25 ago 2020

Los libros son para el verano

 Quizás las bicicletas sean, como escribía, Fernán-Gómez, para el verano, pero la lectura también. Se supone que estamos más desocupados y tal pero la realidad es que no es raro encontrarse en trenes, autobuses, playas y piscinas a personas siguiendo el hábito de la lectura. No sé si será sano, mas no se pierde, por lo menos en los que tenemos una edad. No creo que los jóvenes no lean, es que a su edad yo leía poco e imagino que el resto también, ¿o no? en la vida hay muchas cosas más importantes que leer.

Bien, tras esta introducción, sólo dos cosas: los cambios realizados por bloger sin pedirme permiso me parecen una mierda, no me gusta cómo quedan ahora los textos; y segundo, vamos con un repaso a las lecturas de un servidor que les acompaña fielmente desde hace casi doce años. Y que sean muchos más. 

"La conjura de los necios", de John Kennedy Toole (1980).

La historia de este libro es de sobra conocida, en realidad más que el propio texto por lo que uno lee por ahí así que aquí dejo un enlace por si interesa. En cuanto a la trama decir que me parece absolutamente genial: su protagonista, Ignatius Reilly es, a día de hoy, un personaje incorporado a la cultura popular con total justicia. No resulta especialmente agradable ni en lo físico ni en su carácter (pusilánime, maleducado y petulante) pero es imposible no identificarse con él en algún momento. Tampoco tienen desperdicio los seres que pululan por la Nueva Orleans de mediados de los sesenta: la madre de Ignatius, el patrullero Mancuso (una buena persona castigada por la fatalidad), la señora Battaglia (amiga de la madre), Jones (un negro obligado a trabajar en un tugurio de los barrios bajos) y un personaje que sólo aparece al final pero con el que mantiene una intensa correspondecia: Myrna Minkoff, una especie de pareja o enemiga con la que mantiene una rara relación de fascianción y rechazo. 

El libro es verdad que o te atrapa o acabas odiándolo, no tanto por el protagonista sino por las curiosas situaciones que se dan en la trama, siempre relacionadas con Ignatius. A mí lo que más me ha gustado, aparte del personaje de Jones, un tipo al que todo el mundo insulta y minusvalora siendo en realidad el más listo de la trama, es todo lo relacionado con la presencia de Ignatius en la fábrica de pantalones. Su dueño, el señor Levy, un tipo despistado y vividor, harto de todo y su insoportable esposa, la cual acabará teniendo su merecido, una de tantas ricas que cree estar salvado a los humildes cuando en realidad está curando su mala conciencia a base de fastidiar a los demás, son personajes interesantísimos y catalizadores de la trama. También son memorables los intentos de revolución en la fábrica por parte del protagonista y, sobre todo, la fiesta de creación del partido político de su invención: Partido por la Paz. La premisa es que si, como acaba de descubrir, hay homosexuales en la marina, si todos los gays se alistan en el ejército, la paz reinará en el mundo (sic), ya que está preocupado por una posible guerra nuclear. Toda la celebración es tronchante, empezando por el anfitrión, Dorian, un gay del barrio francés, que le ofrece su casa para la presentación y terminando por las tres lesbianas que le atacan. 

Obra de gran actualidad, uno se encuentra en cualquier medio de comunicación a algún mamarrach@ semejante a Myrna, la cual en sus cartas nos lleva a recordar a toda esa asquerosa élite progresista que nos dirige y nos atosiga con sus propuestas ecológicas o de "forma de vida". Toole, como todo genio, era un visionario. Un libro que hay que leer, no garantizo que guste, pero sí que no dejará indiferente y así poder compararlo con la obra con la que muchos críticos cotejan: "Don Quijote de la Mancha", ¿es Ignatius un Alonso Quijano americano del siglo XX? 

Por último, sobre su fallida adaptación cinematográfica decir dos cosas: primero, creo que quedaría muy bien en la gran pantalla (no en serie, por favor) y segundo, el mejor Ignatius habría sido John Candy. Aquí, en "Mejor solo que mal acompañado" (1987, John Hughes) vestía como el personaje de Toole y parecía el mismísimo Ignatius en persona, además de ser un gran actor. Oportunidad perdida. 

"Frankenstein o el moderno Prometeo" de Mary Shelley (1818)

Primero de todo tengo que confesar que no me he leído la versión original del libro (que la edición de bolsillo suele andar por las 300 páginas) sino una de esas versiones reducidas para lectores juveniles. Así que mi valoración de la obra, muy positiva por cierto, es discutible. Doy por hecho que la historia me parece que ha sido ya tantas veces adaptada al cine que cualquiera conoce más o menos su trama mas me ha sorprendido cómo muchos detalles de la misma suelen desaparecer al pasar a la gran/pequeña pantalla, porque igual no resutan "cinematográficos". Y es que el monstruo creado por el doctor Víctor Frankenstein ha "devorado" su propia obra, casi como ocurre en la propia historia con su creador, lo cual no deja de ser inquietante. 

