30 jul 2022

Palmer, Harry Palmer

Como no podía ser de otra manera, a James Bond le salieron imitadores y de ahí el salto al cine era algo inevitable. Algunos de los más destacados fueron Matt Helm, creado por Donald Hamilton y Harry Palmer, surgido de la imaginación de Len Deighton. El primero tuvo una exitosa saga en forma de películas, primero, y serie, después, siendo encarnado por el cantante y actor Dean Martin. Como los productores del agente 007 no querían más competencia, uno de ellos, el canadiense Harry Saltzman, compró los derechos del segundo de ellos. Desde su productora Lowndes Productions, Saltzman se embarca en un nuevo proyecto de "agente secreto" pero, lejos de competir con su personaje estrella, Harry Palmer ofrece un estilo más realista, cínico, menos espectacular (las produciones son más modestas) aunque siempre con un impecable acabado. Por resumirlo: Palmer es menos universal que Bond, más britsh y qué mejor actor para interpretarlo que Michel Caine, actor británico por antonomasia, dueño de un impecable estilo interpretativo, que fluctúa sin problemas del drama a la comedia, dotado para la acción y dispuesto al comentario ácido, siempre con sus imprescindibles gafas de pasta. 

Al final, sólo fueron tres las producciones que tuvieron a Palmer como protagonista, las cuales ofrecieron un moderado éxito, salvo la última. Pasamos a revisar las tres con tanta brevedad como rendida admiración:

"Ipcress" (1965, Sidney J. Furie)

Saltzman recluta para su primera película a un director canadiense de su confianza y a varios colaboradores de la seri Bond, como el compositor John Barry o el montador Peter Hunt. Curiosamente y como ya apuntamos anteriormente, poco tiene que ver las películas de Palmer con la criatura creada pòr Ian Fleming y desde el principio se marcan las distancias: escenarios nada atractivos, austeridad en la producción, actores muy serios, ninguna chica sexy, poco sexo y un muy descreído protagonista que, como Bond, es indisciplinado, aquí no duda en agachar la cabeza ante sus superiores. 

Esto no quiere decir que "Ipcress" sea un film sin interés, antes al contrario hay una trama de espionaje "tradicional": gran numero de científicos occidentales están desertando al este o bien se retiran de la actividad investigadora por extraños problemas psicológicos. Palmer es reclutado a la fuerza (algo habitual) para que localice a uno de ellos y logre desenmarañar el misterio. El problema de la película, bajo mi punto de vista, es el lentísmo ritmo de la primera parte. Poco o nada sucede al comienzo y Furie se recrea en planos contrapicados de los personajes (todos fabulosos actores, eso es cierto) y parece tan empeñado en decirnos que no estamos en film "de James Bond" que terminamos por añorarle. Bien es cierto que conforme avanza la intriga, una vez descubrimos qué es Ipcrees, el interés crece y el descubrimiento del traidor es realmente apasionante. El resultado es satifactorio aunque irremediablemente es un film al que el paso del tiempo no ha hecho ningún favor. 


"Funeral en Berlín" (1966, Guy Hamilton)

Tras el éxito de la anterior película, Saltzman decide apostar por un director de su plena confianza, Guy Hamilton, quien había dirigido dos años antes la exitosa "James Bond contra Goldfinger" y ofrecer un producto más comercial y con más acción. 

La decisión fue acertada, "Funeral en Berlín" es la mejor de la trilogía pues combina con acierto el tono irónico, realista y cínico del original con más acción y escenarios más variados. Ya no es la oscura, neblinosa y triste Londres sino la dinámica, renacida e intrigante Berlín en plena guerra fría. Agentes dobles, el Mossad, mujeres traicioneras y un personaje que luego volveríamos en ver, Stok, coronel soviético no menos cínico y taimado que Palmer aunque simpático y conocedor de que no son las ideologías sino los intereses los que lo mueven el mundo. El final es quizás lo que más nos recuerda que estamos en un film no de James Bond, sino de un agente obligado por las circunstacias, un pobre diablo de clase trabajadora metido en asuntos que le superan. Una obra notable que ha envejecido doblemente bien: primero como entretenimiento, segundo como testimonio estético de una época en la que Europa aún florecía. 


"Un cerebro de un billón de dólares" (1967, Ken Russell)

Con el personaje en su mejor momento, se decide tirar la casa por la ventana y optar por una gran producción, actores más conocidos y aún más variedad de escenarios. Caine recomienda a Ken Russell como realizador dado su gran prestigio trabajando en la BBC. Lamentablemente, el resultado no es el esperado, el film fracasa en taquilla y Palmer pasa a mejor vida cinematográfica por largo tiempo. 

Una de las principales críticas que se le hizo al film es confuso desarrollo, sobre todo hacia la mitad del mismo. No estoy muy de acuerdo, además, si lo que se ofrece (acción, interpretaciones, música, fotografía) compensa este defecto no debería importar, ¿cuántas películas de espías acaban siendo confusas, perdiendo al espectador en una maraña de nombres o siglas? Nada de eso debería restarles atractivo. 

