27 mar 2024

Directores y críticos

No creo que exista, en el cine de los últimos 50 años, un cineasta que no sea un cinéfilo. El séptimo arte ya tiene una historia y una importancia que hace imposible el que los directores se vean influidos por el cine que han visto. Antes (por eso me refería a los últimos 50 años) la experiencia vital del autor creo que era más importante. También la literatura o el resto de las artes (la pintura de Frederic Remington en el caso de John Ford, por ejemplo) son sensibles para los realizadores mas el propio cine es ya, de manera definitiva, la primera influencia del cine, valga la expresión. 

Las películas de los otros (Pier Paolo Pasolini, 1999, Ed. Prensa Ibérica)

Pasolini es un personaje realmente irrepetible: poeta, pintor, comunista, homosexual, cristiano... contradictorio y a la vez coherente es una personalidad clave del cine Europeo de los 60 y 70 del pasado siglo. Sus películas son, vistas hoy, realmente turbadoras y desinhibidas, irregulares pero muy auténticas. De ahí que sus gustos cinematográficos fueran, también, heterodoxos.

Esta recopilación de textos publicados en periódicos y revistas de la época nos sirven no sólo para saber qué idea tenía de lo que debía ser el cine sino también sobre la vida intelectual y el arte. No son pocos sus encontronazos con amigos (Visconti) y no tan amigos (Fellini) lo cual no quita para que no deje de ensalzar filmes de ambos (Senso del primero, Almas sin conciencia del segundo). Muy poco complaciente con la crítica general, y los festivales en particular (el de Venecia se lleva buenos aldabonazos) desmenuza las películas con admirable detalle en escaso espacio. Cómo único pero, del que el autor es inocente, el hecho de que comente no pocas películas que desconozco o que incluso no se llegaron a estrenar en España. También el cine "de arte y ensayo" cayó en el olvido. 


Meditaciones de cine (Quentin Tarantino, 2023, Ed. Reservoir Books)

 Ciertamente Tarantino ha pasado de ser un cineasta de moda a un referente, un icono en el cine y en la estética. Hubo un cine tarantiniano y hay unas señas de identidad que, leyendo éste libro, se descubren y comprenden mejor.

El autor de Tennessee es un poco caótico en su forma de redacción y, aunque el núcleo del libro son sus películas favoritas, desgranadas capítulo a capítulo, hay un par de interludios que aprovecha para imaginar un 'Taxi Driver' con De Palma en la dirección y un recuerdo para un novio de su madre que le aficionó al cine. 

Un detalle curioso es su interés por el escritor y actor Barry Brown, protagonista de un film por el que comparto su admiración: 'Una señorita rebelde' (Peter Bogdanovich, 1974) incluyendo un reportaje de Brown sobre Bela Lugosi y sus tristes últimos días. 

En resumen: para Quentin el cine empieza a finales de los 60 y termina a comienzos de los 80, justo cuando él era un jovecito. Como nos pasa a todos.