servicio del Imperio. Es verdad que a veces es crítico pero siempre tienen esa grandeza y respeto por las tradiciones que, a un servidor, le admira. 
Becket, estupendo film del por desgracia poco prolífico Peter Gleville cumple con los estándares básicos de toda superproducción histórica, añadiendo dos detalles importantes: el uso de decorados reales (desde playas hasta iglesias o palacios) y la memorable fotografía de Geoffrey Unsworth, uno de los más grandes en su oficio y que aquí estaba en su mejor momento. Esos rojos de las capas, jamás los he vuelto a ver en una obra visual.
Pero dejando de lado el tema técnico, esta película es, más que un duelo interpretativo, una exhibición de dos animales cinematográficos, a saber Richard Burton y Peter O'Toole, en su mejor momento, absolutamente contenido el primero, totalmente desatado el segundo. Ambos empiezan siendo dos simples amigos, teniendo en cuenta que el segundo es el Rey, normando, de Inglaterra. Ya desde el comienzo, en una liz por una campesina, se apreciará cómo el monarca hace uso de su poder incluso contra su mejor amigo. Éste no es un hombre perfecto, sin embargo ya en ese momento sabemos que es una persona con algo de lo que carece el rey: principios. Aquí está lo más estimulante de la cinta, esa lucha entre el despotismo y los valores reales, finalmente caracterizados en la figura de la Iglesia o, mejor dicho, en Dios, al que finalmente Becket termina por situar por delante de su amo en la tierra, y es que entonces es cuando el propio monarca, más bruto pero a la vez más astuto, llega a comprender: el origen divino de su poder le hacen, precisamente, siervo de Dios. Mas estamos en un territorio donde el pragmatismo se impone y los antaño enemigos (nobleza, Iglesia institucional) terminan siendo sus aliados para derrotar a su amigo, al final Enrique impone su poder en la tierra y Becket pasa a la posteridad como lo que siempre fue: un símbolo y un mártir. Una obra por momentos sublime y trascendente sin ser pesada, mundana y actual, que propone reflexiones sobre temas importantes que hoy parecen enterrados. 
Barrabás (Richard Fleischer, 1961)
El llamado "cine bíblico" es una cosa muy heterogénea en la que caben desde Pasolini hasta grandes superproducciones, desde el cine mudo hasta Mel Gibson, pasando por el musical o incluso la parodia pero pocas veces se salen de ciertos cánones y apenas hay protagonismo para otros personajes históricos que no sean los destacados en las sagradas escrituras o el mismo Jesús de Nazaret. No obstante, siempre hay excepciones y el film del inclasificable Richard Fleischer es una feliz muestra de ello. 
Producción de Carlo Ponti con apoyo de Hollywood, es un film europeo en el mejor de los sentidos, pues no sólo se centra en una figura controvertida como Barrabás, sino que opta por ofrecer una visión del cristianismo primigenio y de sus primeros practicantes muy estimable. Todo ello sin descuidar el espectáculo, es la época del Imperio Romano, mas son aquí los secundarios, Katy Jurado, Vittorio Gassman, Jack Palance, Silvana Mangano, Ernest Borgnine o Arthur Kennedy tanto o más importantes para el la evolución del protagonista que su propia personalidad. Un más que adecuado Anthony Quinn, quien por físico y carácter hace creíble todas sus peripecias vitales, es el protagonista en nombre pero no totalmente de la película. No es baladí el hecho de que los secundarios sean buenos actores pero, al contrario que en otros films de misma temática, ninguno es una estrella al uso, se imponen los personajes a los actores y eso va muy a favor del resultado final, una película que habla no sólo de la redención sino también del amor y la capacidad de supervivencia. 
El tormento y el éxtasis (Carol Reed, 1965)
No me canso de destacar que, desde hace años, los efectos digitales han destruido parte de la magia del cine. Son contadas las producciones que erigen grandes decorados, se gastan dinero en vestuario y muestran de la forma más realista posible lo que narran en pantalla. Por suerte, el film de Carol Reed (cineasta poco valorado pese a ser el autor de "El tercer hombre" y "¡Oliver!") tiene, entre sus numerosas virtudes, un cuidado en todos los elementos mencionados. Sentimos que realmente estamos en el Vaticano, que vivimos en el S. XVI, vivimos el Renacimiento, las guerras (Julio II fue un Papa muy guerrero), las decisiones de la curia y los reyes, conocemos a los mecenas (los Medici, interpretados por Diane Cilento y Rodolfo Celi) y todo suena a auténtico, a real. Cómo se saca el mármol en Carrara, las técnicas de pintura al fresco y tallado de estatuas. Hasta la inspiración, representada en esa gran escena en la que Miguel Angel (excelso Charlton Heston) tiene la visión de la pintura cumbre la Capilla Sixtina, La Creación del Hombre. 
Pero sin duda son las disputas con el sumo pontífice (un Rex Harrison con un punto sarcástico que le hace más cercano) lo que nutre a la película de una hondura y humanismo tremendos. Tenemos frente a frente a la religión y el arte, la política y la cultura. Sus discusiones, son tan épicas como las batallas o los decorados, la ira de ambos está a punto de dar al traste con todo mas se impone la cordura, la mutua admiración y, sobre todo, el amor a Dios y las ganas de uno y otro por dedicarle una obra que perdure. Dos personajes con un tremendo ego pero vehementes y que, cada uno a su manera, se admiraron. Un film irrepetible. "¿Cuándo termirás? Cuando haya terminado".