Como decía el reparto es excelente, a los habituales Caine y Guy Doleman se le añaden Karl Malden, como el amigo de correrías de Palmer que vuelve aparecer en su vida, la bellísma Françoise Dorleac como la amante de éste, Ed Begley, como el megalómano magnate del petróleo anticomunista y la reaparición de Stok (Oskar Homolka) siempre jugando a dos bandas. El tramo final demuestra las habilidades de Russell para el espectáculo, con el ataque del ejército de Bedgy en un lago helado y el giro final confirma que si uno lo fía todo a lo que diga un súperordenador ha de asegurarse de que se cumplen sus órdenes a rajatabla. Una película inevitablemente irregular, con bellos escenarios helados rodados en Finlandia y mucho mejor de lo que se dice por ahí. A destacar la excelente música de de Richard Rodney Benett

Finalmente recordar que en los 90 Caine volvió a incorporar al personaje de Harry Palmer en dos telefilms y que actualmente Netflix emite una serie basada en "Ipcress" que es igual de soporífera que la película pero con el problema de que la acción no llega sino de tragarte 4 capítulos de 50 minutos. 

13 jun 2022

Leer fantástico

 Leer, si te gusta, es fantástico pero si lees género fantástico es todavía más fantástico. Asín deque vamos a hacer unos modestos comentarios sobre tres obras del género, noveles no muy largas, asequibles al lector vago (yo) y que ofrecen mucho entretenimiento y desconexión de la vida diaria. Cada cual que interprete esto como quiera. Vamos (al más) allá. 

Adaptación cinematográfica de 1973, "La leyenda de la casa del infierno" de John Hough

La casa infernal, Richard Matheson (1971)

Matheson es uno de los escritores favoritos de un servidor y, por cosas de la vida, jamás había leído una de sus novelas, limitándose mi conocimiento del autor a su prolífica producción de relatos cortos, todos buenos y algunos ("La niña perdida", "Tercero después del sol", "Hijo de sangre") magistrales. "La casa infernal" es uno de los raros casos en los que el autor de Nueva Jersey no mezcla géneros, por mas que haya un poco de todo esta novela. 

Un millonario moribundo quiere investigar la posibilidad de que exista vida después de la muerte y para ello contrata a un parapsicólogo, su esposa que decide acompañarle y dos médiums para que pasen unos días en la considerada casa más embrujada del mundo, la Casa Belasco, en la cual, de creer las viejas historias, se produjeron todo tipo de perversiones y abusos durante los años en los que su libertino dueño decidió encerrarse allí junto a un grupo de sus acólitos. Poco a poco, la casa va haciendo estragos sobre sus visitantes en forma de apariciones, posesiones, visiones y fenómenos paranormales, afectando a cada uno de ellos de manera diferente: al científico, le hace dudar sobre la propia ciencia; a su esposa, sobre su sexualidad (los momentos más turbadores de la novela), a la médium, de sus propios poderes para contactar con lo sobrenatural y, finalmente, a Benjamin, único superviviente de una anterior expedición, obligándole, precisamente, a contactar con ellos cuando no quiere. 

Matheson no inventa nada nuevo, todo hay que decirlo, en el tema de las mansiones encantadas mas añade al tema una modernidad (años 70 del siglo XX), por ejemplo, la casa tiene una piscina y una sauna, lo que permite nuevos escenarios siniestros... y peligrosos, lo que convierte al libro en una obra realmente adictiva, llena de sorpresas, a veces truculenta y realmente terrorífica por las vívidas descripciones. Al contrario de lo que suele ocurrir con el género de terror en general, su final es, para mí, excelente, no deja cabos sueltos y ofrece una resolución tan espectacular como satisfactoria.

Como único pero cabría ponerle el hecho de que Matheson trate, por todos los medios, de conjugar una explicación científica, con una fantástica, pero eso ya queda a gusto del lector.  

Debora Kerr en la adaptación de 1961, "Suspense". Dirige, Jack Clayton

Otra vuelta de tuerca, Henry James (1898) 

Sin ser otra novela de "casa embrujada", "Otra vuelta de tuerca" es una historia en la que casi todo sucede en una gran mansión y en sus alrededores, como por ejemplo un lago y un gran jardín. Aquí James crea un clásico de la novela pero no tanto del fantástico como del misterio pues la gran virtud de la obra está, como se ha dicho siempre, en su ambigüedad.

La historia, de sobra conocida, narra la estancia de una joven institutriz, joven soltera de veinte años, a la que un potentado viudo contrata para el cuidado de sus dos hijos, Flora, un angelical niña de ocho años y Miles, a ojos de la narradora (ojo al detalle) un encantador niño de diez años que, sin que quede muy claro el motivo, ha sido expulsado del colegio donde estaba interno. Pero donde está realmente la originalidad de la novela no es tanto en esa famosa ambigüedad como en el estilo de la narración: Aunque la narradora es la institutriz, quien realmente cuenta todo es Douglas, un hombre que ha recibido el realto de puño y letra de la joven y que, visiblemente turbado, cuenta la historia a un grupo de amigos. Esa historia dentro de una historia, para mí, es bastante original y le da esa real "vuelta de tuerca" a todo lo leído. 

Matheson seguró que tomó nota de la turbia relación entre la anterior institutriz, la señorita Jessel y el brutal Peter Quint, auténticos malvados de la función que, al estar muertos, resultan aún siniestros pues, ¿son ellos o es la imaginación calenturienta de la narradora? ¿realmente la anterior institutriz murió? ¿qué juegos se traen los niños entre ellos? ¿es Miles víctima o un malvado desequilibrado?

He de decir que lo que menos me gusta es el final, no por dejar todas incógnitas abiertas al lector, ahí lo dejo. 

