5 abr 2020

Dios mío, ¿por qué me has abandonado?


Como se acerca la Semana Santa, nada mejor que una película como esta para celebrarlo pues se trata, por un lado, de un film de temática religiosa de enorme calidad y, además, nada convencional, alejado de las correctas y grandielocuentes superproducciones que alejan al personaje de Jesús de Nazaret de lo que probablemente fuera en realidad.
Adaptación del musical de Broadway de Andrew Lloyd Webber (su primer éxito) y Tim Rice, “Jesucristo Superstar” generó mucha polémica en los países católicos, llegando a ser considerada blasfema por ciertos sectores de la Iglesia que promovieron un boicot que no triunfó.
Y no me parece casualidad pues se trata de una obra poco o nada fiel al Nuevo Testamento, de tal forma que es claramente una visión “judía” del mismo. Esto se nota en dos detalles importantes, el primero es la ausencia del personaje de la Virgen María; el segundo es que este Jesús no obra ningún milagro: al contrario, en el excelente número de los leprosos, vemos al protagonista abrumado y asustado, alejándose de ellos; el tercero y definitivo es que no vemos a Jesús resucitar, el final es melancólico y "realista", con los actores subiendo al autobús y la cruz solitaria sobre la colina.
Ciñéndonos al apartado musical e interpretativo, aquí hay que quitarse el sombrero ante las voces (e interpretaciones) de Ted Neely (Jesús), Carl Anderson (Judas Iscariote), Yvonne Elliman como María Magdalena y Barry Dennen  como un amanerado Poncio Pilatos. Muy audaz, y comentado en su momento, fue la elección para el papel de Judas de un actor negro, el cual acaba siendo el personaje más interesante y el que tiene los números más intensos.
Sé que no es una opinión compartida pero la estética del film, ya en los setenta bastante discutida, es hoy, para mí, uno de sus atractivos. Escenas tan memorables como la de la expulsión de los mercaderes de El Templo  o la aparición de Juan Bautista rodeado de hippies tienen, en este aspecto un aire tan irreal como fascinante. Lo mismo que esos soldados con cascos brillantes, metralleta y camisetas de tirantes. Está claro que estamos ante una representación de unos jóvenes (rodada realmente en Tierra Santa) y como tal hay que tomarla.
Se suelen destacar, con razón, otros números pero a mí me gustan todos, como es el caso de los protagonizados por Caifás (Bob Bingham) y sus sacerdotes, ahí subidos a un andamio (sic), o el de Herodes (Josh Mostel), en una plataforma sobre el agua cantando “Herod’s song”. A un nivel superior está “Súper Star”, sin duda el número más espectacular o “I don’t know how to love him” de María Magdalena, el más íntimo de todos.
En la parte negativa, quizás poner el arranque, algo lento y que hace temer lo peor. Y por último no debemos olvidarnos del director Norman Jewinson, un señor que ganó un Oscar en su dilatada carrera y que jamás fue reconocido como un gran realizador pese a tener en su haber films tan destacables como “En el calor de la noche” (1967) o “Hechizo de luna” (1987). Un director que merece que se reconozca su parte de mérito en este film que, al contrario que otras epopeyas bíblicas, se pasa en un suspiro.

18 mar 2020

Series "de culto"