Bueno, pues hasta aquí una valoración breve de un tipo de cine que se ha ido, me temo, para no volver. Películas que igual estaban tan alejadas de los sucesos reales como cercanas al arte de calidad. Al menos su existencia nos recuerda que hubo un pasado mejor. 

6 abr 2023

Elogio a la mujer deportista

 Ahora que los transexuales van camino de arruinar la competitividad en el deporte femenino (aunque en realidad la culpa la tienen los que les permiten competir) no está de más destacar a las mujeres femeninas y deportistas, porque ser guapa no está reñido con ser exitosa en el deporte, siempre y cuando sea en igualdad de condiciones. Vamos a repasar unas cuantas bellezas de cuerpos esculturales y rostros angelicales que cualquier persona, amante de las mujeres o no, debería admirar.


Zsuzsanna Jakabos (Pecs, 1989)

Auténtica musa de Dacosica, a esta húngara, nacida en Pecs, donde la natación es como el fútbol en Brasil, la fiché yo en los ya lejanos JJ.OO. de Londres en 2012 y desde entonces me tiene admirado. De su belleza poco se puede decir, salta a la vista; nadadora que, sin ser de primera fila, a sus ya 33 años, atesora 11 medallas en Europeos y 4 participaciones en Juegos Olímpicos, todos en las disciplinas de espalda y relevos. Al parecer está casada con otro nadador aunque es discretísima en este aspecto, sabedora de que en las redes sociales importa más que aparezca sola. Viaja más que el baúl de la Piquer, no se pierde una competición en ninguno de los 5 continentes y es imagen de una conocida marca de bañadores deportivos. Cada vez da más importancia su faceta de modelo visto que su carrera profesional está tocando a su fin. 

Yo la doy un 10 en suelo
Olivia Dunne (Westwood, Nueva Jersey, 2002)

Gimnasta de la Universidad de Luisiana State (LSU) cuenta nada menos que con tres millones de seguidores en Instagram y viendo su proporcinado cuerpecito y su angelical rostro uno se lo explica todo. Además se ha hecho millonaria con su cuenta de TikTok, algo muy polémico pues en las competiciones de la NCAA (deporte universitario de EE.UU) hay grandes restricciones a obtener réditos económicos de su actividad. El caso es que debe ser buena gimnasta porque ha sido elegida para el equipo nacional desde su primer año y es imagen de la marca deportiva Vuori y de la cadena de ropa Forever 21. Pues eso, que es un angelito saltarín y encantador. 

Me bebo lo que me digas, Michelle
Michelle Jenneke (Kenthurst, 1993)

Tambien conocida como "Shelly", saltó a la fama en los Mundiales Junior de Atletismo de 2012 celebrados en Barcelona, participando en la prueba de 100 m vallas realizó un curioso calentamiento, moviendo las caderas y luciendo una encantadora sonrisa que nos robó el corazón teniendo 19 millones de visitas en YouTube. Con el paso de junior a senior ha bajado su rendimiento y ya está semiretirada empero, instagram es nuestro amigo y ella también. Más datos: mide 1,72, es licenciada en Ingeniería Mecánica y Eléctrica por la universidad de Sidney y apareció en la edición de trajes de baño de Sport Illustrated 2013. Otros tiempos más felices.

