14 feb 2026

Russellmanía

Ya nadie recuerda a Ken Russell (1927-2011), uno de los realizadores más de moda y polémicos de los años 70 y que dirigió más de una veintena de films además de vioclips (Elton John, "Nikita") y documentales. Quizás su fama fue excesiva y por ello la gloria, poco duradera, mas merece un poco de atención y se la vamos a dedicar. 
Tras múltiples oficios desempleados tras la Segunda Guerra Mundial (fotógrafo, bailarín) realiza distintos documentales fotográficos que llaman la atención de la BBC. Entonces rueda distintos documentales sobre Strauss, Debussy o Isadora Duncan que le permiten forjarse un gran prestigio por su originalidad... Pero también polémica. Tal es así que los herederos de Richard Strauss prohiben la exhibición de su documental (todavía hoy) además de llamar la atención por las libertades que se toma con los "biografiados" sobre todo en su vida íntima. De esta época data su amistad y colaboración con el enérgico actor Oliver Reed, quién aparecerá en numerosos films posteriores del autor.
"Un cerebro de un billón de dólares"

Su obra cinematográfica comienza discretamente con "Aderezo francés", obra olvidadísima pero realmente simpática. Se trata de una comedia al más puro estilo swinging London de la época (1963) ambientada en una tranquila ciudad costera británica. Ante la falta de turistas, el protagonista (James Booth), con convence al alcalde para que organice un festival de cine. Es un film ligero, ligeramente audaz (algún desnudo fugaz) y con un impecable acabado formal (formato panorámico, escenas multitudinarias) donde están bien todos los actores, destacando la parte femenina: Marisa Mell, imitando a Bridgitte Bardot, y la encantadora Alita Naughton, en la que sería su única película, en un personaje de mujer más independiente pero capaz de todo por amor. Una película tan llevadera como irrelevante. Su siguiente film fue una superproducción "Un cerebro de un billón de dólares" (1967) que ya comenté aquí en la entrada dedicada al espía Harry Palmer. Como fue un fracaso volvió al documental hasta que le llega un proyecto arriesgado y que nadie se atrevía a llevar a la gran pantalla. "Mujeres enamoradas" (1969), adaptación de la novela de D. H. Lawrence. La película cayó de pie desde el principio, porque se ganó la fama de audaz al mostrar desnudos integrales masculinos (Alan Bates y Oliver Reed) libertad sexual (60s) e imágenes bellas o impactantes (algo que ya será marca de fábrica del autor). Varias nominaciones a los Oscar (incluida dirección) y un éxito generalizado le permiten seguir su carrera con total libertad, siendo la siguiente la más prolífica y fructífera de su carrera.
Casi sin solución de continuidad, Russell rueda un film tras otro el primero de ellos una biografía del compositor polaco Tchaikowsky protagonizada por Richard Chamberlain. "La pasión de vivir" (1970) es ya un film más desaforado, vibrante que los anteriores y una biografía "al estilo Russell", es decir, muy personal, haciendo incapie en detalles escabrosos de la vida privada del protagonista (homosexualidad, posible suicidio) y con una ostentosidad en la puesta en escena que resulta realmente gozosa. Por supuesto, la música de Chaikovsky está muy presente, siendo oportunamente utilizada por Russell, quién destaca, como será habitual, en una magnífica dirección de actores: Chamberlain es un Chaikovsky convincente, lo mismo que Glenda Jackson es su sufrida admiradora y esposa e Izabella Telezynska, como su discreta mecenas. Por su puesto el film genera controversia, enfada mucho en la entonces URSS por su sensacionalismo y a los más puristas por su escasa fidelidad a la (supuesta) realidad.
Si el film anterior levantó ampollas, nada comparable a la madre de todas las polémicas del cine russeliano: "Los demonios" (1971).
"Los demonios"

Adaptación de la novela de Aldous Huxley, narra el enfrentamiento entre Grandier (Oliver Reed), obispo de Loudun, máxima autoridad de la ciudad, y Richelieu (Christopher Logue), quien convence al afeminado Luis XIII para derribar las murallas y acabar con el poder local. Como no lo logra, pues la ley y la vehemencia de Grandier se imponen ante su emisario (Dudley Sutton), se inventa una supuesta posesión demoníaca de las monjas del lugar, encabezadas por sor Jeanne (Vanessa Redgrave), quién fantasea sexualmente con Grandier.
Con esta premisa no era raro que Russell fuera rienda suelta a sus excesos y a fe a lo hace: torturas, monjas despelotadas, histerismo, gritos, un exorcista con pinta de hippy (Michael Gothard), sacrilegios... Una pena porque con ello se pierde la perspectiva de lo realmente importante: la lucha por el poder entre ciudad y estado. La primera parte del film es de lo mejor del realizador de Southampton, ése discurso de Reed (soberbia interpretación) a la ciudad; sor Jeanne flajelándose por no caer en la tentación de sus fantasías; el puro amor de Madeleine (Gemma Jones) hacia Grandier, culminado en boda sacrílega; la epidemia de peste y sobre todo los colosales y surrealistas decorados de Derek Jaerman, más cercanos al cine fantástico que al siglo XVII, pero que le van como anillo al dedo a la película. Pese a la desbarrada del juicio final, salvada por la enorme dignidad que otorga a su personaje Reed, el último plano, con Madeleine saliendo por las derruidas murallas de la ciudad, consigue que volvamos a una obra mucho más interesante e inteligente, con grandes diálogos pero inevitablemente irregular.
"Los demonios" condiciona completamente toda su filmografía posterior (¿castigo divino?) porque sus films, de cualquier tipo, eran considerados "minoritarios" por polémicos y difíciles. De nada sirvió rodar "El novio" (1971) blanquísimo musical protagonizado por la modelo Twiggy, película para todos los públicos pero estrenada fuera de Reino Unido de manera muy limitada. 
"Mahler, una sombra en el pasado"

