25 ago 2012

Requiem por el ciclismo

Llevo tiempo pensando dedicarle una entrada al ciclismo, deporte que me gustaba en mi infancia y adolescencia (míticas chapas y álbumes de cromos), fan incondicional del mítico Miguel Indurain (de este ya escribí aquí) pero por desgracia el motivo de esta entrada es realizar un obituario por este deporte definitivamente machado con el "caso Amstrong" y sus consecuencias.
Que el dopaje está enquistado en el deporte profesional ya nadie, ni los más ingenuos, lo dudan, pero lo que sí resulta paradójico y produce enorme extrañeza (y tristeza) es el tema del ciclismo. Cuando ya tantos han sido sancionados, cuando ha habido muertes ocasionadas directa (Tom Simpson) o indirectamente (Ocaña, Fignon, "Chava" Jiménez, Pantani) por el uso y abuso de dichas sustancias no deja de llamar la atención, insisto, el continuo número de casos que se siguen detectando.
No hay que ser un genio para saber que un deporte tan sufrido como este no hay cuerpo que lo aguante, sobretodo tal y como están pensadas las grandes vueltas de tres semanas. Además hace falta espectáculo y que tras el palizó los esforzados de la ruta, lo den todo en los kilómetros finales que es cuando más audiencia televisiva (el dinero) hay. En vez de aprovechar escándalos como el "caso Festina" para hacer borrón y cuenta nueva, para reinventar el ciclismo se siguió en una huida hacia delante. Un buen ejemplo de esto es Virenque, implicado en el caso y después  (de cumplir una mínima sanción por ser un chivato) múltiple ganador de la montaña en en Tour, como si nada hubiera ocurrido.
En España, la "operación puerto" quedó en nada, mucha gente se fue de rositas bien por la incopetencia de los acusadores, bien por la ineficacia de la ley. Y aquí llegamos al tema importante:
¿qué pasa con el resto de deportes? ¿sólo se ponen finos los ciclistas? Esa es otra historia pero en lo que se refiere al ciclismo este tema no es nuevo: Merckx, el más grande, perdió un Giro por dar positivo, Arroyo una Vuelta a España (en beneficio de Lejarreta), Contador, Basso, Riis, Ulrich...
Pero lo peor de todo no es ya lo podrido que está todo sino la hipocresía y la ausencia de libertades actuales para los ciclistas a la hora de defenderse. Ya hay personas dedicadas a la abogacía y al derecho que han mostrado sus dudas sobre estas acusaciones y el que la "carga de la prueba" en el acusado y no en el acusador, no sólo en el caso Amstrong, sino el de Contador al que el TAS condenó pese a reconocer que no tenía pruebas feacientes de doping.
Ya me quedan los recuerdos, las interminables y sofocantes tardes de julio viendo el Tour, el póster que regalaba el papel de aluminio Reynolds de sus corredores (Laguía, Gorospe), las caídas del simpático miope Zulle, el sufirmineto de Escartín y Perico. También la superioridad de Amstrong, que, para mi seguirá siendo el mejor corredor de todos los tiempos.
A ver si analizan también la orina de Carl Lewis y Florence Griffith o alguno de sus compañeros de entonces "canta" como lo han hecho los amigos de Amstrong. País.

19 ago 2012

¡Al loro, que no estamos tan mal!

Finalizados los entretenidos XXX JJ.OO. celebrados en la vistosa Londres puedo decir que, dadas mis expectativas, la participación española se cierra con un aprobado muy alto. Si alguien recuerda mis previsiones de enero, que no superaban las diez medallas, verán la razón de mi optimismo.
Cierto es que el nº de oros (tres) es ridículo, lo cual nos lleva a pensar en que tenemos una generación no precisamente de campeones pero si un nivel medio aceptable.
El deporte femenino, antaño rémora en cuanto a triunfos, fue nuestro mayor vivero de medallas (dos de ellas de oro, todas en vela) y Mireia Belmonte nuestra particular reina de los juegos. El excepcional rendimiento de la badalonesa fue la mejor noticia, por fin las enormes expectativas puestas en ella desde muy joven se han cumplido. Ya estuvo en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, donde compitió con 17 años lo cual habla de lo precoz de su talento y de su gran capacidad de sacrificio. Muy injustas fueron las críticas que recibió por terminar última en la final de los 400m estilos el 28 de julio, se olvidan que partía con la 7ª mejor marca, ella no hizo sino cumplir con lo esperado. Por contra, y de forma sorprendente fue plata en una prueba que no le gusta (200m mariposa con record de España incluido) e hizo una inteligente carrera en los 800m estilos, terminando detrás de una de las muchas adolescentes-campeonas que ha dado la natación: Katie Ledecky.
Del resto de las chicas destacar a las de vela, a las del balonmano (con más bemoles que los chicos), las del waterpolo (contra todo pronóstico), natación sincronizada, taekwondo, piragüismo, lucha incluso a Ruth Beitia (4ª), único representante del atletismo español que compitió con dignidad. En resumen las mujeres hicieron lo que cabe esperar de todo deportista en una olimpiada: que dé lo mejor de sí.
Y del resto pues me quedo con detalles, lo impactantes, emocionantes y emotivas que son algunas imágenes que deja el deporte: llanto (¡durante una hora!) de la tiradora Shin A Lam, el insaciable Michael Phelps, la espectacular gimnasta Gabrielle Douglas (pincha el enlace para ver su espectacular ejercicio en suelo), el fin del sospechoso record del mundo de 4x100 femenino (al menos las americanas sí parecen mujeres) y por supuesto el show Usain Bolt, el mejor velocista de todos los tiempos y un tipo mediático dónde los aiga, amigo de suecas y carismático, algo que nunca viene mal al atletismo.
Entre lo malo, sólo un par de notas: la penosa imagen de nuestra selección de fútbol (0 goles y zarandeando a un árbitro como si de unos "canis" se tratara) y la inclusión de deportes de dudoso fuste en el calendario olímpico, tales como BMX...¿para cuando el patinete?.
Y para Río 2016 a ver si ponen más condones: ojo a esta noticia.