En estos momento más que complicados, Dacosica también se une a los cuarentenados con unas sugerencias para olvidarse de la dramática situación y despejar un poco la mente de ese virus venido de oriente. Y lo hacemos recuperando series de veinte (o más) años atrás, tres pequeñas "joyas" que han sobrevivido en la memoria de los más fikis y devotos, perdurando en el paladar del espectador como los buenos vinos ... bueno, en realidad son series bastantes cafres, que se basan en la exageración, lo políticamente incorrecto y algún pasote escatológico tan tronchante como desagradable pero hoy en día están por ahí, en youtube, en dailymotion, para recordar lo viejos que nos hacemos y lo fenomenales que éramos cuando teníamos más pelo y menos dinero. Pura nostalgia. Puro Dacosica.
La pareja basura (BBC, 1991-1995)
Rik Mayall (1958-2014) y Adrian Edmonson (1957) eran una pareja cómica y guionistas que desde los 80 habían tenido cierto éxito en la TV y el teatro. Tuvieron una serie en la BBC llamada "Los jóvenes" (1982-84) de éxito pero su coronación vendría con "Bottom" (aquí en C+ "La pareja basura") una serie en la que continúan con su humor anárquico pero dándole una vuelta de tuerca más con gags escatológicos y físicos, casi de dibujos animados que la hace irresistible.
Mayall es Richie Richard, un salido, pusilánime e histérico, ya no tan joven, que vive en el piso vacío de una tía suya. Por supuesto no trabaja, va viviendo de lo que puede y se apaña (por ejemplo, tiene enganchado ilegalmente el gas). Con él vive, más por interés que por amistad, Eddie Hitler (Edmonson) un auténtico alcohólico e igualmente degenerado aunque sólo un poco más listo y más bruto. Sus aventuras no sólo se ciñen a su mugroso piso, sino también al Pub de su calle o a la tienda de ultramarinos de su casero.
No he visto mas que unos cinco capítulos de esta serie y aseguro que es imposible no reírse con ella. No hay reglas ni límites, no hay moral ni respeto por la integridad física de nadie: todo vale y eso la hace fantástica. Mayall y Edmonson son dos cómicos de primera y al ser los autores del guion creo que el mérito es todo suyo. Ambos aprovecharon el éxito de la serie para prolongarla durante años con una gira teatral repitiendo los papeles. Luego, diferencias entre ellos impidieron el regreso de la serie y la temprana muerte de Mayall lo hace ahora imposible. Contentémonos con su pareja basura y su película Hotel Paraíso, una producto que vi hace años de madrugada en Telemadrid y aún no he olvidado.
El mejor capítulo: T1x3 "Concurso", o cómo echar a tu colega de piso para "consolarte" viendo un concurso de mises. Indescriptible. Ver aquí.
Enano Rojo (BBC, 1988 - en antena)
Esta es la historia de una serie en la que nadie creía, ni siquiera la cadena de televisión que la producía y que, como tantas otras, acabó siendo un éxito inesperado y longevo que ha llegado hasta una tardía temporada de "regreso" que, como era de esperar, no funcionó tan bien.
Decía que era un serie en la que nadie creía porque la BBC envió la producción de la misma a Manchester, donde tiene los proyectos más modestos y minoritarios. Surgida de un programa de radio de la propia cadena, cuenta la historia de la nave Enano Rojo I (mal traducido pues se refiere al fenómeno de las estrellas "enanas rojas") la cual sufre, en su primer capítulo, una fuga radioactiva. Sólo sobrevive David Lister (Craig Charles), un holgazán empleado de último nivel y una gata preñada. Como hiberna miles de años, los gatos evolucionan en un ser semihumano llamado Frankenstein (sic) que resulta ser una especie de James Brown con colmillos. Lister tiene como compañía al ordenador de abordo y a un holograma de su fallecido compañero de habitación, el quisquilloso y estirado Arnold Rimmer (Chris Barrie).
Pese a los espectaculares datos de audiencia que lograba año tras año, la disolución de la sociedad Grant - Nayor (creadores) entre la sexta y séptima temporada pierde fuelle y termina con la escasa coherencia de la serie, reviviendo personajes, metiendo otros... Para mí ya desde la tercera se viene un poco abajo porque el ordenador (Norman Lovett) desaparece por exceso de éxito: Lovett vivía cerca de Manchester y la BBC traslada el rodaje a Londres, lo cual hace renunciar al actor. En España, las autonómicas lo emitieron a comienzos de los 90, gracias a Telemadrid la descubrí, para luego desaparecer hasta la llegada del DVD, primero, y de internet, después.
Es un humor, pese al ambiente de scifi, 100% inglés, mucha ironía, absurdo y juegos de palabras. Eso sí, siempre había algún chiste de humor negro y el bueno de Lister era bastante guarro comiendo.
El mejor capítulo: T1x2 "Ecos del futuro" que marca la línea de la serie y tiene un tramo final realmente descacharrante.  Ver aquí.
Búscate la vida (Fox, 1990-1992)
Sin duda, la más conocida de las tres y, debido quizá a su fugacidad, la más reverenciada. No digo que no sea divertida ni irreverente, mas me parece que su condición "de culto" ha ido en su contra poníendola en un pedestal, a mi juicio excesivo.
Eso no quita para que esta auténtica marcianada creada y protagonizada por el cómico norteamericano Chris Elliott junto a David Mirkin y Adam Resnick me resulte realmente hilarante y alguno de sus episodios merezcan estar entre lo mejor de las telecomedias del siglo XX. El famosísimo capítulo del alienígena vomitón es ya leyenda, incluído el que la Fox, lógicamente, no quisiera emitir esta escatológica parodia de E.T. Sin embargo, a algún jefazo le hizo gracia y siguió adelante. Parte de su éxito se debe sin duda a sus excelentes secundarios: Bob Elliott y Elinor Donahue; como los padres de una serie cualquiera de los 60, siempre en bata, sacados de un film de Lynch por lo extraño, cómico e inquietante; Robin Riker, esposa de su mejor amigo, que lógicamente le odia; y el genial Adrian Doyle-Murray, hermano del mítico Bill Murray, con el comparte un salvaje sarcasmo y su hipertérrito semblante, quien incorpora a Gus, un ex-policía corrupto y sin escrúpulos que sigue a Chris en muchas de sus aventuras.
El carácter naïf del protagonista (recordemos, un repartidos de periódicos treinteañero) hizo que cada vez se necesitaran más locuras por capítulo para hacerlo divertido. Esto hizo que el bueno de Chris empezara a ver visiones, auténticas alucinaciones (ver episodios que tienen la coletilla de 2000) lo cual no siempre era gracioso.
El mejor capítulo: T2 x11 "Vomitón y yo". Pensar que los líquidos que supura un alienígena son comestibles supone ya algo realmente asqueroso. Así que para salirme de la norma recomendaré otro igualmente escatológico pero divertido: "Inspector de sanidad 2000".
Mis mejores deseos para todos.