Tras ella rueda "El mesías salvaje" (1972) que no he visto, donde tiene uno de sus primeros desnudos, digo papeles, Helen Mirren. Es una obra con buenas críticas y poco público.
En 1974 Russell reincide en el cine biográfico, en éste caso con el compositor Gustav Mahler. "Mahler, una sombra en el pasado" es un film que usa una interesante técnica narrativa: narración mediante flashbacks durante el viaje en tren de Mahler (Robert Powell) y su esposa Alma (Georgina Hale). Entre reproches y lamentos, recuerdan la vida del autor desde su infancia, con un padre bruto, un montón de traumas y experiencias amables (cuando aprende a nadar y descubre la vida en la naturaleza), hasta la vida conyugal, compleja y con escenas oníricas, Russell ™: a saber, el terror de Gustavo a ser enterrado vivo, las sospechas de infidelidad y el numerito de "conversión nazi" renunciando al judaísmo porque admirada enormemente a Wagner. Incluso se permite, al comienzo, un guiño a "Muerte en Venecia" (Luchino Visconti, 1971) donde Mahler está muy presente. Da la impresión de que el director puede hacer films bellos, lujosos y de buen gusto pero se niega a dejar "su toque" aunque solo sea en un par de escenas, como es el caso. Sin perder tiempo, estrena dos films protagonizados por el cantante de los Who, Roger Daltrey: "Tommy" (1975) y "Lisztomania" (idem). 
"Tommy"

La primera es la adaptación de la ópera rock de los Who, de idéntico título. Russell reconoce en una entrevista que fue muy fácil de rodar pese a la aparatosidad y la gran cantidad de escenarios y extras. Los Who ya tenían todo preparado y las ideas muy claras sobre lo que querían, además de poner la música y lograr que buenos amigos (Tina Turner, Jack Nicholson, Eric Clapton, Elton John) se unieran con apariciones de distinta importancia. Russell sólo aporta su imaginación, capacidad para dirigir un musical (según él, la única Ópera Rock de la historia del cine) y algún actor de su cuerda como Reed o Powell. El resultante es sorprendentemente equilibrado entre el delirio visual, la historia surrealista y la música rock. "Tommy" es, a día de hoy, un film muy reivindicable.
"Lisztomania", empero, es otra biografía musical (Frank Liszt en este caso) pero tratada con estilo postmoderno, como si Liszt fuera una estrella de rock (en su tiempo es verdad que desataba pasiones) pero de una manera muy vistosa colorida... Y nada sutil. Lo que más parece llamarle la atención al realizador es la relación con Wagner y su hija, además de las aventuras amorosas del protagonista con homenajes extemporáneos a Chaplin o el cine nazi con la ventaja del uso del color y el todo vale: aquí Wagner es resucitado convertido en una especie de monstruo de Frankenstein que ametrallea judios. En fin, no sé qué más decir salvo que Liszt logra salvar el mundo montado en un cohete con forma de p*lla y cojon*s. Aparecen Ringo Starr (como el Papa) y Oliver Reed en medio de espectaculares y horteras decorados. Un film agotador pero no exento de interés por su absoluta desvergüenza si no se toma en serio.
Finalmente, Russell se deja tentar por Hollywood y viaja a EE.UU. para rodar otra biografía: "Valentino" (1977).
"Valentino"
He de reconocer que tengo lejano el recuerdo de éste film pero también que no es en absoluto malo. Recibió malas críticas y escasez de espectadores mas es una obra agradable, de espectaculares decorados y vestuario, recordando de manera idílica, el Hollywood de la edad de oro. Sus protagonistas, el mítico bailarín Rudolf Nureyev y la cantante Michelle Phillips, transmiten indudable carisma y salen guapísimos aunque no sean grandes intérpretes se les rodea de buenos secundarios (Seymour Cassel, Carol Kane, Leslie Caron) para arroparles. No es de extrañar que la escena que más perdure sea la única en la que Nureyev baila.
Tras éste tropiezo, Russell elige un film que, aunque mantenga su temática habitual (misticismo, espectáculo, surrealismo, toques religiosos) entra más en el cine de género, en éste caso el de fantástico y terror.
"Viaje alucinante al fondo de la mente" (1980) es, probablemente, el mejor film de Russell, el que mejor ha envejecido y el más equilibrado por más que el director no renuncia en ningún momento al exceso, los desnudos, la fantasía y la trascendencia. 
Edward (excelente William Hurt) es un vehemente psicológo que mantiene la teoría de que quizás la esquizofrenia no es tanto una enfermedad como un estado en el que lo que ven los enfermos "es real". Hace arriesgados experimentos con una extraña droga de los indígenas mexicanos en un tanque de flotación. Todo ello acaba influyendo en su vida, en su relación con su mujer Emily (Blair Brown) y su comportamiento. Realmente, aunque sea una adaptación de una novela inspirada en hechos reales, estamos ante un film de ciencia ficción estilo "La mosca" pero mientras que para los directores que la realizaron antes y después de Russell esta historia es una locura de un científico que no conoce los límites, Russell lo ve como una aventura y algo que hace crecer el conocimiento y la experiencia humana. Los efectos visuales de David Domeyer resultan imaginativos (especialmente la escena final en el tanque de agua y el remolino) y se ponen al servicio de una historia tan inquietante como fascinante. No tiene los altibajos de otras obras del autor, los personajes tienen comportimentos razonables incluso ante fenómenos irracionales, hay momentos de suspense y ellos sin renunciar a cuestionarse grandes como preguntas como si hay una vida después de la muerte. Un film fascinante.
"Gothic"
La década de los 80 no le sentó nada bien al bueno de Ken. Su siguiente film fue "La pasión de China Blue" (1984) que ya no recuerdo y, me temo, es por algo. No obstante obtuvo cierta fama y sus intérpretes (Turner, Perkins, Laughlin, Potts) obtuvieron grandes alabanzas. Russell decide entonces volver a Reino Unido y rueda un interesante film sobre la creación literaria: "Gothic".
Mary Really (Natasha Richardson), su esposo (Julian Sands), Lord Bryron (Gabriel Bryne), Claire Clairmont (Miriam Cyr) y Polidori (Timothy Spall) pasan una agitada noche en la mansión de Byron, tormenta incluida. Las reacciones ante la bebida, los traumas, las relaciones sexuales, la homosexualidad reprimida (Polidori) y las pesadillas (premoniciones de desgracias y muertes) terminan en un desvarío de desnudez y baile en la bodega de la mansión que da como resultado la inspiración para futuras obras de los escritores. La película tiene momentos de terror logrados pero da la impresión de que no es lo que le interesa a Russell, siendo las relaciones efectivas y de amistad importantes. El final, aparentemente feliz, se separa de la película española de parecida trama, "Remando al viento" (Gonzalo Suárez, 1988), film más equilibrado y también aburrido.
Su siguiente film es "Salomé" (1988), modesta y bizarra adaptación de la obra de Óscar Wilde que supone su reencuentro con Glenda Jackson. Pese a tener buenas críticas es un film de relevancia mínima y que abandoné su visionado en varias ocasiones por el astío que me provocó, pese a contar con una extrañísima protagonista (Jackson es más bien un reclamo) que de puro rara, se hace interesante. Una obra, eso sí, 100% russeliana.
"La guarida del gusano blanco"