Para empezar se trata de una novela gótica, más interesada en la tragedia (romanticismo exacerbado) que en el terror, por más que los sucesos truculentos no falten. La verdad es que el bueno de Víctor acaba resultando más un gafe que un loco, pues todo le sale al revés y encima su creación le sale vengatival. Es aquí cuando llega el momento de hablar de una de las partes más discutidas de la obra: el proceso de toma de conciencia del monstruo de su propia existencia, el rechazo de la sociedad, su odio vengativo para con su creador y, sobre todo, la idea de que se infringe más dolor dañando lo que alguien ama que a quien odiamos. Así resulta difícil empatizar con el personaje que además tiene una muy ridícula e inverosímil forma de aprender a hablar y "culturizarse", llegando incluso a convertirse en un tipo con inquietudes intelectuales (?). 

Mas como decía es un libro que me ha gustado, me ha sorprendido (insisto) que pese a la cantidad de veces que lo hemos visto adaptado, la mayoría resultan ser escasamente fiel a lo escrito por Shelley, por lo menos en la letra. Todas las circunstancias familiares, amorosas, del doctor (que debería siempre interpretarse por un personaje joven), acaban siendo el grueso de la trama, resultando (el monstruo) una amenaza inquietante, primero, implacable después. Un libro romántico hasta el extremo, que bordea el ridículo a veces, pero cuya vehemencia lo hace irrepetible y hermoso.  

"Miguel Strogoff "de Julio Verne, 1876

Uno de los mayores éxitos de su ya de por sí exitoso autor, una obra muy querida por el propio Verne, "Miguel Strogoff" es, junto con la no menos exitosa "20.000 leguas de viaje submarino", uno de sus libros de mayor talante aventurero, sino la que más. 

Aquí Verne se aleja de su habitual pasión por la ciencia, su capacidad visionaria para los inventos futuros (automóvil, submarino, cohetes) y se centra en ofrecer una novela de aventuras con romance, mucho drama y toques históricos. Como todas las obras del autor nacido en Nantes, la documentación es excepcional y pese a no haber pisado nunca el país, Verne nos lleva, con todo detalle, primero a Moscú y luego en un largo y tortuoso viaje por Siberia hasta la bella ciudad de Irkutsk, que resiste al asedio de los Tártaros, comandados por el cruel Feofar Kan. Hay un traidor, Ivan Ogareff, que trata de hacerse pasar por nuestro valeroso héroe; una tierna pero vehemente heroína (Nadia), todo dulzura y estoicismo y una madre no menos sufridora, Marta. Menos interesantes, aunque sirvan como contrapunto humorístico, son la pareja de periodistas franco-británica, unos Hernández y Fernández más bien petulantes aunque, como siempre en Verne, sobrados de valor. 

Strogoff es un héroe en el sentido total de la palabra: honesto, nunca abusa de su fuerza si no es necesario, elegante, callado, preocupado por los demás... y fiel al Zar. Está claro que Verne vela por la, entonces muy fuerte, alianza franco-rusa, pues él, como Hergé, es un señor que casi siempre se pone del lado de los grandes imperios y contra las revoluciones, algo que personalmente aprecio.  

Obra que se lee mucho más fácilmente que otras del autor porque, de un lado evita las prolijas explicaciones científicas y, de otro, apuesta por la épica y la aventura desde el principio. Una novela con mayúsculas que aunque se la suela etiquetar de literatura "ligera" o "juvenil" no escatima en momentos crueles y penosos. Escrita en la edad de oro del género, todo un clásico imperecedero. 