Charlton Heston en "El último hombre... vivo"(1971) de Boris Sagal

Soy leyenda, Richard Matheson (1954)

Y cerramos con otro clásico y, de nuevo, con el maestro Matheson esta vez metido completamente en el género de la ciencia-ficción. Por sorpresa y, en parte, gracias a su final, una obra muy por encima de cualquiera de sus adaptaciones cinematográficas. 

 Una pandemia provocada por uan guerra bacteriológica ha dejado la Tierra sin seres humanos, aunque no del todo. Algunos de ellos sobreviven con un comportamiento semejante al de los vampiros, muertos que "resucitaron" al contraer la bacteria causande de este apocalipsis. 

En Los Ángeles vive Neville, un hombre curioso e ingenioso que gasta las horas de luz patrullando por los desérticos barrios cercanos a su casa, en busca de gasolina, víveres y otros seres humanos, si los hay. Trata de investigar sobre la bacteria, qué remedios o curación posible tiene haciendo acopio de libros científicos y de su sentido común. Por otro lado, la muerte de su esposa, de su hija y su propia soledad le llevan cuestionarse su propia cordura hasta que aparece una mujer en su vida que lo cambia todo. 

Estoy tentado de contar los (muchos) cambios con respecto a los films protagonizados por Charlton Heston y Will Smith (no he visto la de Vincent Price, al parecer más fiel) pero la historia es muy distinta, y el final, del que toma su título, aún más, y no merece la pena aguarle la fiesta al curioso lector. Esto va a favor de la novela, como todas las historias de Matheson entretenida pero con enjudia, imprevisible mas reflexiva, que sabe en qué momento conviene la acción y en cual la calma. Por otro lado, hay que reconocerle al séptimo arte que ha sabido captar perfectamente la soledad, el desamparo y la desesperación de ese hombre que es el último en su especie, una leyenda. 

Bueno, pues si no conocen estas obras, a leer. O no, que a veces hay cosas en la vida que merecen mucho más nuestra atención que un libro. Buen verano a todos. 

31 may 2022

Temporada futbolera

 


Acaba ya la temporada de fútbol porque el Mundial, comprado por los jeques, se tendrá que celebrar en invierno, so pena de causar lipotimias y desmayos entre futbolistas y público. Odio, como mucha gente, el fútbol moderno pero no puedo dejar de verlo, es como una droja en el Colacao.

Empezando por La Liga de Fútbol Prostituído (que diría Javier Ares), y pese a que el presidente de la RFEF es un personaje siniestro, pelota y servil, un tipo que ya estuvo implicado en presuntos amaños cuando era futbolista, nos la hemos llevado de calle, jugando con la p***a fuera y aprovechando el patético nivel, todo hay que decirlo, de Pateti y Farselona. Pese a las escasas rotaciones, pese a las manías casi suicidas en poner a ciertos futbolistas en mal momento de forma o escasa capacidad para un Real Madrid (Kroos, Carvajal, Asensio) y sacar poco provecho de otros (Camavinga, Valverde) hay que reconocer que Ancelotti ha hecho un buen trabajo en la competición doméstica que ha terminado, curiosamente, sin demasiadas sorpresas ni en los puestos europeos ni en el descenso. 

De la liga, me quedo con nuestra segunda parte contra el Sevilla o nuestro partidazo en Pamplona, territorio siempre hostil. 

Pero, sin una duda, lo de la Champions es algo épico, por más que nuestro querido club (clab, para Carletto) tenga la saludable constumbre de ganarla con más frecuencia que nadie pese a su evidente dificultad. Seis títulos en ocho años, nada menos, y eso que empezamos de manera irregular, perdiendo en casa con un equipo de nombre ridículo (Sheriff Tiraspol) en uno de esos partidos que se pierden porque el fútbol es así. 

Tras una vergonzosa (luega vendrían más) chapuza de la GÜEFA, nos cambiaron el sorteo de octavos y, del aparentemente cómodo Benfica pasamos al PSG, club que atenta contra el fútbol en su espíritu e idiosincrasia. Tras una ida lamentable, en la que pudimos ser goleados, en la vuelta todo parecía ir de mal en peor con un 0-1 de Mbappè, (desde ahora, Mpesetè) hasta que pareció el condenado Benzemá y con un triplete para la historia, volteó el resultado, prórroga incluida. Hay que detenerse en este partido porque marca el rumbo de nuestro equipo en adelante: penal detenido a Messi en París por Courtois e implicación directa mediante asistencias de Rodrygo Goes (Goles) en la remontada. Futuro y presente del clú.

La asistencia de Modric a Rodrygo contra el Chelsea

Contra los campeones, el Chelsea, se hizo en Londres el partido de la temporada pero en Madrid casi la cagamos. Alí Benzemá y aquí Rodrygo, fueron fundamentales. También emergieron dos jugadores llamados a ser el nuevo centro del campo merengue en la próxima década: Valverde y Camavinga. Jugadores poco valorados por la prensa y sin demasiado cartel (son de los peor pagados de la plantilla) han demostrado que pueden tomar el relevo de un Kroos poco afortunado y un Modric al que ya, ni su infinito talento, impide ver que no está para 90 minutos a tope. 

En semis nos esperaba el siniestro pero temible Pek Guardrogas, que nos había eliminado claramente dos años antes y parecía tenernos cogida la medida. En el Etihad se vio un partidazo, 4-3, que dio la impresión de ser un buen resultado para los de Manchester. En la vuelta, más de lo mismo pero al cuadrado: necesitábamos dos goles en el minuto 90 para meternos en la final. Pues nos metimos, o mejor dicho, nos metió Rodrygo. 