2 mar 2020

Faemino y Cansado. 17 veces

No sé si habré escrito alguna vez sobre "Faemino y Cansado" en este blog, pero si no ha sido así, mal por mi parte, porque son sin duda mis cómicos predilectos. Recientemente han estrenado su nuevo espectáculo "17 veces" (2020) y, como siempre, el Teatro Carrión de Valladolid ha sido obligado lugar de paso, con dos funciones colgando el cartel de no hay billetes y un público completamente entregado.
No me voy a detener mucho en presentarlos porque son de sobra conocidos: surgidos en el efervescente Madrid de los 80, compartían con otros humoristas como Pedro Reyes actuaciones espontáneas en el parque de El Retiro para luego pasar a las salas de fiestas y la TV(E). Según la wiki su primera aparición en la pequela pantalla fue en "La bola de cristal" pero es en el subvalorado programa infantil "Cajón desastre" donde empiezan a hacerse famosos. Sus gags absurdos mezclan lo cotidiano con la cultura, especialmente temas cinematográficos, históricos (la antigua Roma es todo un filón), novelescos e incluso del comic (ese Hombre Opaco, cuyo superpoder es no dejar pasar la luz através de él).
A comienzos de los 90, algún genio de TVE al que nunca estaremos suficientemente agradecidos, les dio un programa al que titularon con el absurdo nombre "El orgullo del tercer mundo" y ahí nació un mito (gracias a mi padrino César por re-descubrirlos para mí). El programa se dividía en varias partes que, más o menos, conservan desde entonces en las actuaciones en directo. Primero una presentación más o menos larga; luego unos gags que los acercarían al humor más típico si no fuera por su caracter surrealista y absurdo aunque fueran recurrentes el del psicólogo (Javier Cansado) y su paciente (Carlos Faemino) o el de el personaje de El gran Mimón, un mimo (Faemino) cuyas aventuras eran traducidas para el público por parte de Cansado. En algún momento Cansado daba paso a un vídeo de una antigua actución de ambos en Cajón desastre seguramente para aprovechar el archivo de TVE y llegar a los 30 minutos que normalmente duraba el show y hasta había consejos para la vida diaria que, con la famosa frase de "Yo leo a Kierkegaard" se solucionaba todo. Y finalmente el plato fuerte, Arroyito y Pozuelón, dos cuenta-chistes, que entraban con la sintonía del "Dame veneno" de los Chunguitos dando rienda suelta a su sabiduría de bar, a su precuñadismo (cuando no existía la expresión) y a su chulería inofensiva. Memorables hasta cuando ponian muechas para los títulos de crédito.
Sin embargo, en pleno apogeo de fama dejaron la tele, aunque no los vídeos y DVDs de skeches, para seguir con las actuaciones en directo. Aunque cada uno ha tenido proyectos por su cuenta, siempre vuelven (17 veces, ya lo reconocen) y he tenido la suerte de reencontralos de nuevo gracias a un regalo Navideño. Los Reyes Magos sí saben.
El espectáculo tiene tres partes. Primero, una larga presentación que se come media hora, aproximadamente, con ellos hablando de sus cosas, de su vida, de sus problemas y todo ello llevado al extremo, al extremo, pero dejando gotas de un nivel cultural que hoy día escasea no solo dentro del mundo del humor. 
Luego Faemino "baja" intencionadamente las revoluciones con una breve intervención. Me quiero detener aquí porque decía antes que sus comentarios, aunque ensayados, suenan muy reales: realmente ha pegado un bajon físico y de agilidad mental en los últimos años, lo cual no afecta al show que sigue siendo inspiradísmo por mas que a mí me deje un poco de mal cuerpo.
Esperando a los artistas
Luego Cansado nos presenta a Arroyito y Pozuelón, con una actuación que dura aproximadamente la mitad del espectáculo. Ya no suena "Dame veneno", ni llevan esas americanas de gusto exquisito, pero son ellos. Esta vez supieron mezclar con habilidad su experiencia en un safari africano con un encuentro con Usain Bolt. Un no parar de reir donde Faemino pone el desbarre y Cansado la cordura, no perdiendo el hilo de la enrevesada historia en ningún momento. 
Por favor, que no se retiren nunca. 

Aquí más de Faemino y Cansado, seleccionado.