4 ago 2020

La generación silenciosa

Ayer falleció mi abuela Sebastiana, la última que me quedaba y que nos ha dejado a la edad de 96 años. Ella, como mis otros tres abuelos, pertenecía a una generación que ya no existe en nuestro país, algo lógico por el paso inexorable del tiempo. Pocos nietos tendrán una mala opinión de sus abuelos, en el peor de los casos, un profundo distanciamiento debido (lógicamente) a la diferencia generacional o bien a que hoy día las familias se desestructuran más y la sociedad ha cambiado de tal forma que las relaciones entre descendientes no son iguales, por más que España sea una excepción con respecto al resto de países europeos (en general los países latinos respecto al resto de Europa).
Pero volviendo a mi caso, quiero llamar la atención sobre esta llamada "Generación Silenciosa" muy especial que reconstruyó un país desde las cenizas, trabajó mucho (no me gusta el tópico de más que ninguna, me falta información) y pasó bastantes necesidades. Ellos, al contrario que las personas de entre 65 y 80 años, no han disfrutado tanto del estado del bienestar y de unas pensiones tan (vuelvo a decir, en general) magníficas como tenemos ahora.
Por eso es por lo que hoy aprovecho para rendir un humilde homenaje a Román, Florencio, Felisa y Sebastiana, ellos lo más que hicieron fue quejarse un poco de las nuevas generaciones, el quejarse de lo mal que vivimos se lo dejan a los de nuestra generación, que hacemos un drama de no encontrar un alquiler barato o tener que trabajar en algo que no nos gusta.
Mi madre me contaba precisamente hoy que en la residencia de ancianos donde la abuela pasó sus últimos años alguna vez hubo quejas por parte de familiares o trabajadores sobre el trato y la calidad en la misma. Ella jamás se quejó, y cuando sus hijos vieron algo que no les gustaba, enseguida se arregló y esto me lleva a pensar: quizás ahora esos hombres y mujeres que ya no están, que vivieron una Guerra Civil, una postguerra, una dictadura, una democracia... igual entendía que ahora estaban viviendo en el mejor momento de su vida, en las mejores condiciones y la comida era excelente, los cuidados eran correctos, la ropa era más de lo que necesitaban y que recibían unas las ayudas públicas que no existían hace unas décadas.
Por eso me parece necesario más que nunca recordar que lo que hoy tenemos no es gratis y, por supuesto, no lo logramos nosotros. Tenemos la obligación de conservarlo y mejorarlo si es posible, de mantener un país mirando qué se hizo bien en el pasado y qué debemos evitar. Es un tópico pero por eso existen los tópicos, porque son en su mayor parte verdad: tenemos el deber de esforzarnos más y quejarnos menos. Ellos hicieron eso y consiguieron hijos saludables, trabajadores, que vivieron mucho mejor de lo que sus padres pudieron imaginar, no es demasiado difícil, solo hay que hacer lo mejor que podamos nuestro trabajo, no fastidiar al prójimo, criar unos hijos respetuosos que se valgan por sí mismos... o incluso a veces basta con hacer como hacía Sebastiana con todo el mundo: sonreir. 

20 jul 2020

La temporada de la pandemia

La Supecopa, primer título y cambio de dinámica.
Aunque queda la Champions de fútbol (en la que tenemos escasas posibilidades de remontada), vamos ya con el análisis de la ajetreada temporada 2019/20 para las secciones de fútbol y baloncesto madridistas que han terminado con un un total de cuatro títulos recuperando la hegemonía blanca en casi todos los torneos locales.
Empezando por el final, es decir el balompié, hay que quitarse el sombrero con el Madrid post-confinamiento: Zidane consiguió un compromiso y concentración nunca vistos en liga desde hacía por lo menos tres temporadas y con una plantilla sesiblemente peor que la de su último título, remontarle dos puntos a un Farselona caótico y terminar imbatido y con diez victorias consecutivas. Los blancos fueron claramente de menos a más, con una sufrida clasificación en Champions y hasta el derby del Bernabéu, por detrás del conjunto culerdo, mas el COVID-19 y su encierro forzado nos vino de perlas para cambiar la dinámica.
Bien es cierto que el VAR fue justo con nosotros, hubo una pizca de suerte y los culés no estuvieron bien (gracias por cesar a Valverde yendo líder, piperos) pero no es menos cierto que hasta el parón los trencillas y ese mismo dichoso VAR nos perjudicó en no pocas ocasiones y que en marzo, justo antes del confinamiento logramos una meritoria y crucial victoria sobre los culés que psicológicamente significó mucho más que tres puntos.
El golazo de falta de Ramos al Mallorca, una obra de arte. 
No quiero olvidarme de la excelente victoria en la novedosa Supercopa celebrada en Arabia Saudí, un titulo en el que se derrotó a un Valencia que todavía no se había descompuesto y al siempre feroz Atlético, siendo Valverde sin duda nuestro hombre más destacado.
Porque estos dos títulos han sido triunfos de equipo, de jugadores más que de estrellas, de solidez defensiva (Courtois trofeo Zamora, hacía más de una década que no lo ganaba un madridista) y mucho trabajo ¡Pero si Marcelo y Hazard vinieron delgados del confinamiento!
En fin, una Liga que sirve de consuelo ante todo lo que vemos, el Madrid es de lo poco decente, trabajador y honrado que le queda a nuestro país.
Una última reflexión: curioso como los árbitros, sin la presión ambiental, han pitado mejor al Madrid.
Si en fútbol fuimos claramente de menos a más, en baloncesto ocurrió todo al revés. Tras una autoritaria victoria en la Supercopa ante el Farsa, vino un arranque titubeante en Euroliga, luego arrreglado para nada: la competición se suspendió, todo el esfuerzo para nada.
Laso siempre prepara bien a los suyos en la Copa y la victoria fue inapelable. Bien es verdad que Barcelona fue eliminado por Valencia Basket, acumulando la segunda de las tres decepciones del año mas la autoridad con la que se ganó a los Taronjas en semis y a Unicaja en la final (que jugaba en casa) pone de manifiesto nuestra superioridad. En marzo llegó el parón y se decidió que la ACB se jugaría en un extraño formato, jugando todos en la sede única de la Fuente de San Luis en Valencia.
Pero algo no iba bien: Llull no era el mismo desde después de la lesión y el confinamiento no le mejoró, a Campazzo le costó recuperar el tono y todos en general se mostraron lentos y bajos de forma. No sé si fue el hecho de que varios de ellos pasaron la enfermedad pero no éramos los mismos. Con derrotas sonrojantes ante Burgos y Andorra de poco sirvió ganar al Valencia, siendo eliminados antes de semis. Magro consuelo es la derrota de los culerdos ante el Baskonia, por mucho que Pesic se pasara de bromista. Bueno, un poco de consuelo sí es.
En fin, no me gusta que se renueve a todos los veteranos, encima no parece haber dinero para grandes fichajes además de que igual Campazzo se puede ir a la NBA. Veremos el año próximo pero pinta mal, quizás llegó el final del ciclo victorioso de Laso en el Madrid.