De aquí en adelante sólo he visto una de sus películas y, la verdad, no es gran cosa. "La guarida del gusano blanco" (1989) es una muy libre adaptación de la obra de Bram Stoker de la cual sólo toma el tema sexual y el personaje de Lady Sylvia (Amanda Donahoe, siempre dispuesta a mostrar sus encantos donde no llega su talento). Poco o nada se puede decir bueno del film que finaliza la década de los 80, más allá del tono casi naïf de la trama y que, por primera vez, se nota que es un film de bajísimo presupuesto. Ver a la protagonista desnuda con un falo postizo y seduciendo letalmente a ingenuos jóvenes tiene 0 interés por más que al final sí sale el famoso gusano del título, dándole un mínimo suspense a esta obra que es uno de los trabajos más olvidables de Russell.
De ahí al final sus trabajos son cada vez más marginales y el público deja de prestarle atención: "El arco iris" (1990), otra adaptación de D. H. Lawrence; "Prisioneros del honor" un telefilm sobre caso Dreyfus, con Richard Dreyfuss que no hace de Dreyfus (sería la última colaboración con Oliver Reed); otra aproximación al tema de la prostitución "Puta" (1991); varios films de episodios con distintos directores; otra adaptación de D. H. Lawrence, formato miniserie, "El amante de Lady Chatterley"; otro biopic televisivo, está vez sobre Uli Geller y cierra su filmografía una adaptación de la obra de Poe "La caída de la casa Usher".
También hay que destacar dos apariciones de Russell como actor y concursante: un papel secundario en la excelente "La casa Rusia" (Fred Schepsi, 1990) y su participación en el concurso GH VIP de Reino Unido, con desastrosas consecuencias (fue expulsado por una discusión con otra concursante). 
Resumiendo, el cine de Ken Russell no tiene desperdicio, puede resultar inquietante, divertido, liberador, estimulante o bien sacrílego y pretencioso mas no deja indiferente. Puede ser un director irregular y bastante irritante por momentos pero tiene la (hoy) rara habilidad de estimular al espectador y proponer, con imágenes cuidadas y espectaculares, una idea de las relaciones, la historia, la música y el mundo, extremadamente singular. No me parece poco.