La final fue más típica, un partido táctico, de marcador corto, con ocasiones para los británicos y goles (porque nos anularon uno de escándalo) españoles. Thibaut, sacó la poia a pasear y con nuestros centrales a todo poder, levantamos la 14ª. Hasta Carvajal se redimió y es que, el Real Madrid es una de las pocas cosas en la vida que supera tus expectativas.


Días de vino y rosas así es como están las cosas.
Días de gloria entre tú y yo.
Días de vino y rosas mi vida será hermosa.
Días de gloria para los dos.

¡Hala Madrid, hijos de puta!

28 abr 2022

El hermano


Con Tony Scott (Stockton-on Tess, Reino Unido, 1944 - Los Ángeles, 2012) pasa un poco lo que decía Quilón de Esparta "No hables mal de los muertos", todo lo contrario de lo que le pasó casi toda su vida profesional, siendo siempre el "hermano de" Ridley Scott, director cuyo valor para la crítica también ha ido oscilando con independiencia de la calidad de su filmografía. Anthony David Scott empezó en el cine en los ochenta, cuando su hermano Ridley y él se decidieron a seguir los pasos de otros exitosos directores de anuncios publicitarios y video clips musicales como Hugh Hudson ("Carros de fuego") o Alan Parker ("El corazón del Angel") y pasarse al cine aunque, eso sí, su carrera siempre buscó más el éxito comercial que el reconocimiento y los premios.

Para empezar, paradójicamente, Scott empezó su carrera con un film con "pretensiones": "El ansia"(1983) no fue un éxito ni de crítica ni de público. Con un reparto de campanillas (Susan Sarandon, Catherine Denueve, David Bowie, quien aporta una canción con Iggy Pop a la excelente banda sonora), "El ansia" es un film de vampiros modernos, en la estela de la novela "Entrevista con el vampiro" más que con el Drácula original. Un film, empero, algo lento y que, con el tiempo, goza de cierto predicamento y es casi una cult movie. Una especie de fenómeno "Blade Runner" a menor escala. 

Visto el fiasco anterior, volvió a los anuncios, aunque en 1986 se cruzaría en su camino el proyecto que cambiaría su vida "Top Gun: ídolos del aire". Film que contó con la producción de Don Simpson y Jerry Bruckheimer, con los que formaría una fructífera asociación en adelante, Top Gun es hoy un clásico del cine, no tanto por su calidad cinematográfica como por el indudable carisma de sus protagonistas (Tom Cruise, Kelly McGillis) y adecuados secunadarios (Meg Ryan, Val Kilmer, Anthony Edwards o Tom Skerritt, recomendado por su hermano con el que trabajó en "Alien, el octavo pasajero") sus diálogos bordean lo ridículo, su trama es risible y el romance es poco creíble pero tiene ese "algo" que todos éxitos poseen amén un mensaje tradicional, patriota, de exaltación del triunfador que hoy la hace, paradójicamente, muy osada. Un film que crece año a año. 

Inmediatamente, Simpson y Bruckheimer, lo contratan para la secuela de "Superdetective en Hollywood" que se estrena en 1987 con malas críticas y enorme taquilla. El film está muy lejos del original en cuanto a humor y la historia es mucho más floja, Murphy está más desatado que nunca, pagado de sí mismo pero hay que reconocer que los malos tienen enorme empaque (Jurgen Pochnow y Brigite Nielsen) y las escenas de acción son excelentes. 

Tras este éxito, Tony Scott dirige un film "personal", y el primero de varios relacionados con su país favorito: México. Buen conocedor de dónde se movia, "Revenge" (1990) es un film que destaca no tanto por ser la típica historia de venganza, de amistades traicionadas y adulterio como por desarrollarse en México, donde Scott saca gran partido al paisaje, los edificios, las calles, el ambiente en una palabra. El buen hacer del trío Costner-Quinn-Stone y el poco convencional final evitan que la película caiga en el olvido pese a su efectismo y lo previsible de su guion. Una cinta irregular mas nada despreciable. 

Ese mismo año también se estrena "Días de trueno", película producida por el dúo Simpson Bruckheimer... otra vez,  trató, sin éxito, de repetir lo logrado con Top Gun, cambiando el escenario por el de las carreras de la NASCAR de EE.UU. La verdad es que, en sí, no es peor película mas por esos misterios insoldables de los gustos del público, no ha pasado a la historia y es considerada su peor trabajo, cosa que no comparto. Quizás una novata Nicole Kidman no sea lo que era Kelly McGillis (más experimentada para entonces) pero el tema de las carreras creo que está bien llevado, es emocionante y tiene más humor. Robert Duvall, Randy Quaid y Cary Elwes son unos magníficos secundarios que hacen de este film un película a reivindicar. 
"Si tocas a mi hija te meto un paraguas por el culo y lo abro"
Tras este fracaso, Scott vuelve enseguida al ruedo para rodar la que es sin duda, el film que marcará desde entonces su estilo: "El último Boy Scout" (1991). Se juntaron un directo, un actor (Willis) y un productor (Joel Silver) que venían de proyectos fracasados, así que no tenían mucho que perder y se la jugaron el guión de Shane Black, al cual compraron por una millonada y eso que es entre descabellado y pueril. Pero amigo, ¡qué diálogos!, aquí un ejemplo o esa frase de Bruce Willis cuando se encuentra a su mejor amigo en el armario de la habitación de su esposa y le dice: ""Siii, claro, ya sé... cosas que pasan. Podría pasarle a cualquiera, ¿ha sido un accidente, verdad? Te has tropezado, te has resbalado en el suelo, y por accidente se la has metido a mi mujer.. 'oh, perdón, cuanto lo siento señora H, creo que este no es mi día..." . Una jodida maravilla con explosiones, jugadores de fútbol americano que se pegan tiros en la cabeza tras un touchdown, lluvias torrenciales, chistes machistas y persecuciones locas. 