18 feb 2020

La historia en tebeo

Siempre que alguien se acerca a un suceso histórico resulta tremendamente difícil llegar a hacer una aproximación fiel al mismo. De ello depende, y no poco, el medio en que se haga. Es decir, no es lo mismo una novela de ficción ambientada en un determinado momento histórico como un ensayo.
El cómic también tiene estar vertientes, por un lado el de crónica de los hechos, por otro el de dramatización de los mismos. Ignoro que parte tienen cada uno de ellos pero eso da un poco igual si entretienen o recuerdan un suceso olvidado por el paso de los tiempos. Aquí unos ejemplos recién leídos por un servidor que, salvo excepciones, resultaron ser satisfactorios.
- Mercenarios del Aire (Tacconi, 1982, ed. Frontera)
Como se nos explica en la introducción de este viejo tebeo de la colección Super Tótem, los Tigres Voladores fueron una "romántica y pintoresca" banda de pilotos que combatieron en los albores de la Segunda Guerra Mundial al lado de los Chinos, meses antes de que EE.UU. entrara en el conflicto desde el frente del Pacífico.
Este grupo de heterodoxos pilotos mercenarios, cobraban por avión japonés derribado y estaban dirigido por el aventurero ex-capitán del ejército yankee Claire Lee Chennault. Pilotaban los famosos "Tomahawks", cazas con menor movilidad que los Zero nipones pero con un fuselaje más sólido y mejores ametralladoras. Pelearon con denuedo hasta 1942, cuando EE.UU. entró en el conflicto y sus pilotos pasaron a la fuerza aérea estadounidense.
La trama es un poco previsible, estilo "Hazañas bélicas" con una dama superficial y frívola (tonta en apariencia, de buen corazón) la cual pone en mil aprietos a nuestro héroe, un descreído piloto especializado en acrobacias aéreas llamado Duke Moran. También está el típico amigo comprometido con la causa, que por supuesto muere, haciendo que el héroe cambie su punto de vista sobre el conflicto.
Con un excelente dibujo, es una maravilla cómo recrea los combates aéreos, aviones, armamento y uniformes. Hay hasta una especie de trama de espionaje con una asiática mujer fatal. Un tebeo entretenido y ligero que nos muestra una historia de valor y sacrificio auténtica. Muy recomendable.
- El hombre del sur (Alarico Gattía, 1982, ed. Nueva Frontera)
Quienes leyeran hace unos meses la entrada que publiqué sobre el carlismo, comprenderán que siento una cierta fascinación por un movimiento (por así llamarlo, aunque sea más que eso) que hoy en día defiende unos valores absolutamente en desuso. En el S. XVIII hubo en toda Europa una lucha entre lo viejo y lo nuevo, con movimientos parecidos a este en países como Italia. Este comic de Alarico Gattía, cuenta la aventura del carlista Juan Borges, que busca en el sur de Italia apoyos para restaurar la dinastía borbónica y para ello trató de unirse a un famoso bandolero, Crocco, que además fue cronista de todos aquellos sucesos en forma de diario. El resultado de esa descabellada aventura sirve para que se nos describa un sur de Italia empobrecido, decepcionado con la revolución de Garibaldi, la represión de los soldados piamonteses y la brutalidad de los bandoleros (origen del crimer organizado que luego vendría). No toma partido pues elige a un personaje de clase alta como hilo conductor para así poder ver las barbaridades de unos y otros aunque está claro que el fin de Borges resulta trágico e injusto. Eran tiempos en los que aún había honor mas este se batía en retirada por culpa de los intereses de los poderosos. Excelente dibujo, realista sin efectismos, para dar a conocer otra parte de la historia sin la que es imposible entender el presente.
Nota: sorprenden los paralelismos entre el país transalpino y el nuestro en el tema de la situción del campesinado tras la revolución liberal. Con orígenes distintos (creación de la república, guerra de sucesión), el campo y las zonas más pobres, siguieron siendo pobres
- Azañas bélicas. (Varios autores, 2012, Glenat)
Aunque el maestro Yoda decía en "El imperio contraataca" (Irvin Kershner, 1980) aquello de "la guerra no le hace a uno grande" el comic también ha ofrecido una gran cantidad de obras sobre conflictos bélicos reales o ambientadas en ellos. "Hazañas bélicas" fue un comic creado por Boixcar  de enorme éxito en los años de postguerra, típico producto evasivo pero cuyo éxito se fue extendiendo hasta casi nuestros tiempos. Lo que antaño era ingenuidad y enaltecimiento del valor (en historietas cortísimas, un prodigio de narrativa hoy olvidado) hoy a devenido en venganza, fanatismo y violencia. Porque el original "Hazañas bélicas" era, paradójicamente, nada sensacionalista y hasta respetuoso con "el enemigo", lo cual nos lleva al revival que resulta ser justo todo lo contrario. Tanto "Nuevas Azañas Bélicas. Serie Azul. Unidos en la División"  como su versión roja, "Dos águilas de un tiro" van por lo fácil y se hacen un "Malditos Bastardos" (Quentin Tarantino, 2009), con sus mismas dosis de violencia y casquería pero sin la valentía del director de Knoxville para "cargarse" a personajes históricos y encima ponerse estupendos en materia histórica. Probablemente la guerra no sea como en el comic original pero estas nuevas aventuras resultan no ser ni hazañas ni bélicas. Si se buscan recordar el antiguo tebeo, mejor ignorar estos.