13 ene 2026

Yo soy el aventurero 2

La primera entrada que le dediqué en éste veterano blog a las aventuras gráficas fue en 2010, así que le voy a dedicar otra entrada al género, hoy no olvidado pero sí diluido o unido (táchese lo que no proceda) en los juegos modernos. Por su puesto de trata de juegos muy viejos que he disfrutado con un emulador de ms-dos y que aún hoy día se pueden considerar dignos y entretenidos. 
Desarrollado originalmente para el entrañable Amiga, es la típica aventura de fantasía, donde la magia tiene gran importancia. Somos Brandon, nieto de un mago que ha sido convertido en piedra por un malvado bufón llamado Malcolm (feo como él solo) y que ha robado la Kyriagema, haciéndose amo y señor del Reino. Brandon tiene que llegar al castillo donde está Malcolm y hacerse con la gema que está destruyendo Kyrandia.
Al final la historia es un poco lo de menos, todo gira en torno a la búsqueda de objetos y un diabólico recorrido por unas cuevas donde es facilísimo morir. Esa es una de las tres grandes pegas del juego: morir es fácil (mejor guardar partida), la resolución de algunos puzles es imposible sin determinados objetos fáciles de perder y el inventario es limitado (dejamos objetos porque no nos caben en él). Difícil de resolver sin guía porque hay acciones de las de porque sí. Tiene unos gráficos excelentes y un facilísimo interfaz que nos ahorra el pesado "coger" o "usar" tan típico como enervante en este género. Más cosas buenas que malas.
"The legend of Kyrandia book 2: the hand of fate" (Westwood studios, 1993)
Westwood studios continuó con la saga ambientada en Kyrandia pero ahora protagonizada por un personaje muy secundario de la primera, la hermosa hechicera Zanthia.  Ahora tenemos que derrotar a la mano del destino (literalmente una mano) está haciendo desaparecer Kyrandia.
Con más humor, más personajes con los que interactuar y puliendo algún defecto de jugabilidad pero manteniendo el colorido y los gráficos, esta segunda parte sale ganando. Aquí no hay que dejar objetos desperdigados porque no hay donde guardarlo y la dificultad es asequible. Además, la novedad de una protagonista femenina luciendo modelitos resulta simpática y novedosa, además de que en la versión CD-ROM se escuchan las voces de los personajes, algo cada vez más frecuente ya en esa época. Una aventura magnífica. 
La compañía española Péndulo Estudios ha sido una de las editoras y creadoras más destacadas dentro del género con juegos tan destacados como "Hollywood Monsters" (1997). Debutó con esta simpática y sencilla aventura, de ambiente universitario, en que somos Igor, un estudiante poco aplicado y (como veremos a lo largo del juego) nada escrupuloso, que desea fervientemente hacer el viaje de fin de carrera con su amada Laura, la cual no le hace mucho caso. Para ello habrá que engañar, copiar, robar y manipular y hasta volar por los aires media pared, todo sea para que el amor triunfe.
Aunque, como digo, es una aventura sencilla, no faltan puzles complicados y laberintos insidiosos mas el amor (el humor) triunfarán.
Aceptable tanto desde el punto de vista del manejo como lo gráfico, es un videojuego que ha envejecido bien merced sus semejanzas con las venturas de la añorada Lucasfim/ Lucasarts y su fidelidad a las reglas del género: el no ser muy original es su principal atractivo.
Los archivos secretos de Sherlock Holmes: el caso del escalpelo mellado (EA, 1992)
Probablemente, esta sea la aventura mejor acabada, más elegante de todas las comentadas aquí. Con una esmerada reconstrucción de la Londres victoriana, EA dejó momentáneamente los simuladores deportivos que, todavía hoy, son los que le dan de comer, para unirse a la moda de las aventuras con resultados excelentes. La historia, protagonizada por el famoso detective y su amigo y doctor, es enrevesada, larga pero entretenida, con una enorme variedad de escenarios y personajes: bajos fondos, la Ópera, mansiones señoriales, tiendas, pubs... también resulta dramática (asesinato a una joven inocente, amoríos ocultos, secretos, el honor de una adinerada familia) y seria, sólo se permite un poco de frivolidad con un endiablado juego de dardos que es necesario ganar para terminar el juego y rescatara a la dama en apuros. Una aventura que tendría continuaciones con el mismo personaje que da para mil historias. Un único pero: el bueno de Watson tiene poquísimo protagonismo. 
Rex Nebular and the Cosmic Gender Bender Steam Key (Micro Prose, 1992).
También Micro Prose, especializada en simuladores, se lanzó al mercado de las aventuras gráficas a ver si sonaba la flauta. La verdad es que se esmeró bastante: hay buenas animaciones (han utilizado personas reales y las han digitalizado), una trama más o menos original y un nivel de dificultad aceptable incluso en su versión "difícil". Lástima que, por lo menos hoy día, se le vean las costuras al juego: te puedes dejar los ojos acertando con el píxel exacto donde está un objeto, la trama va perdiendo interés según avanzamos (se trata de recuperar un jarrón, nada épico) y los colores apagados de los fondos son un poco tristes, más aún para un juego de ciencia ficción supuestamente paródico. 
A su favor, la primera parte del juego, cuando nos las vemos con las temibles hembras del planeta donde hemos ido a parar y el curioso invento del "intercambiador de género" que convierte el asunto en algo muy de actualidad hoy día. Eso unido a un toque picante (sexo y tetas, aunque poca cosa la verdad) y gore (un brutal amigo alienígena, que se ha tomado muy mal que lo encierren) salvan el invento. Un digno pasatiempo si no se es muy exigente.

12 dic 2025

Cine 2025

El año 2025 da la impresión de que tampoco cambiará la historia del cine, más bien al contrario así que voy ha dedicarle un breve prefacio a las películas que, estrenadas en 2024, he visto éste año para luego pasar a el año que agoniza. 
"El jurado número 2"

Puede que sea el testamento del actor, productor y realizador Clint Eastwood y podemos decir con seguridad que, de ser así, "El jurado n°2" va a ser una despedida extraordinaria. Tratando temas tan importantes como la justicia, la verdad y la fatalidad pueden afectar a la vida de la gente. Hoy día es extraño ver un film tan "adulto", donde no se plantean preguntas sino que ya se da todo masticado, además de ofrecerte malos y buenos elementales y sin matices. Excelente descripción de lo injusta que puede llegar a ser la mal llamada "justicia popular". 
"La sustancia" (Coralie Fargeat) es una de las películas que mayor impacto logró la pasa temporada y he de decir que lo entiendo. Sus imágenes y su desarrollo nos recuerdan que vivimos tiempos en los que el cine busca epatar haciendo que los actores (especialmente las actrices) hagan barbaridades en pantalla, se desnuden y humillen: es un signo de los tiempos. Más allá de eso, poco aporta a su visión sobre el tema del envejecimiento, la "eterna juventud", la televisión y el famoseo, que no se haya visto antes por más que hay que reconocer a las protagonistas su esfuerzo físico e interpretativo. 
Bien hubiera hecho el gran Francis Ford Coppola retirándose de la dirección antes de rodar "Megalópolis" gigantesco desastre cinematográfico, cansino, vacuo, hortera y con exageradas interpretaciones. Lo peor de todo es que se nota lo que Coppola quería contar mas lo hace tan mal que el resultado es patético. Sólo salvo al desaforado Shia Lebeouf (único que parece entender que todo esto es una patochada) y alguna escena que recuerda a la épica saga de El Padrino (la escena del niño que dispara al protagonista en el taxi o alguna conversación en horteras despachos). Por desgracia, tiene el peor defecto que podría tener cualquier obra cinematográfica: aburre.
Y para continuar, ahora sí, las películas de 2025: 
Adaptación del famoso videojuego, que ofrecía múltiples posibilidades para una trama imaginativa. Empero, el film de Hess es más un vehículo para el lucimiento de su productor ejecutivo y protagonista Jason Momoa, que disfruta haciendo el tonto junto a un gritón Jack Black. El resto del elenco es aún peor y está para la cuota de minorías pero le salva la agilidad de la trama, la fidelidad al videojuego y los personajes animados. Un éxito tan efectivo como olvidable. 
Jurasic Word: el renacer (Gareth Edwards)
La séptima película de la franquicia jurásica es, como cabía esperar, la peor de todas. El regreso de David Koepp al guión y un realizador especializado en films de "monstruos" no evitan un naufragio total, previsible, largo y con horrendas interpretaciones. Ni siquiera los dos anteriormente citados se salvan: Koepp ha fusilado los dos momentos del libro de Crichton que no se habían utilizado todavía (el ataque del Rex a en un río y en una cascada) además de repetir otros de sobrada efectividad; Edwards hace lo mismo con el (primer) film de Spielberg y logra ahí los únicos momentos destacables (la escena de la cocina, aquí gasolinera) ya que ni el ataque del dinosaurio en mar abierto funciona como debería. Lo de que se vea venir quién es el malo, quién morirá etc. no es más que la guinda a un film que, pese a todo, ha sido un taquillazo.