En 1992 se da a conocer en Hollywood un guionista y director fundamental para entender las dos siguientes décadas en lo que al cine americano se refiere: Quentin Tarantino. Ése mismo año, un guion suyo conoce dos adaptaciones: "Asesinos natos" de Oliver Stone y "Amor a quemarropa" de nuestro Scott. Tarantino defendía a Tony como el "hermano listo", quizás para revalorizar su labor por encima de la de Stone mas hay que reconocer que la película del británico es una auténtica revelación pues resulta un film de acción pero con corazón, salvaje pero romántico. El espléndido reparto (Walken, Hopper, Arquette, Oldman, Pitt) y el acertado pulso del realizador nos ofrecen una obra que ya sí tendrá unas características que se reptirán en su carrera: tiroteos multitudinarios, personajes alocados y sin muchas luces, México como lugar de huída, violencia y mugre estilizadas... Una película completísima y, sin duda, de lo mejor de su autor.

Paradójicamente, Tony Scott no reincidió en la temática del thriller que ya le era conocido, aunque gracias a ello comenzó una feliz colaboración con el actor Denzel Washignton. "Marea roja" (1995), es otra colaboración con el dúo Simpson/Bruckheimer, que sigue la estela films sobre la guerra fría con el siempre agradecido género de "peli de submarinos". En manos de otro el resultado habría sido un film directo a las estanterías de los, por entonces, numerosos videoclubs, mas Scott sabe sacar todo el partido al excelente guion de Michael Schiffer, la música de Hans Zimmer y una dupla de actores, Hackman-Washington en estado de gracia. Además, los secundarios son excelentes (Dzundza, Mortensen, Gandolfini, Steve Zahn...) y los retoques en los diálogos de Tarantino, ponen la guinda final. Tony Scott es ya un director imprescindible en el cine de género en Holllywood.

Resulta curioso que, en el mejor momento de su carrera, Scott se decantara por dos films tan típicos como "Fanático" (1996) y "Enemigo público" (1998), ambos tan correctos como escasamente memorables. El primero es un thriller con ínfulas sociales sobre un aficionado al béisbol (un pasadísimo Robert De Niro) obsesionado con un jugador (Westley Snipes). La verdad es que poco se le puede reprochar al film mas no hay ni la brillantez visual, ni la mala leche, ni el humor negro de otros de sus films, con lo cual tampoco hay mucho que destacar. 
"La cabeza de tu mujer es un tobogán de piojos"
El segundo es sólo un poco mejor, aquí un acelerado Will Smith se ve envuelto en una enrevesada trama que implica al servicio secreto (Jon Voight) en el asesinato de un senador. La verdad es que se notan las influencias de films como "Impacto" de Brian de Palma y las películas conspiranoicas de los años 70, lo cual hace que, casi sin querer, se gane el interés del espectador. Lástima que le sobre metraje, el personaje de Hackman tarde demasiado en salir y los agujeros de guion nos hagan pensar en si la inteligencia no es tan inteligente. A su favor, un final curioso y una profética reflexión sobre la intromisión de los estados en la intimidad de las personas hasta el punto de destrozar sus vidas si se lo proponen. 

A partir de aquí empieza la época más interesante de Scott, con films que siempre se pueden enmarcar en el género del thriller mas con interesantes variantes. "Spygame" (2001) resulta ser una película de espías pero con inconfundible sello del realizador inglés. Siempre rodeado de grandes estrellas, aquí Scott rueda una película con menos acción y más suspense, a la que quizás le falte unidad y le sobre duración. Por contra, el enorme carisma de los actores (Pitt está por encima de Redford pese a salir menos) y lo interesantísimo de la trama lo convierte en una obra muy destacable. 

"El fuego de la venganza"(2004) tiene la bien merecida fama de ser la mejor obra de su autor y no es de extrañar. A su talento en las escenas de acción y suspense, a la presencia de un Washignton sobresaliente, hay que sumar lo bien que utiliza los escenarios en México (otra vez), su conocimiento del lado más salvaje y de sus costumbres más bestias. Con un indudable tono dramático que ya no abandonaría hasta el final de su carrera, "El fuego de la venganza"es una pelícual oscura, sin esperanza, brutal y ambiciosa en el buen sentido, que no deja indiferente y muestra el enorme talento de un realizador para contar una historia más con la fuerza de sus imágenes que con la crudeza de la historia. Un film modélico. 
Sí, es una película que merece la pena. 
"Domino" (2005) es, en mi opinión, su film más personal, no sólo porque es la biografía de una amiga suya (la cazarrecompensas Domino Harvey) sino porque están todas sus obsesiones (México), sus tics (es un delirio visual), su humor (a cargo de Ian Ziering y Brian Austin Green que hacen... ¡de ellos mismos!), las interpretaciones desatadas (Rourke está tan imposible como memorable), añadido un juego temporal (la película es, en parte, un flashback) que la hace aún más jugosa. Pese a estar basada en hechos reales es completamente inverosímil, pero no importa, eso es Tony Scott y a quien no le guste que no se acerque a esta película. Bueno, su tiroteo final vale por toda la película, no me hagan caso si les digo que, para mí, es su mejor título.