17 jul 2020

La ciencia ficción según dacosica

Fiel a su cita anual con el cine de género (en realidad, mi favorito) Dacosica da un repaso a uno muy querido por un servidor de ustedes: la ciencia-ficción. Obviamente, y como pasó con bélico y el western, no me centro en grandes obras, ni siquiera en films con buenas críticas, la mayoría fueron fracasos de taquilla o sufrieron el apaleamiento de los entendidos. No seré yo quien defienda lo indefendible pero, seamos sinceros, ¿no es a veces divertida una película incluso cuando es una calamidad? Les aseguro que las siguientes obras no les aburrirán, les darán vergüenza ajena en algún caso o incluso puede que les hagan reir por su torpeza pero no les van ha dejar indiferentes. Palabrita del Niño Jesús.
Los guerreros del espacio, Stewart Raffill (1984)
Stewart Raffill  realizó entre 1984 y 1985 un "trilogía" ciencia ficción de lo más curiosa. La película de más prestigio fue "El experimento Filadelfia" (1984), con el mítico Michael Pare. Al año dirigió una desvergozada copia de "E.T" titulada "Mi amigo Mac", que vi cine en su momento y sólo me acuerdo de que parecía un promocinal de McDonalds con un muñeco de plástico haciendo de alien amigo de un chaval. Pero antes de todo está "Los guerreros del espacio", una desprejuiciada muestra de "space opera", que copia sin pudor la estética de Mad Max, el aliento aventurero de Star Wars y el gore de Alien. Esta mezcolanza de géneros, espadas, chistes que van desde los muy malos al humor negrísimo, pasando por el absurdo (los personajes envejecen por una extraña forma de viaje en el tiempo) y una estética que la hace resultar hortera incluso comparada con "Flash Gordon" (Mike Hodges, 1980), unido a su heterodoxo reparto con el televisivo Robert Urich, Angelica Huston, Ron Perlman y (hablando de Flash Gordon) Max Von Sydow, da como resultado un film claramente irregular, pero que cuando se desmelena (sobre todo al final) resulta divertidísimo, haciendo imposible no sentir un enorme cariño por este producto explotation donde hay hasta un robot que regenta un puti-club. En temas así, el cine ha ido hacia atrás.
Las aventuras de Buckaroo Banzai através de la 8ª dimensión, W. D. Ritcher (1984)
Si la anterior película es una rareza, esta ya es el recopetín. La sinopsis en filmaffinity dice "Buckaroo Banzai, un prestigioso científico, neurocirujano, piloto de carreras, cantante de rock y héroe de cómics, en una de sus investigaciones, abre una puerta a otra dimensión. El problema es que la referida dimensión está siendo empleada como cárcel por una raza alienígena, y la Tierra se ve amenazada de ser invadida o destruida por la policía alienígena. De modo que Buckaroo, con ayuda de su guardaespaldas, sus colegas científicos, el grupo de rock, algunos de sus fans, un embajador alienígena y un cantante de country tejano tomará cartas en el asunto."
Pues eso, un Peter Weller en plan putoamo, rodeado de un reparto tan extraño como maravilloso (Ellen Barkin, Jeff Goldblum, John Lithgow) vive escenas de lo más desconcertantes luchando con unos alienígenas con caretas de latex y malo con torpes secuaces (Christopher Lloyd entre ellos) y andares estúpidos, junto a  niños y mayores. Pero para mí las dos escenas más surrealistas son la primera, la aventura en la 8ª dimensión atravesando en coche una montaña (sic) y trayéndose en los bajos a un monstruo pegado y las conversaciones en el hospital con el presidente de los EE.UU. que está boca abajo debido a una operación de espalda. Es un film que hay que verlo y vivirlo. Música electrónica, estilismos imposibles, guion que desafía toda cordura... son los 80. Eso sí, tiene los títulos de crédito finales más molones de la historia del cine, que prometían una segunda parte nunca realizada. Lástima.
El vuelo del navegante, Randal Kleiser (1986)
Dentro del pseudo género que hubo en los 80 alien bueno-niño de la tierra surgido tras la estela de la famosa obra de Spielberg, "El vuelo del navegante" se erige sin esferzo en la mejor obra, con un perfecto equilibrio entre cine familiar, efectos visuales (que han envejecido muy bien), director artesano (el siempre efectivo Randal Kleiser), actor infantil competente (que de mayor acabó fatal) y secundarios de enorme nivel interpretativo: Sarah Jessica Parker, Veronica Cartwight, Matt Adler, Howard Hesseman (el capitán Lassard en cierta película que si no conoces es que no eres un carroza). Todo ello aderezado por la composición electrónica de Alan Silvestri en su mejor momento y uno de los mejores directores de fotografía de la época, Hames Glennon ("El retorno del Jedi" y muchas películas de Alexander Payne). Esa América luminosa, de imagen nítida y limpia es el mejor recuerdo de las películas de mi infancia. La he visionado varias veces, sigue tan fresca como siempre y, quizás porque me he vuelto un blando, resulta cada vez más emotiva su trama: la tragedia del reencuentro con su familia cuando ellos son más mayores y el protagonista sigue siendo un niño es una idea excelente.
