18 ene 2019

Comic a la francesa

En los últimos meses he leído algunas historias que fueron publicadas en la célebre revista Metal  Hurlant (1975-1987), más conocida por su exitosa versión en EE.UU. Heavy Metal, fundada, entre otros por el célebre Moebius. Otras pertenecen a  autores franceses que las publicaron como se hacía antaño: por capítulos en un magazine especializado. Esta moda terminó pues los aficionados preferían esperar al álbum y no tener que tragarse historias que no les interesaban (todo lo queremos de inmediato, ya saben) así que aquí fueron editados primero en revistas como TOTEM o CIMOC para finalmente ser publicadas íntegras. Aquí dejo unos comentarios pues, salvo excepciones, estamos ante productos que han caído en el olvido injustamente.

- Evergreen (Wininger), 1986 EUROCOMIC, Colección Metal

Nicéphore Vaucanson, reportero de la publicación "Le Petit Pariesien" se embarca en el "Celacanto", que zarpa del puerto de Nantes. Ha sido invitado a formar parte de una expedición, pero el objeto de la misión es un misterio para él. Más tarde se enterará que el objetivo tiene que ver con la misteriosa desaparición de cinco barcos, todos ellos de la misma compañía, en las cercanías del Cabo de Hornos, y seguían una ruta que antaño fue abierta por varios galeones de la época de los conquistadores. La magia y el misterio se entremezcla en un sorprendente e inquietante final.
Pierre Wininger (1950) ha publicado desde los años 70 sus trabajos en distintas revistas francesas, destacando la tristemente famosa Charlie Hebdo, "Evergreen" es, que yo sepa, la única historia editada en España. Con un estilo de comic aventurero a lo Hergé pero más denso y adulto, te deja con tres palmos de narices al final porque es una trilogía y ... ¡no han editado los otros dos volúmenes! 
Es una lástima porque las posibles costuras de la historia y la lentitud que se le puede achacar quizás sean debidas a ser la primera de tres entregas. No obstante, no carece de interés por su suspense y exquisito dibujo de línea clara.

- Blue (Gauckler, Houssin), 1981 EUROCOMIC, Colección Humanoides
Ambientada en una oscura e insalubre ciudad post-apocalíptica, con tclanes urbanos luchando por su supremacía y un misterioso y colosal muro que es protegido por unos extraños guerreros. Blue, el protagonista es el jefe del clan de los patinadores y tiene una obsesión: cruzar el muro.
Conspiraciones y misterios con estética cyberpunk es lo que nos ofrece esta obra, con un guión de Jöel Houssin (1953). Escritor y guionista, especializado en ciencia-ficción su trabajo más conocido en España es el guion de la película "Dobermann", adapta aquí su propia novela. El dibujante Philippe Gauckler era habitual de la revista Metal Hurlant cuando dibujó "Blue", su estilo está muy influenciado por sus estudios de arquitectura lo cual hace que los personajes no estén tan bien dibujados como los escenarios, resultando algo inexpresivos.
Deja un regusto amargo por su final que, pese a ello, no deja de resultar tópico: otra vez el  apocalipsis nuclear es la explicación de todo. En aquella época estaba prohibido ofrecer una historia con final feliz.

- Pecado Mortal (Béhé, Toff), 1993, Ed. Glénat
Estamos en una Francia distópica, donde un partido de corte fascista gobierna el país con mano de hierro, sin embargo hay un movimiento subversivo que le planta cara. Por el medio, la investigación contra el virus VRH (trasunto del VIH), una cura que se esconde a la opinión pública para mantenerla controlada y favorecer una determinada moralidad desde la Secretaría de Estado para las buenas costumbres. Y, cómo no, un jovencito científico de gafas de intelectual, peinado de punta y una bella joven no menos moderna que se enamoran en medio de una trama que combina traiciones al más alto nivel con escenas de la calle y los bajos fondos...a su favor el final feliz, los cuerpos esbeltos y dibujo magnífico de Joseph Béhé, nacido en Alsacia y que en un principio se dedicaba a la historieta cómica. En su contra, el que ha envejecido fatal y está llena de tópicos, además de recrearse con efectismo en la violencia y los ambientes y situaciones de degradación. El guión es de Jean Christoph Deloulme alias Toff, que se dedicaba a la investigación científica. En origen se publicó en la revista Pilote.
- La superviviente, 1985, (Paul Gillon), Toutain Editor
Otra obra influenciada por la paranoia nuclear, el terror a al totalitarismo y la desconfianza hacia las máquinas, eso sí, con mucho erotismo. Aquí tenemos la primera de cuatro partes en las que se divide la historia, algo pretenciosa, en la que la protagonista (una joven parisina) es sorprendida por el apocalipsis nuclear mientras hace submarinismo quedando como la única habitante de la tierra (sic). Tan descabellado planteamiento da para que luzca el artista mostrando a la sexy joven desnuda, y a un desértico París inquietante. Tiene algún golpe de divertida mala leche (el Gobierno ha sobrevivido convertido en zombies caníbales) y una bizarra escena de sexo robot-humana. El trágico final es sólo el comienzo de una tetralogía que no he leído pero que según wikipedia tiene toques a lo "V de Vendetta" y un final estilo "Incal". En fin, eran otros tiempos y otras tendencias.
Gillon (1926-2011) fue un dibujante y guionista muy reconocido en su país que logró gran éxito con la serie "Los náufragos del tiempo" (1968-1983), especializado en ciencia ficción y erótico. 