Drazen (Danilo Serbedzija y Ljudo Zdjelarevic)
Biopic del extraordinario y explosivo baloncestista, Drazen Petrovic, este film croata no es quizás lo que podía esperarse dado lo jugoso del carácter del biografiado pero resulta interesante por un par de cuestiones. La primera es infancia y adolescencia del Genio de Sibenik, donde surge el conflicto con su padre, que no le quería jugando al baloncesto sino estudiando (cosa que hizo) y tocando la guitarra española. El otro punto positivo es la mirada a la vida sentimental de Drazen, especialmente su relación con la bella Renata Cajic, primera novia que le dejó al no soportar la vida en EE.UU. y la dependencia maternal de Drazen. 
En el debe, obviar el carácter airado cuando no chulesco de él y su hermano ante los rivales, especialmente Sabonis y Fernando Martín. El actor Domagoj Nizic está bien caracterizado pero le falta el histrionismo de Petrovic en la cancha. Cómo film sentimental, funciona; como recreación de época, a medias; como fidelidad a realidad, apenas. 
"Mercato" (Tristan Séguéla)
Film ambientado en los entresijos del fútbol, en este caso los representantes lo cual le da un cierto interés. Protagonizada por el actor franco -marroquí Jamel Debbouze, cuya presencia física le añade un punto de patetismo (pequeño, feo y manco) dramático, mezcla acertadamente comedia, drama y thriller con una interesante premisa: un representante en horas bajas es amenazado de muerte si no salda una deuda y tiene ocho días (hasta el cierre del mercado del título) para obtener una comisión que le saque del apuro. Sus únicos futbolistas son un niño prometedor pero inmaduro y un futbolista del PSG castigado por su entrenador (Joaquim de Almeida, haciendo de una especie de Mourinho) le tiene castigado por bala perdida. Nada parece salirle bien y para más inri aparece su hijo vegano y ecologista a tocar las narices. Sin ser nada del otro mundo (abundan los tópicos) tiene buen ritmo, momentos creíbles (ése delantero francés del Real Madrid al que intentará convencer de que se vaya a Arabia) y hasta te ríes. Un film que demuestra cómo la industria del cine francés puede hacer entretenimiento.
"Las guerras K-Pop" (Kris Applehans, Maggie Kang)
Auténtica sorpresa del año, está película animada que mezcla con acierto musical y acción es un fenómeno sociológico entre los infantes, especialmente las chiquillas. Como dije aquí hace varios años al respecto del éxito de "Frozen, el reino de hielo" (2013), las canciones en las películas de animación son claves para el éxito, y aquí hay varias muy buenas o al menos pegadizas. Si a ésto le añades un guion ágil y toques dramáticos pues ya lo tienes y es que, más allá del interés que puedas tener hacia el tema del k-pop, toda historia interesante y trabajada triunfa si está bien hecha.
Bueno, hasta aquí llegó para este blog, 2025, espero que el próximo año sea mejor para todos.
¡Feliz Navidad y prosperidad en 2026!

14 nov 2025

Adiós, MTV


 La noticia del cese de emisión de MTV como cadena de TV musical (continuarán como TV centrada en telerrealidad) lleva a éste blog ha realizar el enésimo ejercicio de nostalgia y recordar lo que fue, en su momento, está vanguardista y originalísima cadena la cual ha "muerto" precisamente por el cambio en los gustos televisivos y, sobre todo, de consumo musical (Spotify, tik tok, etc.). No obstante, aprovecharemos la oportunidad para dar un breve repaso a algunos de sus mejores vídeos o al menos los que más gustan a un servidor.
Sing it back, Moloko (1998)