No puedo terminar sin hacer referencia al auténtico protagonista de la película, Max, o mejor dicho, la nave donde Max (voz de Paul Reubens) viaja por el tiempo y el espacio. Su personaje, lleno de dinamismo e ironía vertebra este magnífico film. ¡Cumplimiento!
Campo de batalla, la Tierra, Roger Christian (2000)
Vapuleada desde antes incluso de su estreno debido a que su estrella protagonista, su bella y recientemente difunta esposa  y el autor de la novela original forman parte de la secta de la cienciología. Esto puso al personal en contra de una obra que, si bien no es ninguna maravilla, en absoluto es el bodrio que se nos ha tratado de vender y menos aún es un film que pretenda adoctrinar en ningún tipo de fe.
La Tierra es, en el año 3000, un paraje yermo a merced de una raza alienígena que esclaviza a los pocos terrestres que aún sobreviven, el valiente joven Jonny Godboy (sic) es nuestra última esperanza. Lo más delirante del guion es sin duda el momento en que los rebeldes terrícolas descubren un arsenal de 1000 años de antiguedad y aprenden a manejarlo en semanas leyendo manuales en un idioma que desconocen: aviones de combate, cañones, misiles... en fin, de locos. Más allá de eso es una entretenida cinta que cuenta con un malvado y sádico protagonista (Travolta) que se las tiene tiesas con sus compañeros de raza y superiores. Esa parte es la más interesante, sus luchas por el poder, putadas mutuas y exihibición de tecnología superior, todo ello con una estética feísta realmente curiosa. Lástima que al final caiga en todos los tópicos posibles mas resulta, como digo, muy entretenida y cuenta con un buen presupesto bien aprovechado: a ver sin prejuicios.
Los sustitutos, Jonathan Moslow (2009)
Adaptación de una novela gráfica que desconozco, "Los sustitutos" está dirigida con solvencia por Jonathan Moslow, responsable del interesante thriller "Breakdown" con el cual tiene ciertos puntos en común pues, tras la apriencia de obra de ciencia ficción, se esconde en relidad un film policial y una investigación típica de asesianto, lo que los americanos llaman un who do it.
El excelente diseño de producción y que esté co-producida por una filial de Disney, da como resultado un sólido producto que quizás por su brevedad (88 minutos) no se extienda más en lo interesante de la premisa de partida: en el futuro los seres humanos apenas salimos de casa y unos androides de físico perfecto nos "sustituyen" en la vida cotidiana, incluso en nuestro tiempo de ocio. En este marco se produce un asesinato y dos agentes (Bruce Willis y Radha Mitchell) se ven obligados a dejar atrás estas apariencias y enfrentarse a sus problemas personales para resolverlo.
Intriga muy bien llevada, pasa en un suspiro, logrando su propósito sin esfuerzo y dejándonos con la sensación de cúan cerca estamos de esa situación en nuestra moderna sociedad. Muy recomendable.
Señales del futuro, Alex Proyas (2009)
La carrera de Alex Proyas ha ido dando tumbos desde su éxito con "El Cuervo" (1994), y aunque nunca ha dejado de ser fiel a sí mismo, su filmografía ha resultado ser bastate irregular. "Señales del futuro" no escapa a esta tónica, ofreciendo momentos rutinarios e incluso ridículos con otros realmente inquietantes y de gran lirismo. La trama tiene bastante interés: una niña deja un escrito en clave dentro de una cápsula del tiempo en 1959, la cual es "accidentamente" descubierta por el hijo de John Koestler (Nicholas Cage). El escepticismo ante el descubrimiento irá abriendo paso a la inquietud ante una serie de trágicos sucesos que llevarán al protagonista a platearse si tras esos números se esconde la fecha del fin del mundo.
Una rara mezcla de film de catástrofes, alienígenas, terror (lo mejor) y con un final arriesgado, el film de Proyas acaba siendo un poco un batiburrillo que va de sorpresa en sorpresa pero que no termina de convencer. No obstante se gana el interés del espectador por el oficio del director, el esfuerzo de los protagonistas (el muchas veces infravalorado Nicholas Cage y la bella Rose Byrne) y los buenos efectos visuales. Una película diferente, sin duda.
- Imágenes: MGM, 20th Fox, Disney, Summit Entertainment