11 ago 2012

La comedia juvenil en los 80 (1985-89)

Paul Gleason, un tío cojonudo
[continúa de entrada anterior]
El año 1985 es clave para la historia del género, se estrena "El club de los cinco" de John Hughes, primer film de éxito en el que se toma en serio a los personajes. Con todo la parte más interesante de esta gran película es la primera hora, cuando se presenta a los personajes, hay algún gag cómico (geniales Paul Gleason y John Kapelos) los chicos muestran su carácter y se lanzan pullas. Luego vencen sus prejuicios y desaparecen los estereotipos -deportista, gamberro, empollón, pija, raruna- lo cual termina en una especie de "terapia de grupo" muy discutible pero que tiene la virtud de un final que cambia dependiendo de la edad del espectador: de joven uno piensa que todos son ahora amigos, de mayor uno tiene sus dudas.
Ese mismo año se estrena con menos éxito la excelente película de desafortunado título español "Juegos de amor en la universidad" (Rob Reiner), donde la acción en el campus deja enseguida deja paso a una road movie divertida y romántica. John Cusak y Dafne Zúñiga son dos excelentes actores que funcionan a la perfección, primero como pareja imposible (él viaja para "echar kiki seguro" al cual alude el título original y ella a verse con su novio empollón), luego of course, se enamoran. La escena final en clase está literalmente copiada en la posterior "Diez razones para odiarte".
La comedia se vuelve más rosa que nunca en "La chica de rosa" (1986, Howard Deutch), film de Hughes sin Hughes (sólo guioniza) que marca el divorcio entre él y su musa Molly Ringwald. Ella se vuelve un poco diva y exige a su amigo Robert Downey Jr pero el papel de "tipo simpático" es para Jon Cryer. Nunca más volvería a trabajar juntos. En el film ella interpreta a un chica pobre, que se ha criado sin madre, de la que se enamora un chico rico (Andrew McCarthy).
La historia "chic@ pringao enamorado de chica guapa" es un clásico y "No puedes comprar mi amor" (1987, Steve Rash) el perfecto ejemplo. No menos tópico resulta su nudo "pringa@ deja a sus amigos porque se vuelve guay" y  el fin: "pringa@ humillado, su amigo le perdona, consigue chica". Su final es un clásico y aunque pueda resultar involuntariamente ridículo no deja de ser atractivo. Llama la atención su protagonista, un Patrick Dempsey muy lejos de ser "el doctor macizo" de "Anatomia de Grey". 
La comedia juvenil también tuvo su superproducción, "Todo en un día" (1986, John Hughes) es el límite, no se podía llevar más allá la idea: el protagonista más jeta (Mathew Broderick. hasta el punto de resultar irritante) el amigo más neuras (Alan Ruck), la novia más guapa y fría (Mia Sara, ¿qué fue de ella?). Imágenes sugerentes de Chicago, vistosos colores, un Ferrari de coleccionista destrozado, un gran desfile, la "mayor carrera jamás contada"...y al final no le pillan al protagonista por más que siempre esté en el filo. Sólo queda decir: Oh yeah!
La fórmula, aunque muy efectiva, era limitada de ahí que entrara un interesante toque "sobrenatural"o fantastic para darle algo de chicha al asunto. Esto nos deja títulos de lo más variado, dejo a cada cual que separar el grano de la paja: "Teenwolf" (1985, Rod Daniel) "Regreso al futuro" (1985, Robert Zemeckis), "Mordiscos peligrosos" (1985, Howard Storm) "La mujer explosiva" (1986, John Hughes), "De tal astilla, tal palo" (1987, Rod Daniel) "Big" (1988, Penny Marshall), "Jóvenes ocultos" (1987, Joel Schumacher), "Una disparatada bruja en la universidad" (1989, Dorian Walker)...
Hombres lobo, vampiros juveniles,  Kelly Le Brock, Kirk Cameron, cambios de cuerpo, brujas...las ideas se acaban y el género o bien se adapta a los nuevos tiempos o desaparece. Fracasan los intentos de ponerse  serios como "Escuchame" (1989, Douglas Day Stewart) y llega el fin. Si hasta la virginal Molly Ringwald se queda embarazada en "¡La que hemos liado!" (John G. Avildsen, 1988). Tras casar a sus personajes en la desanimada "La loca aventura del matrimonio"(1988) John Hughes se retira a sus cuarteles de invierno hasta su muerte. Ya nada será igual, eso hace a estas películas tan especiales.

