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| Campo de refugiados en Yarmuken, Siria |
Crisis de los refugiados
Las noticias está en todos los medios de comunicación, las imágenes hablan por sí solas, las cifras son escalofriantes: según ACNUR (agencia de la ONU para ayuda al refugiado) más de 300.000 refugiados en Europa. Las fronteras de Turquía, las aguas del Mar Egeo y las fronteras de Grecia, Macedonia y Serbia son los lugares por los que llegan en su mayoría viniendo de la guerra en Siria. Por el Mediterráneo vienen, además de Sirios, eritreos, somalíes, sudaneses y de otros países africanos. Muchos huyen del Estado Islámico, quien ya avisó hace más de un año de que su objetivo era colapsar los servicios sociales de Europa. De momento no les va mal, estas gentes, que no vienen en busca de trabajo o de un futuro mejor sino simplemente para salvar el pellejo, estuvieron antes en El Líbano (país con mayor índice de refugiados per cápita del mundo) y Turquía, pero estos países no están capacitados para captar tal cantidad de refugiados. Además, surgieron problemas de convivencia e inseguridad a los ya añadidos de asistencia sanitaria o alimentaria.
La solución no la encuentra nadie, esto se parece a la guerra de los Balcanes, donde la cifra de refugiados fue parecida aunque entonces se encontró una solución y entre todos los países europeos se hicieron cargo. Esperemos que esto funcione también ahora aunque tiene mala pinta porque la guerra se expande y no parece tener fin.
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| Bolsa de Tokio |
La cosa empezó a comienzos de verano cuando la agencia norteamericana Reuters publicó una encuesta sobre producción de manufacturas, la cual mostró quela economía China empezaba a dar síntomas de debilidad. Luego han venido tres devaluaciones del yuan consecutivas y el hundimiento de las bolsas del mundo, arrastradas por la bolsa de Shanghai y finalmente la tragedia de la explosión química en Tianjin. Llama la atención que esto se produzca justo cuando se considera a China un rival económico de EE.UU. El capitalismo económico que emprendió Deng Xiao Ping a finales del pasado siglo parece que empieza a hacer aguas no tanto porque el país no sea una democracia como por el hecho de que no es una economía transparente: sus datos económicos no son fiables y, por su opacidad a lo extranjero, puede pasarle factura. El tiempo dirá.
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| "¿Y qué tal por Suiza?" |
Lo peor de la deriva nacionalista no es el ridículo que hacen algunos, ni lo pusilánime que está siendo el gobierno central, ni el daño que le están haciendo a Cataluña y al resto de España, no. Lo peor es que una vez más era algo que se veía venir porque en distintos lugares y en nombre de otros "valores" se ha hecho lo mismo con resultados catastróficos.
Primero un partido se hace con el poder con la idea de "cambiar todo" y empieza a intentar alienar a su población usando la educación, el odio a lo extranjero y buscando culpables a los males que ellos no pueden resolver. Cuando todo el mundo se da cuenta de que son un desastre, ellos ya han generado una red de "pesebres" de los que dependen una gran cantidad de adeptos, han captado incluso a intelectuales de prestigio que les criticaban tapándoles la boca con un buen sueldo de por vida en un puesto intrascendente. Entonces es cuando ya es tarde, todo el mundo vive de una subvención, tiene un negocio que trabaja para el gobierno, pertenece a una asociación que depende del dinero público, recibe un subsidio o es funcionario. Quizá no son la mayoría pero ya entonces la corrupción campa a sus anchas y la oposición es riculizada y marginada en los medios de comunicación con lo que es casi imposible que pierdan unas elecciones. No voy a poner como ejemplo al fascismo (como hizo Felipe González), vale con mirar a México, Argentina, Venezuela, Rusia o, sin ir más lejos, Andalucía o el País Vasco.
