El dúo Moloko, surgido en plena moda del dance electrónico, tiene en éste temazo su mayor éxito.  Formado por la lo irlandesa Róisín Murphy y el inglés Mark Bryon, une elegancia y ritmo. Además, está el modelito futurista de Róisín, que también es diseñadora de ropa, que le da el punto justo futurista. Siempre me gustó la música House que no-machacona.
El video, bonito y sencillo, lo dirige Dawn Shadford, prolífica directora de videoclips de, entre otros: Garbage, Oasis, Jamiroquai o Kylie Minoge.
Clint Eastwood, Gorillaz (2001)
Primer sencillo de la banda virtual Gorillaz, es uno de esos vistoso videoclips de animación, que son auténticas minipelículas para adultos que permiten una gran creatividad más allá incluso de la propia canción.
Dirigido por el creador de los propios avatares que forman el grupo, el dibujante e ilustrador Jamie Hewlett (Tank girl) y Pete Candeland, es tan impactante como divertido, un cocktail de diversos estilos, como la misma canción que debe su nombre a su inspiración en la música de Morricone (esos gritos al comienzo, ah-ah-ah). Por cierto que esta gente da conciertos, vivir para ver.
Do the evolution, Pearl Jam (1998)
Éste espectacular videoclip animado es el perfecto ejemplo de lo que la MTV llegó a ser: audacia, calidad técnica, polémica y buena música. Dirigido por Kevin Altieri, un señor de gran prestigio por la excelente serie animada de "Batman" y algún trabajo para series más adultas, cuenta con él asesoramiento de Todd McFarlane, famoso dibujante de cómics, creador de Spawn y de una imagen tan original como polémica de Spiderman, el escaso tiempo que fue su responsable gráfico.
Hoy día este auténtico viaje de imágenes impactantes es imposible de ver ni en TV de pago, y eso que es un clip que ganó un Grammy. Es también un perfecto producto de su tiempo, de una banda y de un estilo, el gruge (aquí más rock duro) que pasó a mejor vida pero nos dejó su pesimista visión del pasado, presente y futuro.
Honey, Moby (1998)

Moby tuvo su momento, antes de que se le fuera la pinza. Éste videoclip, dirigido por Roman Coppola, de los Coppola con solera, es un ejemplo de habilidad técnica y desarrollo sin sentido que te permite el lenguaje videoclipero. 
La canción es una de esos plagios, ahora las llaman sampleos, de una canción blues que, seguramente, es más aburrida y triste que está repetitiva pero ultracool canción del que se decía (erróneamente) pentanieto del autor de "Moby Dick". Simplemente su padre le llamaba Moby porque llamarle Richard Melville era muy largo.
Point of view, DB Bulebard (2002)
La desaparecida banda italiana DB Bulebard fue una de tantas que en los años 90 y primeros 2000 lograron miniéxitos en música bailable y a la vez escuchable (no como el infausto bakalao, trans y de más rayadas para pastilleros). Siempre era lo mismo: un grupo de productores especialistas en música electrónica y un grupo con solista negra de gran voz (ejemplo: Alex Gaudino y Cristal Waters para la mítica "Destination Calabria")
Éste videoclip destaca por su primitivo uso de animación por ordenador, algo tosca pero imaginativa, que además cuenta una historia, pues la narrativa no está reñida con el baile. Música para escuchar en el último garito antes de volver a casa a dormirla. Recuerdos de otros tiempos.

Y aquí termina el repaso. Ya sé que no hay videoclips famosos ni de intérpretes estelares pero creo que son representativos de un época en la MTV todavía era verdadera vanguardia y no se había convertido en instrumento de las modas (y negocios) LGTBi, ecologista y feminista. 
Go woke, go broke.

15 oct 2025

Parque Jurásico, la novela

Portada de la primera edición en España, año 1991.

Cuando una novela logra un enorme éxito al realizarse su adaptación al cine/ televisión, es inevitable la comparación, por más que (como es el caso) dicha novela ya fuese un gran éxito en su publicación, sólo dos años antes del inicio del rodaje del film. 
Hay muchas maneras de analizar "Parque Jurásico", la novela, y una de las más fáciles es la comparación con la película mas no me parece justo centrarme en ello pues la obra de Crichton tiene, por sí misma, suficientes alicientes a tener en cuenta.
Empezando por el propio autor, Michael Crichton, el cual era, en aquél momento, el escritor de moda y sus obras, esperadas con enorme expectación en todo el mundo, incluido Hollywood, el cual ya había adaptado varias de sus obras al cine (La amenza de Andrómeda, Westword, El primer gran asalto al tren) con bastante éxito. En ellas se advierten rasgos personales como su preocupación por los avances científicos mal aplicados o la meticulosidad en la descripción de las acciones que hace siempre, eso sí, de una forma amena y didáctica.
Heinz R. Pagels inspiró al autor para el personaje de Malcolm 

Volviendo a "Parque Jurásico" una de las cosas que más llaman la atención es la gran desconfianza de Crichton hacia la tecnología, mitad por el mal uso que le da el hombre, mitad su propia imprevisibilidad. Aquí es donde toma forma la llamada teoría del caos que aquí defiende el matemático Ian Malcolm, en la novela un personaje muy parecido al de la película, pero que le sirve al autor para ir desmenuzando la trama: cada paso en dicha teoría es un paso hacia el desastre en la historia que se nos cuenta. También relacionado con ello, llama poderosamente la atención la crítica nada velada de Crichton hacia la investigación poco ética desde las grandes corporaciones en el campo de la genética y, por otro, a unas universidades descoordinadas y sin capacidad para lograr grandes avances. Por último, es el Gobierno y sus regulaciones el blanco de las críticas del autor (de la boca del personaje de Hammond).
Es imposible crear un mínimo suspense ni interés en temas científicos y tecnológicos si no hay una trama unos personajes interesantes y Crichton los sabe desarrollar. Quizás el abogado Gennaro o Ed Regis (publicista que visita el parque, desaparecido en el film homónimo) no tienen la suficiente consistencia pero los principales sí: el cínico y profético Malcolm, siempre dispuesto a ofrecer un comentario jocoso - brillante; Hammond, un personaje que ambiguo, que no parece estar muy en contacto con la realidad de lo que ha creado y con excesivos aires de grandeza; los niños Tim y Lex (en el libro el niño más mayor que la niña), afectados por el divorcio de sus padres; Grant, personaje que pone en práctica sus conocimientos paleontológicos y de supervivencia aquí con el detalle dramático de su viudedad. Arnold, Wu, Sattler o Muldoon son menos importantes no obstante son también necesarios para desarrollar la trama y generar suspense por su suerte pues, aviso, ninguno de ellos está libre de ser "comida para dinosaurios".
Ilustración de la novela. 