15 jun 2020

La musa de la Transición

Ahora que se habla tanto de la influencia de los jefes de gabinete y asesores sobre el presidente del Gobierno o sobre los políticos en general me ha venido a la memoria el personaje de Carmen Díaz de Rivera (1942-1999), una mujer que fue Jefa de Gabinete de Adolfo Suárez con sólo 33 años y un mujer cuya vida es auténticamente de novela. De hecho, hay por lo menos cuatro obras, de autores tan importantes como Manuel Vicent, Raúl del Pozo o Luis Herrero, que cuentan su experiencia vital la cual, en cierto sentido, va muy unida a la evolución de nuestro país en el final del pasado siglo.
Hija de un matrimonio de aristócratas de esos con apellidos larguísmos, Francisco de Paula y Díaz de Casares y Maria Sonsoles de Icaza y de León, era una chica de sólo diecisiete años que se iba a casar con el hijo de Ramón Serrano Suñer, uno de los hombre más importantes del franquismo (ministro de la gobernación, ministro de asuntos exteriores, presidente de la junta política de FET y de las JONS, procurador en las Cortes...) cuando descubre que es hija ilegítima y que su novio (Ramón Serrano-Suñer) es su hermanastro.
Tras este descubrimiento, propio de folletín, Carmen queda obviamente impactada y decide, primero ingresar unos meses como monja de clausura (sic) y luego viajar sin vacunar a Costa de Marfil, donde permanece tres años. Deseaba morir, según el libro de Luis Herrero, pero sobrevivió. De regreso se instala en París donde se reencuentra con su novio y es a su vuelta a Madrid cuando conoce, por intermediación del Rey Juan Carlos I, a una persona clave en su vida: Adolfo Suárez.
Mujer de mucho carácter, probablemente debido a ser una niña "bien", no dudó en exigir a Suárez que retirara un cuadro de Franco como condición para ser su Jefa de Gabinete. Otra anécdota que se cuenta es que, dada su buena relación con la extrema izquierada (Carrillo, Alberti), se dice que fue ella la que convenció al presidente para que se legalizara el PCE en plena Semana Santa.
El resto de su vida siguió muy ligada a la política, jamás se afilió a UCD, ella estaba más en la línea de la USDE o el PSP, mas como rápidamente desaparecieron en la vorágine de la Transición ella se quedó sin "partido" hasta que es requerida de nuevo por Suárez para su CDS. Por primera vez obtiene un puesto de parlamentaria, fue en las elecciones europeasde 1987. Pero los acuerdos con la AP de Fraga (por ejemplo en Madrid) y su desacuerdo con la afiliación del CDS a la Internacional Liberal la llevan a dejar el partido y afiliarse al PSOE, donde ejercería de europarlamentaria hasta casi su muerte, víctima de un cáncer de mama, en 1999.
El título de "Musa de la Transición" se lo otorgó el gran Francisco Umbral, todos los cronistas de la época y los que la conocieron (Maruja Torres, Manuel Vicent, Vidal-Foix, Garrigues Díaz-Cañabate) destacan su fuerte carácter, su caapacidad (hablaba cinco idiomas), su personalidad magnética, su defensa del medioambiente y belleza como detalles claves de una mujer ciertamente irrepetible.
Vídeos y enlaces de interés:
https://www.youtube.com/watch?v=r7_6kiX82i0
https://www.libertaddigital.com/cultura/libros/2017-09-05/la-enigmatica-vida-de-carmen-diez-de-rivera-tras-su-dramatica-relacion-prohibida-1276605326/