Eli Pinedo (Amurrio, 1981)

¿Quién dijo que las vascas son feas, eh, quién? Esta ya ex-jugadora de balonmano, laureadísima con la selección (dos bronces olímpicos y dos platas en los europeos) que se retiró y volvió en 2016, es actualmente comentarista en TVE y como se puede ver sobre estas líneas, un cuerpazo espectacular. Siempre me ha resultado simpática y sus comentarios acertados, entre el ánimo a sus compañeras y el saber técnico. Por lo que muestra en redes sociales, es también muy viajera. Esperemos que nos siga deleitando con fotos como esa. 


Garbiñe Muguruza/Paula Badosa (Caracas 1993, Nueva York 1997)

Nuestras mejores tenistas están pasando por muy malos momentos. Garbiñe ha anunciado que no jugará hasta el verano y, la que fuera nº 1 del mundo y ganadora de Wimbeldon, Roland Garros y un WTA Tour Championships se arrastra por las pistas sin ganar un partido desde septiembre de 2022. 
La otra española tampoco va mucho mejor, ya tiene 25 años y ha dejado de ser una promesa, no ha logrado todavía una victoria de renombre y cada vez tiene peroes resultados. 
Pero nos da igual, son dos bellezas, cada una a su estilo, aunque la primera no parece muy sociable y la segunda no acierta demasiado con los hombres. En fin, esperemos que se recuperen porque tienen calidad y condiciones pero el tema psicológico en tenis es fundamental. 

Hasta aquí el repaso, desde el respeto, eh, que ya no se puede ni decir qué guapa estás. 

18 mar 2023

San-tan-deeeer

 Santander es una ciudad que me encanta porque es muy señorial. Su urbanismo, pese a algún horror moderno (el pabellón al lado del campo de fútbol, por ejemplo), es clásico, los edificios decimonónicos, elegantes, restaurados y que dan una impresión al turista de ciudad elegante y civilizada. No sé cómo es vivir allí día a día pero da la sensación de ser un lugar cómodo, bonito, nada hostil para el de fuera y, eso sí, algo caro, como todo el norte de España, eso es así. 



En mi reciente visita, que no es ni mucho menos la primera, he podido disgustar de su gastronomía, marisco a todo poder, como otras veces lo he hecho de las zonas de tapeo (sale más barato ir de restaurante, el que avisa no es traidor) o a darme un bañito en alguna de las playas de la ciudad, que no sólo existe El Sardinero, e ir a lo pobre, con bocadillo y de vuelta en el tren playero a Pucela. Incómodo ya para gente de una edad como yo, que me he acostumbrado a lo bueno pero todos fuimos una vez niños o jóvenes. 

Para empezar, si ya tienes muy vistos lugares más famosos (La Magdalena, básicamente), el faro es un lugar precioso. Con buen tiempo puedes darte un paseo por los alrededores y acercarte a los acantilados, prismáticos en mano, a mirar barcos de bandera gibraltareña (¡piratas!) o modestos pescadores. Hay un restaurante, El Faro, con una espléndida terraza aunque tiene que acompañar el tiempo. No comí nada pero las raciones parecen generosas y la ensaladilla tenía pintaza.


Pero volviendo al principio: comer. Pues hay varias opciones, pero la gente que sabe recomienda dos, la primera es el restaurante Marucho, especialista en marisco. Sito en la calle Tetuán, subiendo un poco, detrás de la zona de Puertochico. En su reducido espacio destacan las fotos de famosos en sus paredes: familia real, actores, cantantes y futbolistas. El marisco es su especialidad pero también tienen unas albóndigas de rape para chuparse los dedos, literalmente porque mojar el pan en la salsa es obligatorio. Luego sí, centollos, buey, araña y, sobre todo, bogavante. Que te las presentan antes de mandarlas a la plancha o a cocer. 

Otro buen lugar para mangiare es la zona del puerto, pero del puerto de verdad, el más feo y funcional. Allí, juntitos, hay varios restaurantes populosos, de ambiente familiar, con amigos que se juntan a comer para celebrar algo o porque sí. Todos tienen buena fama aunque un servidor comió en La Gaviota y estupendo, maravilloso, sensacional. Buena cantidad, riquísimas las rabas rebozadas y las sardinas aunque la especialidad es el marisco, otra vez, y la paella. Uno es de rascar el arroz pegado en la paellera y poco más pero me supo rico. 