Mas, evidentemente, son los animales que pueblan el parque los auténticos protagonistas. La mirada del autor para con ellos es seria, realista, poniendo de relieve que no dejarán de ser animales salvajes y como tales se comportan. También resalta como, en el momento de total libertad, entre ellos se logra un "equilibrio" como si se tratara de la selva, entre depredadores y presas. Destacan los feroces carnosaurios , T-rex a la cabeza, pero también los taimados velocirraptores, que matan por deporte o los, aparentemente, inofensivos microceraptos, que causan estragos dentro y fuera del parque. Porque ése detalle es clave, la incapacidad del hombre (la empresa Genetics Palo alto, más concretamente) para controlar su negocio y es que, lo que crearon en realidad, no fueron realmente dinosaurios.
Como era de esperar, la novela fue un best seller, obtuvo buenas críticas y fue rápida y exitosamente adaptada al cine con cambios sensibles en la trama aunque no en el espíritu. A mi modo de ver, la película es menos cruda (busca al gran público) y los personajes son en general más simpáticos (Hammond especialmente). Algunos no mueren en el libro y sí en la película pero también al revés, desaparecen dinosaurios y cambia el prólogo mas, como digo, la adaptación es óptima.
Para finalizar una curiosidad: el personaje de Malcolm en la novela muere pero para la secuela escrita por el propio Crichton fue "resucitado" (llegó vivo a tierra) y la magia de la ficción permite estas cosas.

15 sept 2025

Poe a la europea

 

Jane Fonda en "Metzengerstein" de Vadim.
Hubo un tiempo en el que las películas de episodios estuvieron de moda, sobre todo en Europa. Eran una magnífica oportunidad de ver juntos a grandes realizadores y de que estos ofrecieran una versión condensada, relajada o incluso rompedora, de su propio estilo. Éste es el caso de "Historias extraordinarias" (Roger Vadim, Louis Malle, Federico Fellini) estrenada en el convulso 1968.

Las tres historias son libres (en algun caso muy libres) adaptaciones de relatos de Edgar Alan Poe. La primera, a cargo del francés Roger Vadim es, como cabía esperar del realizador, la más vistosa visualmente. Aquí vemos a una Jane Fonda en su plenitud, interpretado a una cruel condesa de impronunciable apellido. Mujer dedicada a la lujuria, la crueldad sádica contra sus vasayos, ve como todo empieza a tambalearse a su alrededor cuando trata de domar un salvaje caballo negro que arrebató a su primo Berlifitzing (Peter Fonda). Tras la muerte de éste, provocada accidentalmente por su prima, se le aparecerá en el bosque y pronto le hará dudar de su cordura. Un elemento importante en el relato de Poe era la pintura que la condesa (conde en el libro) mandaba pintar y que aquí se convierte en un tapiz que sólo cobra relevancia hacia el final. Historia irregular, repleta de imágenes bellas y turbadoras, tiene en los Fonda (Jane y Peter) y en la dirección artística sus puntos fuertes dentro de un conjunto  irregular.

Delon y Bardot en "William Wilson" de Malle.
"William Wilson", dirigido por Louis Malle, parte de la siempre interesante premisa del doble malvado además aquí beneficiado del flash back con el que comienza la historia: Wilson (Alain Delon), entra sudoroso y asustado a una iglesia exigiendo confesión a un asustado sacerdote. Desde aquí nos cuenta si vida, desde su educación en una escuela militar hasta su llegada a la iglesia. Hay pasajes interesantes, morbosos (Malle dominaba las llamadas "bajas pasiones" como veríamos posteriormente en "La pequeña" o "Herida"), como la escena de la partida de cartas con una morena (y arrebatadora) Briditte Bardot que se salda con unos sádicos latigazos para saldar su deuda o la autopsia a una bella mujer... que no está muerta. También otros igualmente inquietantes pero menos explícitos en la infancia del protagonista. Lástima de su chapucero final porque era la obra más fiel a Poe en letra y espíritu.
Terence Stamp es "Toby Dammit"
"Toby Dammit" de Fellini es más del director de Rimini que del escritor norteamericano. El mismo realizador italiano reconoció que la historia es sólo una anécdota de partida de la que sólo toma la presencia demoniaca (en el cuento un anciano, en el cortometraje una niña siniestra sacada de las peores pesadillas) y el fatal desenlace del protagonista. El resto es pura exuberancia y desmedida made in Fellini. Rodado íntegramente en Cinecittá, donde se recrea un infernal aeropuerto de Fiumicino, al que arriva un alcoholizado actor inglés (un extraordinario Terence Stamp) el cual empieza a tener terroríficas visiones con una niña y un balón. En una entrevista televisiva y un homenaje posterior, Toby empieza a delirar, a mezclar experiencias traumáticas de su infancia con su desastrosa vida actual, para terminar montado en un Ferrari descapotable que le habían prometido los productores del film el cual, se supone, iba a rodar en Italia.
Entonces empieza un espectacular y desasosegante carrera por salir de Roma, como si el protagonista huyera del mismísimo infierno. La espectacularidad de esta parte la hace destacar por encima del resto (y del propio comienzo, algo aburrido, de esta) siendo un perfecto reflejo de la capacidad imaginativa y técnica del genio transalpino. 
En resumen, estamos ante una obra irregular pero fascinante, donde el enorme talento de directores, actores, dirección de arte, música y fotografía logran salvar lo que podría haber sido un fiasco, pero convirtiéndola en una obra única.
Título original:
Histoires extraordinaires
Duración
121 min.
Reparto 
Jane Fonda, Alain Delon, Brigitte Bardot, Terence Stamp, Salvo Randone, Peter Fonda, James Robertson Justice, Marie-Ange Aniès.
Guion
Federico Fellini
Louis Malle
Roger Vadim
Bernardino Zapponi
Clement Biddle Wood
Daniel Boulanger
Pascal Cousin
Edgar Allan Poe
Música
Diego Masson
Jean Prodromidès
Nino Rota
Fotografía
Tonino Delli Colli
Claude Renoir
Giuseppe Rotunno
Productora 
Cocinor (Francia), P.E.A. (Italia)

14 ago 2025

Variadas lecturas

Cómo casi siempre por estas fechas, en éste veterano blog, un servidor se dedica a comentar lecturas recientes de lo más variopinto. Unas más ligeras que otras; unas más satisfactorias que otras pero como se suele decir, en la variedad está el gusto.