2 feb 2020

Visconti, el director aristócrata

Lucino Visconti di Modrone (Milán 1906- Roma 1976) es, más que un director de cine italiano, historia de Italia. Nacido en la el seno de una familia aristocrática milanesa, cuyo linaje se remonta al Renacimiento, Visconti tiene de cuna su relación con el arte, especialmente el teatro pues empezó trabajando en la Scala de Milán donde ya trabajaban su abuelo y su tío. Además, alternó el cine con el teatro y la ópera, género que él consideraba su favorito y el cual influiría notablemente en sus trabajos.
No he podido ver, por desgracia, toda la filmografía de este maestro del séptimo arte mas voy a dedicarle aquí unos humildes comentarios a varias obras, prácticamente todas las que están fuera de su época neorrealista, en las que la aristocracia que tan bien conocía está retratada en ellas.
"Senso"
Tras el enorme éxito de sus películas neorrealistas (Obsesión, La Tierra tiembla, Bellísima) y dirigir uno de esos films de episodios de moda en la época (Nosotras las mujeres), Visconti rueda su primera superproducción, "Senso" (1954).
Con una pareja de actores que, en aquel momento, gozaban de cierta fama internacional, unos magníficos Farley Granger y, la también descendiente de aristócratas, Alida Valli, más un buen material de partida (un cuento de Camillo Boito) Vistonti ofrece una visión personal de una época (la ocupación de Italia por parte de los austríacos) y una apasionada historia de amor.
Senso puede dividirse en tres partes: la primera, la más romántica y bella, es el proceso de enamoramiento y su consumación del mismo. Livia (Valli), es una especie de Madame Bovary pero cuyo amor por su país la pone una situación contradictoria: se enamora de un oficial austríaco (Granger) que representa lo que más odia mas por otro lado la hace feliz, pues la hace sentir una mujer atractiva (su esposo es un hombre muy mayor) y deseada. La segunda parte sería la más vistosa, con las batallas, la guerra y la derrota de la rebelión veneciana. Ya no se ven filmes como este, donde las batallas, las explosiones y el vestuario es "real", lejos de los efectos digitales que, en mi opinión, empobrecen el espectáculo. Aquí descubrimos que, la pose amarga de Granger en el arranque no es sino cobardía y va a la búsqueda a su amada en su residencia del campo con la intención de salvarse de entrar en combate. Ella se humilla, le ayuda a conseguir los papeles que necesita para no ser enviado al frente y éste desaparece. La última parte es la resolución en forma de tragedia, con el regreso de Livia a Venecia para confirmar sus sospechas: él vive con otra mujer a su costa.
Como todas las películas de Visconti, decorados, vestuario (Piero Tosi) y música (Verdi y Bruckner) son brillantes, la ambientación es magnífica (Venecia de día y de noche es un protagonista más del film) pero nada de ello "ahoga" el trabajo actoral. Pese a no ser la primera opción de Visconti (Ingrid Bergman y Marlon Brandon), Valli y Granger logran transmitir su pasión, su desesperación y su amor de una manera inigualable.
Pese a todo lo anterior, Senso no fue un éxito, lo que le hizo volver al cine más modesto. Primero, con "Las noches blancas" (1957) adaptando a Dostoyveski y luego de vuelta al neorrealismo con "Rocco y sus hermanos" (1960), primera colaboración con Alain Delon y otra obra maestra que además nos muestra una crítica visión de la familia y del trato a la mujer en la vida tradicional. Además, y es lo que más me gusta del film, deja claro como la bondad llevada al límite puede ser desastrosa no sólo para el individuo sino para los que le rodean.
Tras ellas llega la que es considerada, con todo merecimiento, su obra mayor: "El gatopardo" (1963).
"El gatopardo"
Adaptación de la muy famosa, y tan frecuentemente citada como poco leída, novela de Lampedusa, el film fue una superproducción multinacional que contó con lo más granado del cine europeo en ese momento y los mejores técnicos del cine italiano: Giuseppe Rotunno (fotografía), Nino Rota (música) y otra vez vestuario de Piero Tosi. La Fox impuso a Burt Lancaster como protagonista pese a que Visconti quería a Laurence Olivier. No obstante, Visconti quedó encantado con el actor y repetiría con él en "Confesiones" (1974); sí pudo imponer su criterio en el personaje de Tancredi (Delon) rechazando a Warren Beatty.
"El gatopardo" es una historia inmortal, plenamente actual, la historia de un cambio social y el fin de una era en Italia, con la llegada de Garibaldi y la caída de los Borbones. Visconti lo retrata y lo relata con una elegancia inigualable: desde la primera escena, un largo plano-secuencia en los jardines de la residencia de don Fabrizio Salina (un genial Burt Lancaster) hasta su final, entrando en un oscuro callejón de vuelta a casa, pasando por la escena de Tancredi y Angélica Sedara (Claudia Cardinale, irrepetible) recorren la decrépita mansión durante su coqueteo y terminando por la justamente celebrada escena del baile, en la que tantas cosas pasan y se dicen.
Sin embargo, mi escena favorita y la que, creo, define más la posición de Visconti sobre lo contado es aquella en la que don Frabrizio conversa con un funcionario venido de Roma para convencerle de que vaya al nuevo parlamento en representación de Sicilia. Las reflexiones sobre su tierra y el convencimiento de este de que "[...] si como tantas veces ha sucedido, tuviera que desaparecer esta clase, se constituiría en seguida otra equivalente, con los mismos méritos y los mismos defectos.hacen de esta austera escena, rodada en planos largos, con una ténue luz y sustentándose en el buen hacer de los actores, una lección de cine y reflexión. Como toda obra maestra, si en algo destaca "El gatopardo" es en estar llena de verdad.
Tras esta, Visconti rueda un par de películas que no son tan recordadas mas merecen comentarse con cierto detenimiento.
"Sandra"