Bueno, para bajar la comida habrá que ir a dar un paseo. Al comienzo recomendamos el faro y para terminar lo hacemos con el Palacio de la Magdalena y alrededores. Informarse bien para ver cuándo dan de comer a los pingüinos, focas y leones marinos en un zoo junto al mar que nos recuerda otros tiempos más sencillos y felices. 

24 feb 2023

Daisy Miller



Adaptación de la novela corta de Henry James, "Una señorita rebelde" (Peter Bogdanovich, 1974), marca el inicio del declive del realizador neoyorkino, al que seguirían el musical "Por fin un gran amor" (1975) y el film sobre el inicio del cine "Nickelodeon, así empezó Hollywood" (1976), todos fracasos de taquilla y escasamente apreciados por la crítica, al menos entonces. 

Volviendo a la película que nos ocupa, su gestación fue bastante laboriosa, pasando, al menos, por dos directores más antes que Bogdanovich: Orson Welles y William Friedkin, socio (con Coppola) de Bogdanovich en la fugaz productora The Directors Company. Finalmente es Bogdanovich el que se decide a dirigir y producir, contando con su entonces pareja, Cybill Shepherd, como protagonista, la cual realizaría una excelente interpretación. 

La historia es muy fiel a la novela, sólo deja un par de escenas que se usaron del guion original del prestigioso Frederic Raphael, una de ellas la del balneario entre la tía y el protagonista, Winterbourn (Barry Brown). La primera parte se desarrolla en Vevey, Suiza, donde una madre despistada (la gran Mildred Natwick) y sus dos hijos: un niño desobediente y sin dientes, que siempre está comiendo caramelos (Randolph) y Ann, una joven parlanchina, pizpireta y muy bella a la que todos llaman Daisy pasan sus vacaciones. Winterbourn es, como ellos, un norteamericano en Europa, pero, al contrario que esta peculiar familia (cuyo patriarca está demasiado ocupado ganado dinero en EE.UU) él lleva años estudiando allí y se ha adaptado completamente a las tradiciones y comportamientos del continente. Aquí destaca el primer conflicto del film y de la obra: las evidentes diferencias de carácter y costumbres que marcarán el destino de los personajes, algo que James sabía de primera mano pues vivió más en Reino Unido que en su tierra natal.


Winterbourn toma contacto con el travieso Randolph, con el cual termina simpatizando para luego quedar, primero sorprendido y luego fascinado con su hermosa y encantadora hermana. Daisy, más que una mujer rebelde como denota el título en España, es una persona libre, que no rinde cuentas ante nadie y le importa poco lo que los demás piensen sobre ella, un pecado en su clase social, lo cual termina imposibilitando su adaptación (y la de su familia) al ambiente Europeo. Winterbourn, es la otra cara de la moneda. Ha estudiado desde joven en Suiza, es un joven refinado y elegante, de costumbres sencillas pero aburridas, visita en el hotel a su severa tía, la señora Costello (Cloris Leachman, cuyas advertencias serán proféticas), por lo que la aparición de Daisy termina siendo un soplo de aire fresco en su vida. 

El periplo suizo termina con un paseo por el castillo de Chillon, donde Winterbourn abruma a Daisy con su elocuencia y conocimientos y ella a él su simpatía y autenticidad pues en Daisy, como veremos después, no hay maldad, a lo sumo algo de picardía y sana coquetería. 

Enseguida la acción pasa a Roma, donde se vivirán los momentos más intensos y dramáticos de la trama. Para empezar, Winterbourn ha llegado semanas después que los Miller, para enfado de Daisy, y esta se ha dedicado a alternar y pasear con sus amigos italianos. Segundo detalle clave, las diferencias de clase entendidas como separación entre personas que no se deben mezclar. Aquí aparece el personaje negativo de la trama, la señora Walker (una sibilina Eileen Brennan) la cual presiona a Winterbourn para que aísle a los Miller y se aleje de Daisy por su forma de vida. En estos momentos la fotografía de Alberto Spagnoli y el vestuario (ganador del Oscar) lucen en todo su esplendor. Largos paseos en Villa Borghese, el foro romano, las termas de Caracalla y, en el momento más dramático, un Coliseo oscuro, sucio, amenazante pero con una arrebatadora y sensual Daisy riendo junto a su novio italiano, el simpático cantante Giovanelli (Duilio del Petre) el cual tampoco es del gusto de los norteamericanos instalados en Roma hasta el punto en el que la señora Walker no le deja entrar en su fiesta haciendo que Daisy prefiera irse con él. 