El gran cuando, Alan Moore (Nocturna ediciones, 2025)
Al parecer, esta es la primera novela de una trilogía en la que el inimitable Alan Moore (ya definitivamente alejado del mundo del cómic) nos va a contar la historia de el llamado "Londres Eterno" es decir, una especie de Londres alternativo que convive con el real pero relacionándose mutuamente. 
Otra rareza del cada vez más enrevesado Moore, un tipo singular que aquí nos cuenta las desventuras de Dennis, un joven huérfano de dieciocho años, que malvive de su trabajo en una librería, con una dueña que le trata como el director del orfanato de Oliver Twist. Dennis se  encuentra con un libro de Arthur Machen que, se supone, sólo existe en la ficción. Hay lo que se espera del autor de Northampton, guiños a su propia obra (From hell), barrocas descripciones, mundos sin sentido, personajes históricos (Cromwell, o mejor dicho, su cabeza parlante), referencias al comunismo y las clases humildes (siempre los "buenos")... Por desgracia Moore es, en mi opinión, peor escritor que guionista. No cuesta imaginar está historia en formato cómic, ahorrándonos descripciones y disfrutando de un Londres bizarro. Además, alguien debería decirle que no hace falta que un personaje explique en dos páginas algo que acaba de suceder porque se ha encontrado con otro personaje que no estaba allí para verlo. 
En fin, una pequeña decepción pues aunque el libro no carece de interés y tiene agradables sorpresas los protagonistas, el dúo chico-chica, resultan sosos y previsibles. No creo que termine la historia aunque le agradezco a Moore el descubrimiento de Machen, un escritor "de culto" por sus polémicas ideas políticas pero, probablemente, uno de los mejores (y más morbosos) escritores de terror de la historia, lean si pueden "Los tres impostores".
"Como desees", Cary Elwes y Joe Layden (Ático de los libros, 2019)
Con el subtítulo de historias inconcebibles del rodaje de La princesa prometida, éste simpático libro nos relata, de la mano de uno de los protagonistas principales, las vicisitudes del rodaje de la famosa cinta, además de reflexiones sobre porqué fue un fracaso en su momento o el secreto de su éxito.
Elwes transmite la sensación de ser un buen tipo, tiene palabras amables para todos y demuestra encajar bien las críticas que pudo tener (era un actor joven en aquel entonces) por parte del director Rob Reiner (autor del prólogo) o el reto que fue enfrentarse a Mandy Patinkin en un inmortal duelo a espada para el entrenaron meses. Hay espacio para que todos dejen un detalle, como Christopher Guest, William Goldman, Wallace Shaw (Reiner prefería a Danny DeVito para el papel de Vizzini) o Robin Wright, cuyo vestido se quemó y la rápida acción de Cary evitó males mayores.
Pero lo mejor es sin duda las anécdotas relacionadas con André el Gigante, un tipo único, no sólo en el físico. Afable, callado pero que se animaba bajo los efectos del alcohol, lo cual sirvió para que Elwes le conociera mejor. Su pasado como luchador, su infancia y juventud en Francia, donde conoció al premio Nobel Samuel Becket o el increíble éxito de André entre las féminas. La segunda cosa que más me ha gustado ha sido la acertada opinión del autor sobre el motivo del fracaso del film en el momento de su estreno, atribuyéndolo, entre otras cosas a un pésimo cartel original.
Además, este ameno libro viene aderezado con una bellas fotografías, de André, de Cary, el rodaje de la película y del reencuentro del equipo años después. Una delicia.
"Jabato" guion Víctor Mora, ilustraciones Francisco Darnís, portadas Antonio Bernal, Ediciones B (1986-1987)
A mediados de los 80 del pasado siglo, la editorial Bruguera quebró y fue adquirida por el grupo Z. La nueva editorial aprovechó para reeditar las aventuras de El Capitán Trueno, El Guerrero del Antifaz y Jabato pero cambiando el tradicional formato apaisado por el más moderno en vertical. La edición no es que fuera de lujo, se parece más a las revistas Mortadelo o Zipi y Zape de la época con el añadido de las bellas portadas de Bernal, mas la verdad es que el papel es de calidad y se respeta (para bien y para mal) el dibujo original, imagino que coloreado en el caso de los primeros números que originariamente serían en B\N.
Es un cómic que, visto hoy, tiene más virtudes que defectos. Entre los primeros destaca el endiablado ritmo, los guiones ocurrentes y una gran variedad de personajes. Además, todos ellos están situados en un marco histórico real, por más que Mora se tome sus licencias para hacerlo más ameno o menos cruento.
En el debe, el tono repetitivo que a veces puede tener, la casi total ausencia de malvados con matices (no sé arrepienten ni ante la muerte inminente) y lo mucho que tarda en aparecer el personaje de Fideo, contrapunto humorístico, quién no se deja ver hasta el número 17.
En resumen, un tebeo que funciona perfectamente hoy día porque además, transmite unos valores como la nobleza, la generosidad y la valentía, en retirada en nuestra sociedad.