La primera es "Sandra" (1965), no es más que una versión moderna y ambientada en la Italia interior de Electra , en la que una bella mujer (Cardinale) llega con su reciente marido (Michael Craig) a su pueblo natal para un homenaje a su difunto padre, asesinado por los nazis. En el film, Visconti parece fascinado por la belleza de la Cardinale (esos planos de su espalda desnuda, los primerísimos planos de su cara) y por el escenario, una casa señorial con incontables estancias, más que por la trama que avanza un poco a trompicones hasta el drama final. Empero, goza de buenos momentos como la aparición casi fantasmal de su hermano (Jean Sorel, clon de Alain Delon) volviéndose más y más opresiva conforme la historia se concentra en la casa y la relación de la protagonista con su hermano se vuelve más malsana. Rodada en un oscuro blanco y negro, es un film apreciable, todo un regalo de Visconti a una amiga con la que siempre mantuvo una estrecha relación hasta su fallecimiento.
La siguiente es un proyecto mucho más ambicioso, nada menos que una adaptación de la novela de Albert Camus "El extranjero" (1967). Con producción de Dino de Laurentis, "El extranjero" choca con un original realmente difícil de adaptar, le falta ritmo y que fracasa en una escena fundamental como es la del juicio, pues resulta realmente grotesca. A su favor, además de una ambientación logradísima de la Argelia colonial y una voz en off que aparece lo justo, está el gran reparto, con un esforzado Marcello Mastroianni, una magnífica Anna Karina y una pléyade de secundarios de prestigio que cumplen sin problemas. Además, el final resulta emocionante y por fin vemos el carácter de este hombre aparentemente abúlico pero fiel a sus principios hasta la muerte.
Tras estas dos obras "menores", llega otra obra importante, "La caída de los dioses" (1969), una película sobre el fin de una era aunque más personal todavía que las anteriores (guion original) donde Visconti trata todos los temas polémicos y perturbadores que uno se pueda imaginar encontrándose, de paso, con el que sería el hombre de su vida: Helmut Berger.
"La caída de los dioses"
Como casi todas sus obras, "La caída de los dioses" está dividida en varias partes bien diferenciadas, como si de actos de una ópera se tratara. El primer tercio de la película parece un culebrón de lujo tipo "Dinastía" (dicho esto sin tono peyorativo) sobre la lucha por el poder en una adinerada familia industrial alemana y el ascenso del nazismo; la segunda se centra más en el personaje de Berger, mostrándonos todos sus vicios: drogadicción, incesto, pedofilia... como símbolo de la degenaración de Alemania. Esta parte termina con la personal versión de Visconti de la "Noche de los cuchillos largos", en la que primero el director se deleita con la juerga los jóvenes arios de la SA y luego con su cruel asesinato por parte de las SS. Finalmente llega el terrible desenlace, con el personaje de Berger, totalmente nazificado, tomando el control de la empresa como títere de los nazis y forzando el matrimonio de su madre-amante (Ingrid Thulin) con su nuevo padre (Dirk Bogarde). Sin parecerme su mejor film, se ha extendido la idea de que es una película que ha envejecido mal , principalmente por sus fallos de continuidad (Visconti rodaba con varias cámara a la vez) y el uso del zoom. También es un poco tópica en su descripción del nazismo (todos son degenerados) mas me resultó entretenida pese a su duración y posee buenas interpretaciones en las que trata de dar un resquicio de humanidad a todos ellos.
No he visto aún dos de sus obras más famosas: "Muerte en Venecia" (1971) y "Luis II de Baviera", sé que son clásicos pero no he podido. Tareas pendientes.
Su penúltimo film fue "Confidencias" (1974), una película mucho más modesta que las anteriores que resulta ser su auténtico testamento cinematográfico. La historia de un viejo profesor americano (Burt Lancaster) que decide retirarse con sus libros y pinturas a un palacio en Roma heredado de su madre, es claramente una obra personal en la que Visconti y Lancaster son uno.
El Profesor, del que nunca sabemos su nombre, trata por todos los medios de aislarse del mundo, de vivir con su arte, con su música, con las cosas que le dan placer en la vida mas sus vecinos, una disfuncional familia burguesa formada por la matriarca (Silvana Mangano en sustitución de Audrey Hepburn), su hija (Claudia Marsani), su hijo (Stefano Patrizi) y su amante (Helmut Berger), se lo impiden. Primero porque son unos entrometidos que se pasan el día entrando en su casa, segundo porque él mismo llega a simpatizar con ellos, pues lo usan como un confesor, contándole todos sus problemas y tercero debido a la fascinación que sobre él ejerce Konrad (Berger), en otro de sus personajes atormentados y turbios, con sus cambios de humor y sus ataques de ira.
Tras recibir una paliza, El Profesor le socorre y le cobija, ambos intiman, descubren que comparten gustos e ideas sobre la vida. El Profesor admira de él su belleza, su arrojo y comparte su buen gusto y admiración por el arte más exquisito. Konrad respeta al profesor por su rectitud, su educación y su generosidad. Ambos odian la vulgaridad aunque mientras el primero se aisla de un mundo que ya no es el suyo, el segundo vive la vida a tope.
"Confidencias"
Para mi gusto lo más flojo es el desenlace, con un asunto político de esos que en los 70 estaba muy de moda en la convulsa Italia de entonces, no olvidemos la militancia comunista del director, pero que resulta un poco pegote, forzando un desenlace dramático. Al final logra arreglarlo, todo hay que decirlo, siendo más sútil en los últimos planos. Está entre lo mejor del director milanés, sin ninguna duda, y pese a ser un film enteramente de interiores, destaca por el buen gusto de los encuadres, decorados y vestuario. Como curiosidades, Claudia Cardinale hace una breve aparición al comienzo del film y decir que la Hepburn no aceptó el papel de la maquesa por ser demasiado inmoral.
Tengo muy lejano el recuerdo de su última película, "El inocente" (1975), así que lo dejaremos aquí, en estas historias de familias disfuncionales (¿acaso las hay de otro tipo?), aristócratas cultos y refinados, comunistas, nazis, jóvenes travestis, niñas bien, bailes, orgías y, en una palabra, personajes apasionantes. Grazie, caro Visconti.