Todo el periplo romano resulta memorable y Bogdanovich logra lo que todo director competente debería ser capaz de hacer: narrar con imágenes lo que sucede haciendo que uno se olvide de su origen literario y la acción avance más por lo que se ve que por lo que se dice. Las miradas entre Daisy y Winterbourn, ese momento en el que ella le mira de frente, directamente, deseando que reconozca lo que siente por ella, confesándole que nunca se casará con Giovanelli es, sin duda, el momento cumbre del film en el que el protagonista se ve superado la situacion, su propia cobardía e incapacidad para expresar lo que siente. Desde entonces hasta el final todo nos lleva a pensar a que algo malo sucederá, un halo de fatalismo planea por la película como la epidemia de cólera que hay en la ciudad y que, pese al riesgo, la protagonista parece ignorar pues desea vivir ante todo. 


Un film que culmina, como no podía ser de otra manera, en un cementerio, con Winterbourn tratando de consolar al pequeño Randolph, éste le lanza una mirada de tristeza y rencor realmente desoladora. La desgracia se ha cebado con una familia cuyo único pecado fue ser ellos mismos, Winterbourn observa como todos los allí presentes se alejan de él, quedando finalmente solo. La figura de Brown, en ese momento, congelada y fundida en una luz cegadora termina por ser la imagen misma de la tristeza. La imagen de una oportunidad perdida para siempre. Winterbourn, que se podía traducir por invierno que arde, es un personaje al que Barry Brown hace suyo en la que es una interpretación que trasciende lo cinematográfico dado el trágico final del actor y escritor estadounidense. 

Un film bello, triste y que habla, desde el pasado, de sentimientos universales. 

Título original:

Daisy Miller

Dirección 

Peter Bogdanovich 

Reparto

Cybill Shepherd, Barry Brown, Cloris Leachman, Mildred Natwick, Eileen Brennan, Duilio Del Prete, James McMurtry, Nicholas Jones, George Morfogen.

Duración

91 min.

Guion

Frederic Raphael (Historia: Henry James)

Música

Angelo Francesco Lavagnino

Fotografía

Alberto Spagnoli

Compañía

The Directors Company

referencias: Una señorita rebelde (1974) - IMDb

8 feb 2023

En un futuro no muy lejano

El futuro es, en las obras de género fantástico, generalmente oscuro e inquietante. Estamos viviendo una obra de ciencia-ficción hoy día. No pregunto, afirmo pues estas obras que recientemente he leído me dan la razón.

Adaptación televisiva de "El fin de la infancia", según canal SciFi
El fin de la infancia, Arthur C. Clarke, 1953

Una de las primeras y más reconocidas novelas del autor de "2001: una Odisea en el espacio", pertenece sin duda a la época de esplendor de la sci-fi, cuando deja de ser un género menor y pasa a tener el prestigio que siempre mereció.

La historia comienza en la actualidad (en la que se escribió la obra, años 50), cuando una raza alienígena llega a la Tierra con fines pacíficos. Tomando al Secretario General de la ONU como interlocutor y única persona con la que hablan directamente. Logran darle a la humanidad el impulso definitivo para que llegue, poco a poco, a su cénit tecnológico y a una paz mundial, pues nadie se atreve a desatar una guerra por miedo a los, así llamados, Superseñores. Pero el misterio y la incertidumbre crecen con el tiempo pues nadie conoce su aspecto ni sus auténticas intenciones.

Resulta realmente impresionante lo actual de la trama por más que resulte tan descabellada. Una raza superior que, en nombre del progreso, lleva a la humanidad a su fin; el aspecto de la misma, que lleva a fáciles interpretaciones cristianas (quizás demasiado evidentes) sobre el origen del Universo; las reflexiones sobre el avance de la tecnología; la presencia de grupos subversivos que creen antes en el libre albedrío que en el "progreso" (y su condición de oposición totalmente controlada sin saberlo); la curiosidad innata del ser humano (individualmente, no como colectivo) que le lleva a investigar lo que hay detrás de esos seres aunque eso le lleve a sacrificarse en un viaje de no retorno... Tantas cosas en una obra que se hace breve y que tiene merecida su fama de ser la mejor de su autor. Imprescindible.