23 may 2020

Revisitando Camelot

En estos tiempos convulsos he aprovechado para leer un poco, y esto me ha servido para hacer esta entrada en la que hacer coincidir dos obras (de cómic y novela) que tiene un punto de partida común: la leyenda artúrica.
Arturo de Bretaña es un personaje clásico de la literatura medieval británica y francesa, se supone que está inspirado en un personaje real pero es solo eso, una suposición. La primera obra reseñable por parte británica sobre el tema es Historia Regium Britannae de Geoffrey Monmouth, donde aparecen personajes ya famosos como Uther Pendragón (padre de Arturo), Merlín y por supuesto Excalibur.
Tras ellos, más libros y estudios hasta llegar a la época actual donde el cine, el cómic, la TV, el teatro y hasta un musical han contado las aventuras de Arturo, Rey de Camelot. De todas ellas está claro que las más famosas son la estupenda película de John Boorman "Excalibur" (1981) aunque siento cierta debilidad por el musical "Camelot" (1967) de Joshua Logan, adaptación de la exitosa obra de Broadway. Así pues, el volver a Camelot, Arturo y Excalibur es inevitable pues los héroes, las tragedias y los altos idelales nunca pasan de moda. 

Camelot 3000, entre lo kitsch y lo clásico

Entre 1983 y 1985, DC Comics, publicó "Camelot 3000" de Mike W. Barr y Brian Bolland. Barr, guionista, retoma la historia de Arturo en el año 3000, enfrentar a nuestro mundo a una invasión alienígena abrumadora y brutal, y resucitar al rey Arturo y a los más notables caballeros de la Mesa Redonda. Sin embargo, pronto sabremos que detrás de ello están también los malos clásicos de la historia: Morgana y Modred. 
Con una trama bastante compleja aunque fiel al original, el guionista trata de incluir temas "fuertes" como la homosexualidad (más bien lo que hoy se llamaría "identidad de género") y la violencia explícita. Para lo primero juega con la identidad sexual de algún personaje, como Tristán, que reaparece como Arturo en el Siglo XXXI pero en el cuerpo de una atractiva mujer, lo cual dificulta su vida amorosa. Por otro lado, Lanzarote y Ginebra siguen sintiendo algo el uno por el otro y su como en la obra clásica, entorpece la lucha contra el enemigo común. Merlín es, nuevamente, un personaje clave, muy atractivo por su estilo, su ambigüedad y sus propias inseguridades. 
Asimismo, me parece un acierto cierto toque humorístico, necesario sobre todo al comienzo dado lo descabellado del proyecto. Y lo mismo digo de la presencia de un personaje humano, Tom Prentice, quien "despierta" a Arturo en Glastonbury convirtiéndose, a lo largo de la historia, en su escudero y testigo de excepción de la trama. Ese comienzo es bizarro, pero necesario.  
En el apartado gráfico, Bolland brilla con luz propia, alejado todavía de la estética oscura y tenebrista que rodearía el comic de masas desde entonces. Esto tiene un pero y no es otro que una estética algo naïf o kistch, según el gusto del lector, claro. Parece lejanamente influída por la adaptación cinematográfica de "Flash Gordon"(1980, Mike Hodges) lo cual no beneficia a la obra cuando esta se pone "seria". 
Mas esto es poca cosa debido a todo lo bueno que tiene este tebeo, entretenido, dinámico y brillante, que nos devuelve la ilusión de un reino utópico más justo, donde los gobernantes tenían honor, palabra, valor y daban la vida por su pueblo. El final es, en este aspecto, antológico y fiel a la leyenda. 

Al servicio de Netflix: Maldita, la novela

No descubro nada cuando digo que la plataforma Netflix es una máquina de hacer dinero que necesita ideas nuevas para aumentar su gama de productos. Así que han cogido a Frank Miller para que haga unos dibujos un poco malos en un libro y así ilustrarlo y a Thomas Wheeler, un productor y guionista que tiene en su haber una serie de escaso éxito como "The Cape" y, estas sí exitosas, las obras de animación de Dreamworks "El gato con botas" y "Trollhunters" o "Lego Ninjago, la película" de la que escribió su guion, para que escriba una novela sobre la serie que vendrá después. Todo ¿para qué? pues para sacar dinero antes de cara a lo interesante, la serie "Maldita" que Netflix estrenará este verano. 
La "historia" comienza de forma efectista: un poblado es asolado por un grupo de bárbaros guerreros (cristianos, los malos favoritos de lo políticamente correcto) llamados Paladines Rojos, mandados por un fanático religioso que odia a los paganos y mata viejos, mujeres y niños. Pero claro, estamos en el siglo XXI (el lector, no la historia) y el héroe, Arturo, no puede ser el protagonista sino un simple mercenario, algo cobarde y pendenciero: quien arranque Excalibur de la roca no puede ser un hombre, sino una mujer. Una chica joven, Nimue, una mujer odiada por los suyos (abandonada por su padre) por ser maldita, por ser hija de la hechicera. Si aún no no habéis huído con esta sarta de tópicos aún hay más pero os dejo que lo descubráis pues es una obra digna de esta Era de Juego de Tronos, con sorpresas, paternidades secretas, giros inverosímiles y, al menos eso sí, algo de humor de la mano del personaje de Merlin, aquí más un pícaro que un mago. También, es justo reconocerlo, se lee fácil porque tiene mucha acción, eso sí, a costa de un diseño de personajes simple y vacuo. 
No entiendo que alguien del prestigio de Miller se mezcle en algo así salvo por una cuestión monetaria, una pena. 

