¡Hola, soy Silvio Berlusconi! Il cavalliere. Me llaman así porque gané la medalla al mérito al trabajo en 1977 y en mi país, que somos muy pomposos, muy de aparentar, pues con el mote me quedado. Presidente de la República Italiana, bueno, lo he sido varias veces, años 94, 2001, 2006. Vamos que gano casi siempre. Aunque lo que realmente me gusta es el fútbol y la TV, hago una tele de chuparse los dedos...ahora, calidad no me pidas, pero entretenimiento y tías buenas, las que quieras.Además de guapo y bromista (como se puede ver en la foto) soy un truhán y soy un señor. Me encanta la vida, disfruto cuidándome, no me he hecho una mala operación de estética, aunque eso sí: siempre voy hecho un pincelín. La apariencia es importante y los guapos tenemos que cuidarnos.
He tenido (y tengo) mis problemillas con la justicia: que si la mafia, que si abuso de poder que si he estado con una menor...todo es difamación y mentira del rojerío. A ver ¿quién no ha sido travieso alguna vez? ¿eh? una canita al aire, un jugueteo con alguna chavalita, me gusta conquistar, soy un "latin lover". Una me engañó, le dije antes de ponernos a la faena "¿cuántos años tienes?" ¡y la pájara me dijo que era todo legal! Uno está, en plena bacanal, en pleno calentón y no se para pensar... Pero no hay problema, que soy Licenciado en Derecho Cum Laude por la Universidad de Milán, que se de leyes, vamos, con decirte que las hago a mi gusto. Y soy mi propio abogado (el que llevo aquí colgado, je).
Por Europa la gente alucina conmigo, dicen "cómo puede gobernar ese tío" "¿por qué le votan?" ay, criaturas...¿pero habéis visto lo que hay al otro lado? si da cosica verlo, si cuando gobernaban se votanban en contra entre ellos ¡menuda coalición! En fin, y algunos países no están para presumir de presidente ¿verdad España?


Con la crisis ya no hay programación territorial, salvo en Canarias y Cataluña, así que de series como 
Pero la verdad es que no había (ni hay) nada como recibir los regalos. Será todo lo materialista que se quiera, frivolizar con una fiesta religiosa y todo eso pero la alegría de ese día, la sorpresa al abrir los regalos junto al árbol y las caras que se les quedan a los niños para satisfacción de sus padres es un momento único y mágico. Si llegabas y veías que los reyes se habían comido y bebido lo que les dejabas la noche anterior te quedabas patidifuso.