Batman, justicia digital, Pepe Moreno, 1990. Ed Anaya.

Pepe Moreno es incansable autor que nunca se ha puesto límites y ha logrado ser reconocido en las américas y en nuestra tierra aunque sin centrarse en los cómics, pues los videojuegos y las últimas tecnologías siempre han sido su principal interés. 

Como él mismo comenta en esta entrevista, con motivo del 50 aniversario del hombre murciélago surgió la posibilidad de hacer un cómic especial, en su caso, orientado a la imagen por ordenador, siendo el primer cómic de Batman completamente digital.

Realizado con el ya mítico Mac, de los primeros de 16 bits, la trama resulta interesante por más que remita/homenajea a 'Blade Runner ' (Ridley Scott, 1982) y otras obras de ciencia ficción cinematográfica y literarias ("Robocop" y "1984", sobre todo). Por muy tópica que suene, la idea de una limitada élite que controla el mundo (aquí Gotham) y la posibilidad de que, mediante la tecnología, seamos controlados y podamos perderlo todo (como le pasa al protagonista) si somos críticos con el poder ya no es una elucubración sino una realidad. 

Como única pega, el dibujo resulta a menudo inevitablemente inexpresivo y la acción escasamente dinámica y además el guion no puede solucionarlo de otra manera. Con todo, una obra recomendable y de actualidad como toda ciencia- ficción de calidad.

Ilustración de Phil Parks para la novela

Nick y el Glimmung, Philip K. Dick, 2017 (en España)

Única novela juvenil del prolífico autor de "El hombre en el castillo" , la cual no había sido publicada en España hasta hace bien poco. La historia gira alrededor de Nick, un niño que vive en la Tierra y se encuentran un gato al que adopta como animal de compañía. Mas en un futuro no muy distante, las mascotas están prohibidas y, ni cortos ni perezosos, Nick y sus padres deciden emigrar al planeta Labrador aprovechando está circunstancia. Allí tratarán de convertirse en granjeros (pese a no tener ninguna experiencia) más, sin quererlo, se ven involucrados en una curiosa batalla entre las no menos extravagantes criaturas que lo habitan. Una especie de "Dentro del laberinto" (Frank Oz) pasada por la paranoica mente del autor de "Ubik" que no se pierde en disquisiciones extrañas.

Al parecer, decíamos, esta es una singular obra para los más jóvenes y, la verdad, deja con ganas de más: es fácil de leer, reflexiona sobre temas muy actuales (el control gubernamental, la inmigración, la clonación) y mezcla con acierto la ciencia-ficción con la fantasía en un duelo final con el malvado Glimmung por liberar el planeta. Obra perfecta para introducirse en la lectura de este interesante autor, el cual siempre buscó nuevos horizontes y formas de expresión sin repetir fórmulas y, a la vez, sin renunciar a los temas que siempre le obsesionaron. 

Por desgracia, el mundo que vivimos se parece demasiado a todo lo malo que predicen estas obras y casi nada a lo bueno que podría ser. En manos de todos está cambiarlo... ¿O no?

13 ene 2023

Cine 2022

Con un mes de retraso (maldito Mundial de fútbol) damos un repaso a las películas visionadas en 2022, casi todas en cines. Abunda el cine animado, el cual, como el de superhéroes me permite hacer la reflexión de su no estarán llegando ya al límite y necesiten ya una reinvención cómo les pasó al western o al musical. Es sólo una idea.


The Batman (Matt Reeves)

Film al que me enfrenté de manera bastante hostil y, quizá por ello, terminó resultándome altamente satisfactorio. Se ha comentado acertadamente que este nuevo Batman (incorporado dignamente por Robert Pattison) es más detective que cualquier otro, acercándose al original, pero además tiene más cosas destacables, especialmente Zoe Kravitz como Catwoman (Eartha Kitt ya tiene heredera) y Colin Farrell como el Pingüino, menos caricaturesco que el de Burton. Aquí Batman, es más de limpiar los bajos fondos delincuentes que de pelear malvados megalómanos, no sé si me explico. Cierto es que se pasa de oscuro, en lo estético, claro, que es demasiado larga por culpa de esa extraña inundación que el malo prepara mas pesan las cosas buenas sobre las no tan buenas. Creo que veré la segunda parte.

