30 jul 2022

Palmer, Harry Palmer

Como no podía ser de otra manera, a James Bond le salieron imitadores y de ahí el salto al cine era algo inevitable. Algunos de los más destacados fueron Matt Helm, creado por Donald Hamilton y Harry Palmer, surgido de la imaginación de Len Deighton. El primero tuvo una exitosa saga en forma de películas, primero, y serie, después, siendo encarnado por el cantante y actor Dean Martin. Como los productores del agente 007 no querían más competencia, uno de ellos, el canadiense Harry Saltzman, compró los derechos del segundo de ellos. Desde su productora Lowndes Productions, Saltzman se embarca en un nuevo proyecto de "agente secreto" pero, lejos de competir con su personaje estrella, Harry Palmer ofrece un estilo más realista, cínico, menos espectacular (las produciones son más modestas) aunque siempre con un impecable acabado. Por resumirlo: Palmer es menos universal que Bond, más britsh y qué mejor actor para interpretarlo que Michel Caine, actor británico por antonomasia, dueño de un impecable estilo interpretativo, que fluctúa sin problemas del drama a la comedia, dotado para la acción y dispuesto al comentario ácido, siempre con sus imprescindibles gafas de pasta. 

Al final, sólo fueron tres las producciones que tuvieron a Palmer como protagonista, las cuales ofrecieron un moderado éxito, salvo la última. Pasamos a revisar las tres con tanta brevedad como rendida admiración:

"Ipcress" (1965, Sidney J. Furie)

Saltzman recluta para su primera película a un director canadiense de su confianza y a varios colaboradores de la seri Bond, como el compositor John Barry o el montador Peter Hunt. Curiosamente y como ya apuntamos anteriormente, poco tiene que ver las películas de Palmer con la criatura creada pòr Ian Fleming y desde el principio se marcan las distancias: escenarios nada atractivos, austeridad en la producción, actores muy serios, ninguna chica sexy, poco sexo y un muy descreído protagonista que, como Bond, es indisciplinado, aquí no duda en agachar la cabeza ante sus superiores. 

Esto no quiere decir que "Ipcress" sea un film sin interés, antes al contrario hay una trama de espionaje "tradicional": gran numero de científicos occidentales están desertando al este o bien se retiran de la actividad investigadora por extraños problemas psicológicos. Palmer es reclutado a la fuerza (algo habitual) para que localice a uno de ellos y logre desenmarañar el misterio. El problema de la película, bajo mi punto de vista, es el lentísmo ritmo de la primera parte. Poco o nada sucede al comienzo y Furie se recrea en planos contrapicados de los personajes (todos fabulosos actores, eso es cierto) y parece tan empeñado en decirnos que no estamos en film "de James Bond" que terminamos por añorarle. Bien es cierto que conforme avanza la intriga, una vez descubrimos qué es Ipcrees, el interés crece y el descubrimiento del traidor es realmente apasionante. El resultado es satifactorio aunque irremediablemente es un film al que el paso del tiempo no ha hecho ningún favor. 


"Funeral en Berlín" (1966, Guy Hamilton)

Tras el éxito de la anterior película, Saltzman decide apostar por un director de su plena confianza, Guy Hamilton, quien había dirigido dos años antes la exitosa "James Bond contra Goldfinger" y ofrecer un producto más comercial y con más acción. 

La decisión fue acertada, "Funeral en Berlín" es la mejor de la trilogía pues combina con acierto el tono irónico, realista y cínico del original con más acción y escenarios más variados. Ya no es la oscura, neblinosa y triste Londres sino la dinámica, renacida e intrigante Berlín en plena guerra fría. Agentes dobles, el Mossad, mujeres traicioneras y un personaje que luego volveríamos en ver, Stok, coronel soviético no menos cínico y taimado que Palmer aunque simpático y conocedor de que no son las ideologías sino los intereses los que lo mueven el mundo. El final es quizás lo que más nos recuerda que estamos en un film no de James Bond, sino de un agente obligado por las circunstacias, un pobre diablo de clase trabajadora metido en asuntos que le superan. Una obra notable que ha envejecido doblemente bien: primero como entretenimiento, segundo como testimonio estético de una época en la que Europa aún florecía. 


"Un cerebro de un billón de dólares" (1967, Ken Russell)

Con el personaje en su mejor momento, se decide tirar la casa por la ventana y optar por una gran producción, actores más conocidos y aún más variedad de escenarios. Caine recomienda a Ken Russell como realizador dado su gran prestigio trabajando en la BBC. Lamentablemente, el resultado no es el esperado, el film fracasa en taquilla y Palmer pasa a mejor vida cinematográfica por largo tiempo. 

Una de las principales críticas que se le hizo al film es confuso desarrollo, sobre todo hacia la mitad del mismo. No estoy muy de acuerdo, además, si lo que se ofrece (acción, interpretaciones, música, fotografía) compensa este defecto no debería importar, ¿cuántas películas de espías acaban siendo confusas, perdiendo al espectador en una maraña de nombres o siglas? Nada de eso debería restarles atractivo. 

Como decía el reparto es excelente, a los habituales Caine y Guy Doleman se le añaden Karl Malden, como el amigo de correrías de Palmer que vuelve aparecer en su vida, la bellísma Françoise Dorleac como la amante de éste, Ed Begley, como el megalómano magnate del petróleo anticomunista y la reaparición de Stok (Oskar Homolka) siempre jugando a dos bandas. El tramo final demuestra las habilidades de Russell para el espectáculo, con el ataque del ejército de Bedgy en un lago helado y el giro final confirma que si uno lo fía todo a lo que diga un súperordenador ha de asegurarse de que se cumplen sus órdenes a rajatabla. Una película inevitablemente irregular, con bellos escenarios helados rodados en Finlandia y mucho mejor de lo que se dice por ahí. A destacar la excelente música de de Richard Rodney Benett

Finalmente recordar que en los 90 Caine volvió a incorporar al personaje de Harry Palmer en dos telefilms y que actualmente Netflix emite una serie basada en "Ipcress" que es igual de soporífera que la película pero con el problema de que la acción no llega sino de tragarte 4 capítulos de 50 minutos.