5 ago 2012

La comedia juvenil de los 80 (1980-84)

"Tómate un chisme con nosotros"
El cine americano en la década de los 80 experimentó lo que para unos fué un lamentable(a) infantilismo que supuso toda una serie de films con jóvenes como protagonistas, casi siempre en formato comedia. Aquí iniciamos un un homenaje a estas películas que tan buenos ratos nos dieron y de paso hacemos una (re)vindicación de las mejores según el criterio dacosica.
Todo comenzó la década anterior, es fácil ver su origen y elevada influencia en la genial "Desmadre a la americana" (John Landis, 1977). Aquí se sientan las bases del subgénero donde no pueden faltar los siguientes ingredientes: gamberrismo, sexo, malos estudiantes, humor escatológico y continuo desafío a la autoridad y "lo moralmente establecido". Los personajes suelen ser tipos (o tipas) al margen de la sociedad, bastante empollones y escasamente atractivos lo que facilita la identificación del espectador con ellos; surge el concepto de pringao o friki, más o menos equivalen al vocablo inglés nerd y ahí tenemos como ejemplo a Robert Carradine y Anthony Edwards en "La revancha de los novatos" (Jeff Kanew, 1983). 
El tema sexual está muy presente en todos los films, cuyo mayor ejemplo es el grupo de jóvenes absolutamente salidos en la mítica y multireferencial "Porky´s" (Bob Clark,1982) encabezados por el patético Pee Wee. 
Este film muestra que "Desmadre..." fue una mala influencia pues aunque la obra de Landis es perfecta, ahí donde había inteligencia, humor absurdo y desafío a lo moralmente establecido aquí sólo hay humor grueso y chistes verdes que dejan a Ozores en maestro del buen gusto. Con todo es la mejor de la serie, que tuvo varias continuaciones y es evidente inspiración de la serie "American Pie".
Estos eran films sin pretensiones y con una moralidad laxa que siempre era bien venidos, pero uno se encuentra con la penosa "Aquel excitante curso" (Amy Heckerling, 1982) con guión de Cameron Crowe  que (dicen) se hizo pasar por estudiante en un instituto para dar mayor veracidad a la historia. El resultado completamente forzado y nada auténtico aunque es el ejemplo de film que sirve para foguearse a actores que luego serían grandes estrellas, en este caso Sean Penn, Jennifer Jason-Leigh, Nicolas Cage o Phoebe Cates.
Pero sin duda una de las grandes "apariciones" del género se produjo cuando apareció bailando en calzoncillos un chico llamado Tom Cruise en "Risky Business" (Paul Brickman, 1983). Él y una fascinante Rebecca de Mornay formaron la pareja más amoral de la historia del género: él un niño bien que al quedarse fuera de la universidad que quiere y frustrado sexualmente contrata los servicios de una prostituta y acaba montando un puti en su casa y gracias a los favores sexuales de una amiga de la prota, convence al enviado de Princetown para que le acepte. Y todo con sus ingenuos padres de vacaciones.
Otra vertiente del género, fue la romántica y para todos los públicos, encabezada por el genial director John Hughes y que tuvo en la pelirroja Molly Ringwald su "musa" y en el simpático Anthony Michael Hall su mejor robaescenas y contrapunto cómico. "Dieciséis velas" (1984, John Hughes) es la base de una fórmula que llega hasta ahora, con films como "Fuera de onda" (Amy Heckerling, 1995) o "Diez razones para odiarte" (Gil Junger, 1999) y la más ingenua y divertida de todas, con una idea romántica y adolescente de las relaciones: tanto la chica como él no quieren sólo sexo, sino algo serio...criaturas. Vista hoy en día tiene unos chistes a costa del alumno chino de intercambio (Gedde Watanabe) algo racistas aunque igualmente graciosos. Del chico ideal-inalcanzable, Michael Schoeffling, nunca más se supo, quizá se fue en su espectacular cochazo.
(continuará)