Con la actividad frenética que le caracterizaba, Scott rueda justo al año siguiente la interesante "Déjà Vu", el cual también es un thriller pero donde la tecnología tiene un papel fundamental. Ambientado en la Nueva Orleans post huracán Katerina, es el típico film de "terrorista ocasiona una masacre" pero con giros cada vez más insospechados en el argumento. La virtud del realizador es hacer que estas ideas tan descabelladas resulten coherentes para el espectador y que la resolución acabe resultando realmente interesante. Tiene varias pegas, como el tema del romance, que no funciona, creo que es algo habitual en las películas de Washington, un actor poco dotado para esas "labores", además de desaprovechar mucho al malo (Jim Caviezel) u otros secundarios (Val Kilmer, Paula Patton). Aun así, es muy entretenido, ofrece una original forma de "viajar" en el tiempo, es un film más sutil de lo que parece (ojo a los logos que salen al comienzo de la película, son una señal) y saca partido de la ciudad como escenario, a veces degradado, a veces inquietante. 

Remake de un buen thriller de los 70 (Scott admiraba mucho el cine de esa época) "Asalto al tren de Pelham 123" (2009) se aleja del original no sólo por actualización a los nuevos tiempos (tecnología a tutiplén con ordenadores y móviles) sino cambiando la trama de manera inteligente. Es verdad que el original, Walter Mathau, era el típico antihéroe de los 70, antipático y feo, cascarrabias y listo y que, en contraste, Washington resulta demasiado íntegro, incluso cuando conocemos su "debilidad", no hay quien no lo quiera. Por contra, el malo, un excelente John Travolta, se gana cierta simpatía y solo sus ataques de ira le convierten en alguien reprobable por sus actos. Gandolfini compone un original alcalde, personaje que normalmente en estas películas es un mero tópìco, mas aquí resulta fundamental para la trama ¿quién dijo que las películas de Scott no tenían personajes interesantes?
"Imparable", un film sobre el compañerismo y la profesionalidad
La última película antes de su tempranero fallecimiento fue "Imparable" (2010), una obra que, de no prestar atención, quedaría fácilmente etiquetada en "otra de acción y catástrofes" u otra de Denzel Washington cuando ofrece mucho más. Inspirada en un hecho real, es un film que destaca, sobre todo, por ser una loa a la profesionalidad, al trabajo bien hecho, al currito que no se escaquea y al heroísmo. Un film trepidante que el que llegas a pensar realmente que todo va a terminar faltal, donde no faltan las desdichas, los personajes mezquinos y todo un estudio sobre la actitud del hombre ante las dificultades además de una pizca de crítica social. No es peregrino pensar que el protagonista tenga algo del propio Scott, un realizador que siempre dio lo mejor de sí mismo sin hacer caso a los desprecios de la crítica, que siempre fue honesto en sus films y que hasta el última día ofreció un trabajo impecable. Ahí es nada que una película comercial resulte, en el fondo, un retrato de uno mismo. 

Imágenes: Scott free productions, New Line cinema, 20th Fox, Columbia pictures, Paramount pictures, Disney y Universal Pictures.

10 mar 2022

Más versiones

 En tiempos convulsos de guerras e inflación galopante, donde el Gobierno te dice descaradamente que tu dinero está mejor en sus manos , cuando poner la simpre manipuladora TV es ponerse de mala leche, es mejor la música, que amansa a las fieras. Porque entrar con un lanzallamas en la sede de una eléctrica o marcarse un final tipo "El club de la lucha" es bueno para desestresar pero peligroso para integridad física. 

Hace años le dediqué una entrada a las versiones de temas famosos del rock y el pop y hoy voy a volver a hacerlo porque se me pone ahí, ¿saes? Pos eso.


Alien Ant Farm, "Smooth Criminal"(2001)

Grupo punk-rock de larga actividad (más de veinte años, con idas y venidas), Alien Ant Farm tuvo su mayor éxio con esta memorable versión de la no menos memorable "Smooth Criminal" de Michael Jackson. Su trepidente guitarreo, un vídeo musical divertido y el valor único del original hacen de esta versión una más que digna canción de un clásico. Es difícil llegar a hacer eso y aunque poco más se ha sabido de ellos fuera de su país tienen ganada la fama, merecidamente, por ello. 

Lástima que un accidente de tráfico en nuestro país supusiera la trágica muerte de su chófer y una grave lesión en una vértebra del cantante. 


Manzanita, "Un ramito de violetas" (1981) 

Version aflamencada de la famosa canción de Cecilia, es una demostración de lo lamentable que fue la pérdida del cantante madrileño cuando sólo tenía 48 años. Jose Manuel Ortega Heredia, Manzanita, formó parte del grupo Los Chorbos, pioneros de la rumba urbana marginal, sin ellos los Chichos serían impensables, además de un cantante y compositor de pop y flamenco excelente. 

Volviendo a la canción, esta es de las que aportan algo evidentemente nuevo, no se limita a cantar lo mismo y ya. El resultado es igual de bello que en el original, aunque menos cursi y más sentido. Manzanita vive en nuestros corazones, en sus más de 10 álbumes de estudio y recopilatorios. 


Can't take my eyes off you, varios artistas

Probablemente una de las canciones más versioneadas de la historia, el original (magnífico) es de Frankie Vallie en 1967 pero desde entonces, en especial desde los 80, no ha dejado de tener versiones, casi todas estupendas. La primera fue al año siguiente por el artista británico Andy Williams. 