Fotos: wikipedia, Sony Pictures, Warner Bros. y Motion Pictures

19 ene 2020

Van a por nosotros

 [DRAMATIZACIÓN, PUEDE QUE NO SUCEDIERA ASÍ]
Con un Presidente del Gobierno como Francisco Soto Bosque, que deja a Maquiavelo en un mero aficionado, con ucedistas y fascistas en el Gobierno y un golpista que desde la cárcel hará los presupuestos, poco le queda a uno por hacer salvo abrir el paraguas y esperar a que escampe... si es que deja de llover algún día.
Pero lo que más me preocupa de todo esto que nos pueda pasar a los pobres desgraciados que vivimos en las regiones que escapan a su control; no olvidemos que el desastre de la organización territorial nos impide liberarnos del centralismo abusivo.
El ruido (y la furia) interesados de debates artificiales como la creación de una nueva ordenación territorial que limite aún más el poder de las autonomías, sólo sirve para distraer del abandono del Gobierno Central con respecto a Valladolid, única provincia de la meseta sin pantanos, en beneficio de León, que no comparte su agua con los secos campos castellanos pero sí tiene un centro de salud hasta en último pueblo perdido de la montaña: para ellos no hay centralismo. O bien echarle la culpa de desastres ecológicos a la izquierda (la contaminación y los incedios en las ciudades y provincias en que gobierna). El candidato de la Corona ha decidido que sus objetivos principales son dos gobiernos tricomunistas, como los llaman despectivamentea los que hace la vida imposible. Y con la teoría del "peor es mejor", fastidiando de paso a sus tristes habitantes, Madrid y Andalucía son sus primeros objetivos.
El acta de vergüenza
Pero lo peor no es que se haya apoyado en un partido de extrema derecha como el Frente Nacional al que proporciona una vicepresidencia (dando, de paso un ministerio al líder de un partido que se define como nacional socialista el cual borró de twitter un incómodo mensaje en que alababa el nivel de vida del Chile de Pinochet) o que obtuviera la abstención del grupo radical vasco Euskadi Español, quien había defendido durante décadas el terrorismo de extrema derecha y señalado desde sus propios medios de comunicación (el difunto diario donostiarra "Unidad"), no, es aún peor.
Lo peor lo hemos conocido escasas fechas con la llegada al muy sensible puesto de Fiscal General del estado de la Ministra de Justicia saliente, Dolores Delicado, la cual hemos sabido por una incómoda grabación, que estaba al corriente del chantaje a jueces y fiscales por parte de las cloacas del Estado. La independencia de la justicia está en serio peligro y sin justicia, no hay más ley que la del Gobierno. El partido Unionista del lema 40 años cumpliendo ("y ni uno más" que dice con sorna cierto periodista radiofónico) no le hace ascos a la extrema derecha que es antimonárquica. Qué ironía, el defender la monarquía les da derecho a las migajas (ministerios) que el partido "centrista"  les deja. Claro que, si con ello logran "educar" a nuestros hijos, en el futuro sacarán réditos.
Lo dicho, mucha incertidumbre en el futuro y una democracia parlamentaria en serio peligro es lo que nos deja la investidura de un personaje realmente siniestro, capaz él (y su esposa) de cualquier cosa para mantenerse en el poder a toda costa. Así bien, en estas horas difíciles queridos compañeros, siempre hay que recordar lo que dijeron La Pasionaria, Emiliano Zapata o Ernesto "Ché" Guevara:
Es mejor morir de pie, que vivir de rodillas

2 ene 2020

Eso del matrimonio


"-Míralos, no parecen felices
- ¿Por qué deberían estarlo? Acaban de casarse."