Bueno, pues esto es todo, imagino que estos tebeos aún serán recordados en Francia mas dudo mucho que las nuevas generaciones los conozcan (yo mismo no sabía ni de su existencia) y si bien no todo tiempo pasado fue mejor nunca está de más recordarlo, más que nada para disfrutar de otro estilo de cómic que terminó siendo un testimonio de su época. 
Referencias:
http://miscomicsymas.blogspot.com/2009/09/pierre-wininger.html
https://www.tebeosfera.com
https://www.lambiek.net/artists/b/behe.htm

1 ene 2019

El superthriller de los 90

Un tipo me dijo una vez: "No admitas nada en tu vida que no puedas dejar en 30 segundos si la pasma te pisa los talones."
Estrenada en el momento de esplendor de los thrillers de acción, mediada la década de los 90, "Heat" (1995) supone el momento cumbre de la filmografía del irregular pero interesante Michael Mann, que pese a llevar ya por entonces una década dirigiendo sólo se hizo famoso gracias al éxito de la adaptación de "El último mohicano" (1992) y, sobre todo, por ser el creador de la famosa serie televisiva "Corrupción en Miami" de la que posteriormente dirigiría una adaptación cinematográfica. 
Neil McCauley (Robert De Niro) es un experto ladrón. Su filosofía consiste en vivir sin ataduras ni vínculos que puedan constituir un obstáculo si las cosas se complican. Su banda la forman criminales profesionales cualificados pero al realizar un atraco, uno de ellos, asesina a dos vigilantes, algo que va contra el código moral de McCauley quien lo expulsa inmediatamente del grupo. Del caso se ocupará el detective Vincent Hanna (Al Pacino), un hombre que vive tan obsesionado con su trabajo que llega a poner en peligro su vida sentimental. 
La profesionalidad, el deber, la lealtad, son los valores sobre los que se mueven ambos personajes aunque cada uno de ellos a un lado de la ley. No obstante, Hanna y McCauley son muy distintos: el primero tiene una vida familiar desastrosa: su tercer matrimonio está en crisis, su hijastra (Natalie Portman) se siente ignorada por su madre (Diane Verona), su trabajo es para él su prioridad y tiene frecuentes ataques de furia (Pacino está un pelín pasado pese a ser, a mi entender, mejor actor que De Niro).
McCauley es una persona sin raíces, nada sabemos de su pasado salvo que estuvo en la cárcel, a donde "nunca volveré", vive en una casa sin muebles, fría, inspirada en este cuadro  de Alex Colville, sólo confía en su socio, Nate (Jon Voight) aunque tiene una sincera amistad con sus compinches Michael (Tom Sizemore) y Chris (Val Kilmer) con los que hace una vida "normal".
Mas todo cambia, decíamos cuando las vidas de ambos se entrecruzan para dar lugar a lo que terminará siendo un duelo entre dos profesionales que se respetan pero no dudarán a eliminar el uno al otro si no tienen más remedio.
Las mujeres son personajes secundarios pero catalizadores de la acción, seres que cambian la forma de ver la vida de los protagonistas. De un lado está la esposa de Hanna, Justine, quien se siente olvidada por él, está colgada del la marihuana y el prozac y termina por engañarlo sólo para buscar en él una reacción (que logra, aunque resulte inesperada). Lo mismo busca su hija, quien termina intentado suicidarse buscando ese cariño que cree no tener de su madre pese a lograr una cierta complicidad con Hanna. Por su parte Charlene (Ashley Judd) también engaña a Chris pero por distintos motivos: su matrimonio es un volcán de emociones, reproches y crisis mas hay entre ellos un sincero aprecio, un amor leal como quedará reflejado hacia el final, cuando ella prefiere perderlo a que acabe en la cárcel.
Pero sin duda el personaje más importante es Eady (Amy Brennemman), una mujer dulce e inocente que hace recobrar a McCauley la ilusión por vivir hasta el punto de, aparentemente, cambiar su idea de no atarse a nada o nadie. Y digo aparentemente porque al final decide huir solo, quizá también por no arrastrarla con él a  un destino que se intuye trágico, aunque todo quede abierto a interpretaciones.
Decía antes que Hanna y McCauley  se parecen pero no son iguales, esto queda claro en las escenas más importantes del film, como el celebrado segundo atraco, que termina en una verdadera matanza. Uno de los colaboradores de Hanna es herido gravemente mas él no pierde demasiado tiempo y decide perseguir a McCauley ("somos lo que perseguimos", se dice en un momento de la película). Todo lo contrario ocurre con McCauley, el cual no duda en ayudar a Chris pese a que este está herido y puede suponerle un problema para su huida. McCauley, como ya dijimos antes, finalmente deja abandonada a Eady, debido a su obsesión por liquidar a Waingro (Kevin Gage), una vez más, su trabajo e instintos por encima de todo. Hanna, que finalmente acabará con él, vuelve al trabajo tras reconciliarse con Justine sólo cuando esta le deja ir. Pequeños matices, distintos comportamientos, vidas que cambian al tomar distintas decisiones.
Estamos pues ante una cinta que se mueve en claroscuros, como la elegante fotografía de Dante Spinotti, de colores fríos, luces apagadas a veces pero que deslumbran en los momentos cumbre como el duelo final en las pistas del aeropuerto entre policía y ladrón, brillante colofón a una intriga enrevesada en la que hay de todo (traiciones, vida familiar, amistad, acción) y, mérito de Mann que también es el guionista, todo equilibrado lo que hace que sus casi tres horas se pasen volando.
Tampoco querría terminar sin alabar la música de Elliot Goldethal (música electrónica tan de moda en los 90), el montaje (dada la complejidad del film son cuatro los montadores) y los magníficos decorados, todos ellos reales lo cual da una verosimilitud al film realmente extraordinaria.

Créditos
Título original Heat
Año 1995
Duración 172 min.
País Estados Unidos
Dirección Michael Mann
Guion Michael Mann
Música Elliot Goldenthal
Fotografía Dante Spinotti
Productora Warner Bros. / Regency Enterprises