No me puedo quedar con ninguna, es la verdad, me gusta hasta la que cantó el malogrado actor Heath Ledger el la simpática "Diez razones para odiarte" (1999, Gil Judger). Las hay muy discotequeras como la de Gloria Gaynor o el grupo descaradamente gay Boys Town Gang; Motown (Diana Ross & The Supremes), tecno-pop (Pet Shop Boys) y en español, la magnífica versión flamenca de Alba Molina. Lo dicho, difícil elegir.


Kiss, Tom Jones (1989)

Adaptando (porque Tom Jones es un estilo en sí mismo) la canción del gran Prince (o como se hiciera llamar entonces), Tom Jones resucitó tras algunos años oscuros, alejado del éxito del que disfrutó en los 60 y principios de los 70 del siglo pasado. 

Si hay una palabra que defina a esta canción es sexy y, claro, Jones es un tío súper sexual, con una voz profunda y potente, de minero galés, que decidió pasar del hilito de voz insinuante del artista de Mineápolis y usar su chorro acústico dándolo todo. El resto es historia.

Bueno, pues nada más, les deseo buenos días y recuerden: en tiempos así, pagar en efectivo y no pedir factura es un deber patriótico. No sé si me explico. 

13 feb 2022

La mujer que arruinó mi vida

Roger Willoughby (Rock Hudson) es un impecable y eficiente vendedor de material de pesca de unos grandes almacenes de San Francisco. Sus clientes le tienen por un experto, ya que ha escrito un libro sobre cómo pescar con caña.  El problema es que Willoughby no ha pescado en su vida, algo que, por supuesto, nadie sabe. En ese momento aparece en su vida Abigail Page (Paula Prentiss), relaciones públicas de un lujoso camping que regenta el padre su mejor amiga Isolde (María Perschy),  y propone al jefe de Willoughby, (John McGiver), el que Willoughby participe en un campeonato de pesca para disgusto de él.

Última de las comedias que realizó el maestro Hawks, “Su juego favorito” (1964) responde al mismo esquema que la celebrada “La fiera de mi niña” (1938) de la que, por cierto, llega a plagiar una escena entre Hudson y Perschy, el famoso gag del vestido roto que ambos tratan de ocultar caminando al unísono.

Realizada cuando ya el género había alcanzado su esplendor y empezaba a declinar, “Su juego favorito” es un film notable, dotado de una comicidad descacharrante, a ratos realmente aparatosa (todas las escenas donde el desgraciado Willoughby trata de pescar, el oso en moto, la inundación final), con toques picantes (la lluvia que moja las camisas de Abigail e Isolne, mostrando todos sus encantos; el equívoco con ambas en la cabaña de Willoughby cuando su prometida Tex -Charlene Connors- les sorprende tras una agitada noche) y sobretodo una acidez tremenda sobre el trabajo, el mercantilismo, la mentira y el evidente cambio social que ya estaba sucediendo en aquellos años, con la mujer accediendo a puestos de trabajo antes exclusivos de los hombres con todo lo que ello significaba.


Evidentemente aquí tenemos a una Abigail (magnífica Paula Prentiss) que encaja perfectamente en el modelo de mujer hawksquiana, fuerte aunque femenina; alocada aunque nada estúpida; con carácter pero que sabe engatusar al hombre en quien ha puesto su objetivo con ardiles femeninas clásicas: llantos, humillaciones, zalamerías, chantajes… una perla tan adorable como temible y siempre con una amiga (la bellísima María Perschy) alcahueta y cómplice.

Del otro lado el hombre típico de hawks, de impecable aspecto, serio, quien se muestra huraño al primer contacto con la dama (ella le quita la plaza de aparcamiento con un descaro impertinente) mas éste se va desmoronando ante una mujer que es como la tormenta del final de la película: alguien que lo arrastra al desastre y con ello, al amor. La imprevisibilidad de la vida le golpea e igual que logra pescar accidentalmente peces sin saber pescar se ve escayolado para evitar concursar... viendose oblidado a romper esa escayola porque está mal puesta y ya vuelve a ser necesario su concurso.

Como siempre, aunque sea tópico, destacar la labor de todos los secundarios, esos pescadores veteranos, ese falso indio chantajista (un impagable Norman Alden), el ya mencionado John McGiven o la despechada novia de Willoughby, Charlene Connors; también la banda sonora de Henry Mancini, en plena forma, el fabuloso guion, que mantiene el ritmo en las más de dos horas de duración del film y, finalmente, al siempre infravalorado Rock Hudson, un actor cómico excelente, que aquí se tiene que lucir físicamente (caídas y chapuzones) además de dotar a su personaje de una rabia nada contenida1 que sabe transmitir al espectador, el cual le contempla con una mezcla de simpatía y piedad.

1. imposible ver un hoy un producto, novela, serie o película, en la que el protagonista le diga a la chica que desea partirle la cara, cuando el público además también lo desea.   