13 may 2020

Pandemia

Quizás no sea el momento de hablar del traumático trance que pasa el país, y mucho menos el lugar, pero siento que debo dejar aquí al menos mi impresión. No le importará a casi nadie... ¿o sí?
Lo primero que tengo que decir es que no me parece que esta pandemia tan letal deba ser tomada como una excusa para cambiar nuestra "forma de vida". Es algo ya instalado en occidente el autoculparnos de todo (siempre a título "general" nunca individualmente, los que se comportan mal son siempre los otros), occidente ha creado un mundo imperfecto y con injusticias pero que es a día de hoy, el mejor donde vivir. Hay algunos que no quiero nombrar (ecologistas) que carecen de escrúpulos y aporvechan la máxima de "crisis=oportunidad", no creo que debamos darles pábulo.
De ahí que sean comprensibles las quejas de algunos ciudadanos, no sólo en España, contra unas medidas que atacan la libertad de circulación y, en el caso de nuestro país, de expresión de manera, a mi modo de ver, clara.
Otra cuestión es el tema sanitario, ¿el error fue no tomarnos la amenaza en serio o no tener un servicio sanitario en condiciones? Países como Grecia o Portugal desmienten lo segundo, aunque luego está el tema económico, con el que terminaré. ¿Podemos permitirnos pensiones, subsidios y una sanidad mastodóntica? lo digo porque tener hospitales preparados para pandemias implica un nivel de inversión y de costes de mantenimiento que asusta.
El tercer tema, y no poco grave, es el de los medios de comunicación y las RR.SS. Los primeros han ofrecido, salvo excepciones, una visión adulterada y edulcorada de la realidad, ¿por qué para concienciarnos se ponen fotos horribles de las consecuencias del tabaco en las cajetillas y del coronavirus no vemos ni gente en la UCI ni morgues? ¿por qué vemos cadáveres desparramados en accidentes de tráfico, tren o avión y aquí no? Ya de la manipulación informativa y las luchas entre partidos ni hablo. A Ayuso en Madrid la critican hasta por dar mascarillas "demasiado buenas" (?) y se está ensalzando a responsables (el doctor Simón) que hace dos meses minimizaban los efectos de la pandemia. No se tapan ni un poquito.
Mención aparte para los actores, estrellas televisivas, humoristas, periodistas deportivos etc, metidos ahora a hablar del virus porque no tienen trabajo: se han puesto del lado del poderoso o directamente han hecho el ridículo por minimizar o dar datos falsos sobre la pandemia. Llamarles sectarios es quedase corto.
Las RR.SS. por un lado han servido para contar lo que los medios no se atrevían, han sido una fuente mayor de realidades que de "bulos" mas hay que reconocer que, más que para esparcir mentiras, a veces son máquinas de odio que ya son armas politicas de destrucción masiva con soldados-twiteros en cada bando y sus propios generales.
Si por una vez tiene razón, se dice y no pasa nada.
El último punto es el para mí más grave: la economía. Y digo más grave porque la catástrofe sanitaria terminará tarde o temprano (incluso si hay repunte) pero de un drama con millones de parados y un país dependiente del turismo sin turistas no hay quien nos levante fácilmente. Para mí la llamada renta mínima vital y un nuevo impuesto a los "ricos" no es que sean solo demagógicos, es que no funciona. Lo primero ya se probó en países como Finlandia y lo único que hace es desincentivar la búsqueda de empleo y generar economía sumergida; lo segundo ya existe, se llama impuesto patrimonial pero no vende tanto hacer una subida, más aún si puede afectar a gente que no es rica sino simplemente trabajadora que en su vejez puede disfrutar de un cómodo nivel de vida. Porque hay que ser muy ingenuo para creer que los ricos van a ser los que paguen el pato.
En fin, mi más sentido pésame para todos aquellos que perdieron a un ser querido, mis deseos a los que lo están pasando mal económicamente de que esto pase pronto y salud para todos. Ah, y la próxima semana...hablaremos del Gobierno.