Siento especial predilección por los actores británicos y la época de fiestas en Valladolid con tanta juerga y bebercio -no tanto como en Pozuelo, claro- me lleva a recordar al osco y genial Oliver Reed.
Sobrino del director Carol Reed ("El tercer hombre"), nació en Wimbeldon en el seno de una familia de artistas y desde joven mostró interés por la interpretación. Logró gran fama con la adaptación de la novela de D.H. Lawrence "Mujeres enamoradas" y el oscarizado musical "Oliver!" dirigido por su tío.
De imponente presencia física y demasiado aficionado al alcohol, es famosa la anécdota con Steve McQueen al que invitó a Londres para un nuevo proyecto cinematográfico y donde, tras emborracharse, le vomitó encima. Esta afición suya impidió que fuera el sustituto de Sean Connery como James Bond. Además, rara vez trabajó en Hollywood y rechazó papeles para films como "El golpe" (1973) o "Tiburón"(1975). Si se pone su nombre en el portal Youtube se puede ver una entrevista suya a la que acudió completamente borracho y en la que insultó a una feminista que estaba en el debate. Otra vez llegó a bajarse los pantalones siendo expulsado del plató. Ni Fernando Arrabal, vamos.
Murió repentinamente de un ataque al corazón en La Valetta, Malta, durante el rodaje de su última película, la famosa "Gladiator"(2000) después de haber bebido tres botellas de ron jamaicano, ocho botellas de cerveza alemana, numerosos whiskies dobles y haber retado a echar pulsos a cinco jóvenes marinos ingleses de la Royal Navy. Con todo os invito a que no os quedeis en lo anecdótico y veais sus películas, era un gran actor.