Cuenta en sus memorias el recientemente fallecido Stanley Donen (1924-2019) que un publicista de la Fox, estudio que distribuyó la película gracias a la intermediación de Richard Zanuck, le preguntó si era una comedia o un drama. Y Donen le contestó "¿Y la vida, qué es?".
Se cumplen 53 años del estreno de "Dos en la carretera", película que para mí no es ni una comedia ni un drama sino simplemente una obra maestra y la mejor obra cinematográfica sobre la vida en pareja jamás realizada.
Hay muchos factores que pueden llevar a pensar el por qué es tan buena "Dos en la carretera": el guion de Frederic Raphael (que también adaptaría "La naranja mecánica" para Kubrick); los títulos de crédito de Maurice Binter; la banda sonora1 de Henry Mancini; el vestuario de Audrey Hepburn, obra de Paco Rabanne y Mary Quant; los protagonistas, unos memorables Albert Finney (que sustituía a Paul Newman) y a la siempre maravillosa (¿acaso cabe otro adjetivo con ella?) Audrey o el enorme talento de su elegantísimo director, Stanley Donen. O, como suele ocurrir en el cine de Hollywood, fueron todos estos factores los que propiciaron esta impereceda obra, un film que pese al paso del tiempo, resulta absolutamente contemporánea pues trata de temas universales como el amor, la vida en pareja, la amistad, la frustración, la infidelidad2...
Mas pensándolo bien, es mejor olvidarse del cómo para centrarse en la película en sí misma, un film de una perfección absoluta pese a la complejidad de su narrativa. Los continuos saltos en el tiempo es algo que pudo quedar anticuado, (Donen imita a la Nouvelle Vague, especialmente a la extrañísima "El año pasado en Marienbad")  sin embargo resulta hoy día tremendamente audaz y, lo que es más importante, al servicio de lo narrado pues  el espectador jamás se pierde con estas idas y venidas hacia atrás y adelante en el tiempo: en todo momento sabemos si estamos siguiendo a una amargada pareja al borde de la ruptura o a unos jóvenes tonteando a poco de conocerse.
Creo que uno de los muchos aciertos de la historia de Raphael está en la forma en la que son intercalados los momentos dramáticos, o más bien serios, con los de pura comedia sofisticada. Ahí, la elegancia de Donen hace más efectivos tanto los unos como los otros, dejando momentos para el recuerdo. En los primeros siempre se me ha quedado grabado la parte en la que Finney le es infiel a su esposa: las imágenes dicen una cosa, la voz en off (una carta) otra. Entre los segundos me quedo con dos: la parte del viaje con el odioso matrimonio y su desagradable hijita y la caída de Finney en la piscina (rodada con buzos pues la Hepburn tenía acuafobia) justo en mitad de una discusión, un recurso del más clásico cine mudo al servicio de un historia contemporánea.
Otra cosa que me fascina de esta película es la forma en la que logra transmitir al espectador los sentimientos de los protagonistas, "metíendolo" en la película, haciéndole partícipe de la alegría, tristeza o incertidumbre de cada uno de ellos. Por ejemplo, la divertida estancia de la pareja en un hotel de lujo cuando apenas tienen dinero para comer o los reproches mutuos cuando ya son padres (excelente esa audaz observación, para la época, de un sexo conyugal "mejor" cuando menos se quieren) o el elegantísmo final, con los automóviles siempre de protagonistas.
Pero que no engañen al lector estos comentarios "episódicos", otra virtud del film es su unidad a pesar de ese carácter fragmentado. Ahí entra en juego el buen hacer del director y sus montadores: Richard Marten ("La huella") y Madeline Gug ("Las diabólicas"), a lo que colabora también algo tan aparentemente superficial como el vestuario de ambos, especialmente de Audrey, adeacuado para cada momento, que nos dice mucho del estado de ánimo de los personajes. Paradójicamente, cuanto más elegantes, más infelices... Mientras rodaban esta película, tanto los dos protagonistas como Donen se encontraban en un buen momento en sus respectivas carreras a la vez que se estaban divorciando. A veces el cine refleja la vida y otras veces ES la vida.
"Dos en la carretera", un film para vivirla más que para verla, de esas que cambian conforme uno se hace mayor, madura o simplemente "vive".

"- Nunca te fallaré
- Yo a ti sí.
- No importa lo que hagas con tal de estar contigo"

Título original: Two for the road
Año: 1967
País: Reino Unido
Dirección: Stanley Donen
Guion: Frederic Raphael
Música: Henry Mancini
Fotografía: Chistopher Challis
Montaje:  Madeline Gug y Richard Marten
Reparto, , , , , , , , , , , 
Productora: 20th Fox

(1) Mancini la consideraba su mejor obra. Aquí un ejemplo
(2) Sólo un genio como Donen lograría que Audrey Hepburn resultara una esposa infiel de manera creíble.