Título original
Man's Favorite Sport?
Año
Duración
120 min.
País
Estados Unidos
Dirección
Guion
John Fenton Murray, Steve McNeil
Música
Henry Mancini
Fotografía
Russell Harlan
Reparto
Productora
Universal Pictures

29 ene 2022

¿Qué te ha pasado Stephen? antes molabas

Los que me siguen con una cierta fidelidad (el bueno de Doyle y poco más) saben de mi veneración por el escritor de género fantástico Stephen King. En esto no soy nada original, lo sé, pero no quita para reconocer que entre la copiosa producción del autor existan algunas obras destacables incluso alguna realmente magistral. Dicho lo cual, no conviene endiosar a nadie, más que nada porque igual el punto de vista, el momento vital o simplemente la brutal publicidad con la que cada obra de este escritor es recibida canta, cada vez más, a publicidad comprada. No me parece mal, pero aquí estoy yo para dar cera al tío Stephen que ha perpetrado un par de desastrosas obras en los último tiempos que no se come ni el ácido. 

Molly Ringwald y Gary Sinise en la primera adaptación de "Apocalipsis"

Mas sería injusto sacudirle porque sí, teniendo en cuenta que uno de mis más recientes acercamientos al autor es la excelente "Apocalipsis" (1990). Ojo que hablo de la segunda versión, pues la primera, "Danza macabra", se editó en 1978, con varios cortes por parte del editor. Aquí podemos hacer un inciso: King es ya en 1990 un autor de enorme éxito y, como tal, dueño de su propia obra, si bien eso no quiere decir que esa reedición sea superior a la original. Antes al contrario, creo que en varios pasajes, sobre todo al final, el escritor de Portland se extiende en demasía y agota al lector. Tengamos en cuenta que se trata de su obra más extensa (junto con "IT") lo cual la convierte, inevitablemente, en un libro irregular. 

No obstante, esta obra es todavía la más vendida por el autor en su país natal y no me extraña: es la que más y mejor reflexiona sobre EE.UU., sus miserias, sus grandezas, su gente, su paisaje, su clima... es cierto que la "plaga" de la que se habla en el título original es el desencadenante de todo mas no deja de ser un hecho histórico a partir del primer tercio del libro. Muchas cosas pasan después, muchos personajes dejan de aparecer y, la mayoría, no empiezan a "existir" hasta entonces. 

Randall Flagg según Bernie Wrightson

Coincido con la opinión generalizada en que ese primer tercio es brillante, una descripción del inicio del desastre (una supergripe que mata al 99% de la población mundial) organizado por la propia incompetencia de unos humanos que jugaron a ser Dios. Pero también hay buenos momentos después, como todo lo relacionado con el diabólico Randall Flagg (uno de los mejores malos de la carrera de King) y su "reino" en Las Vegas, la huida de Nueva York por el túnel Lincoln por parte del cantante Larry Underwood, la formación de una nueva comunidad en Colorado, al amparo de la centenaria Abigail Freemantle, la agónica supervivencia de Stuart Redman, gracias al perro Kojak ... Pero sin duda es en la descripción y desarrollo de los personajes donde King hace su mejor trabajo. Abigail y la historia de su vida, una mujer creyente a su pesar, sabia y decidida; Tom Cullen, un joven con retraso mental pero enorme sentido común y capacidad de supervivencia; Nick Andros, un sordomudo carismático e inteligente; Fran Goldsmith, la joven embarazada que madura a lo largo de la obra, mostrando un enorme coraje y determinación por sobrevivir por ella y por su futuro bebé... Por no hablar de los malos que tienen siempre algún motivo para ser como son. 

Y llegados aquí damos un enorme salto en el tiempo hasta llegar a las dos últimas obras de King hasta la fecha, las mediocrísimas "Después" (2021, ed. Plaza y Janés) y "Billy Summers" (ídem).

La primera, al menos, tiene la decencia de ser una obra con afán "menor", King busca una historia sencilla, nada original (un niño que ve muertos, ¿dónde habré visto esta historia?) y con algún guiño a otras historias del autor (La torre oscura o It), una referencia para sus fanáticos que me parece estupendo. Una lástima si lo que contara no fuera un montón de topicazos dentro del género cubierto, y ahí está lo pero, por un barniz políticamente correcto que en un autor como él chirría escandalosamente. Por qué los malos son de derechas, por qué los buenos son "progresistas" y, lo peor de todo, por qué esa resolución de la trama es tan ridícula y llena de moralina. Eso sí, final abierto no vaya a tener éxito y pueda crear una saga que termine tan mal como la de "Mister Mercedes", algo que le ocurre desde sus inicios, por cierto. 

La segunda es aún peor. Ni me molesto en criticar el que los personajes negativos sean concejales del partido republicano o lleven pegatinas en apoyo a Trump en el coche, es tan zafio que ni merece la pena criticarlo. Pero hombre, cúrrate un poco más la trama, hazla más verosimil (todo apesta desde el principio, si el "bondadoso e inteligente" asesino a sueldo Billy Summers se lo huele, por qué cae en la trampa), si lo que te interesa contar empieza pasado el primer tercio, no nos hagas comernos un montón de mierda, con perdón, de doscientas páginas. Luego pasa "algo" y desde entonces sí, es una novela de King, con referencias a otras (nada menos que a "El resplandor") pero para entonces es tarde y ya la suerte de los personajes importa poco, por lo menos a mí. 

Antes de terminar no puedo acabar sin destacar la "evolución" ideológica del autor de Maine: si la Abigail (mujer negra, nada menos) era una convencida republicana arruinada por los impuestos abusibos de los demócratas, Billy Summers es un tipo que se encuentra con familias de color que son encantadores vecinos, republicanos imbéciles y/o malvados y mujeres maravillosas de izquierdas. 

Resumiendo, King ha dejado de ser quien era y, por desgracia, no parece que vuelva a serlo.