¡Canta! 2 (Garth Jennings)

Feliz continuación de un film algo convencional, que parecía un producto de marketing hecho con todos los clichés del mundo y que basaba su atractivo en los, conocidísimos, temas musicales.

Pero, como digo, "¡Canta! 2" no es una continuación al uso y busca nuevo escenario y nuevos personajes, además de un malo que pasa por ser el implacable productor de un musical en un lugar imaginario que es clavado a Las Vegas. Una versión para todos los públicos de "Showgirls"... igual exagero pero por ahí van los tiros. También es cierto que hay historias de trazo grueso y típicas de los tiempos que vivimos (todo lo del gorila y su milagroso aprendizaje del baile) más la reaparición de la vieja estrella (nada menos que doblada por Bono) le da el toque dramático/sentimental que toda historia animada que se precie debe tener. Una película que entretiene, cuenta una historia y conmueve. 

Los tipos malos (Pierre Perifel)

Un tanto decepcionante film que propone una interesante premisa: que un grupo de ladrones pasen a ser "buenos" para así cumplir su deuda con la sociedad. Así, sus habilidades resultan ser aprovechables para el bien aunque, como en todas las películas de animación actuales, hay una moraleja muy descarada.

La acción y los escenarios son atractivos, realmente logra generar cierto suspense mas el tópico acaba imponiéndose y si a eso le añadimos que la moda de que los personajes femeninos sean siempre más listos que los masculinos sumado a unos filántropos y políticos que se imponen a ley y justicia pues ya tenemos el cocktail perfecto para éstos tiempos. Una pena porque prometía.

Las aventuras de Tadeo Jones 3. La tabla de Nefertiti (Enrique Gato)

Pese a que ha sido recibida con cierta tibieza y a que podrían observarse ciertos síntomas de cansancio, la tercera parte de las aventuras de Tadeo ha elegido incluir más personajes secundarios sin cambiar la esencia aventurera del personaje. Muy entretenidas, la saga ha ido creciendo en las escenas de acción y el humor, a cargo de la divertida momia, es menos infantil que en la segunda parte. También hay un toque dramático (una amistad traicionada) pero sin pasarse.

El único pero que le pongo es que da la sensación de que han alargado demasiado la trama para lo sencilla que es. Lo mejor: el periplo parisino y el chiste, recurrente, del ciclista.

Jurassic World: Dominion (Colin Trevorrow)

Última película de la trilogía "Jurassic World", se convierte con facilidad en la mejor de la saga pese a sus muchos defectos. No soy nada fan de la saga moderna, para mí innecesaria (hablo en términos cinematográficos, entiendo el negocio) aunque reconozco que está película picaba la curiosidad.

La acción es menor y el suspense no existe por lo previsible, recordemos que Jurassic World es un remake continuo de la saga anterior, con escasas ideas propias. Pero, decía, es la mejor porque han rescatado a los protagonistas de la primera ante la evidente falta de personalidad del elenco actual. La falta de acción y la verborrea sin sentido de Ian Malcom acaban resultado beneficiosas pues las persecuciones son mejores (calidad sobre cantidad) y los diálogos llenos de chatarra eco-medioambiental ¿involuntariamente? ridículos. No hay suspense porque sólo son malos los personajes blancos ya que los que no lo son sólo lo parecen, luego se redimen. No te la puedes tomar en serio.

Y dirán, por qué es la mejor, bueno porque denuncia la posibilidad real de que un poderoso multimillonario nos lleve a una hambruna global por su fanatismo y afán de poder. ¿Me lees, Bill Gates?

Black Shazam (Jaume Colet Serra)

Ejemplo perfecto del momento de crisis creativa por el que pasa en el género de superhéroes: superhéroes minoritario del que se tira por falta de ideas; montón de topicazos mil veces vistos; grupo de superhéroes de todas las edades pero igualmente desconocidos; estrellas maduras (Brosman) y jóvenes desconocidos; pueblo oprimido de piel oscura por gente de piel blanca; mucho, muchísimo efecto digital...

Con todo, no merece su catastrófico resultado de taquilla porque tiene buen ritmo, escenas de acción destacables y aún mantiene la añeja idea de lucha contra el Diablo. Bien contra el mal aunque sea a su manera. No es peor que, por ejemplo, la última de Thor pero tiene peor prensa, ¿por qué? Disney sabe.

Imágenes: DreamWorks, Warner, Telecinco Cinema, Universal.